2 de marzo 2022 - 00:00

Marcia Schvartz, nueva vecina en la Tate inglesa

Junto con Marta Minujín, Jorge Macchi y Liliana Maresca, la artista argentina ya forma parte del patrimonio de la célebre galería de Londres.

tabernero. Una de las dos pinturas de Marcia Schvartz que fueron a la Tate. Es de la serie “Tango” (2004).
tabernero. Una de las dos pinturas de Marcia Schvartz que fueron a la Tate. Es de la serie “Tango” (2004).

Las obras de Marcia Schvartz (1955) adquiridas hace unos días por la Tate Modern de Londres, se exhibirán en la institución británica. Poco antes de la pandemia Michael Wellen, curador del departamento de Arte Internacional de la Tate, estuvo en Buenos Aires y decidió incorporar la obra de Schvartz al patrimonio de la institución. Por su parte, la directora de la galería Vasari, Marina Pellegrini, recordó: “Fuimos al taller de Marcia y unos meses después acordamos el precio de las piezas. Pero empezó la pandemia y la Tate cerró sus puertas”. En 2021 la galerista retomó la negociación y cerró la venta de las pinturas “Tabernero” y “Sábado”, ambas pertenecientes a la serie dedicada al tango y realizadas en 2004. El conjunto se completa con cuatro dibujos en grafito sobre papel, “Plática”, “La feminista y la señora”, “Plaza Real” y “A Luis”, realizados en 1978 y 1979. Schvartz tenía poco más de 20 años cuando pintó las siluetas de los desaparecidos en Plaza de Mayo. Refugiada en Barcelona en esos años, ciudad que albergó a nuestra artista durante la dictadura militar, expuso individualmente sus pinturas de personajes y travestis en la Galería 4 Gats y el Cercle Artistic de San Luc.

En “Sábado”, la tela está ocupada por distintos retratos de una misma mujer que, según figura en la pintura, desde las 11.30 hasta las 17.43, pasando por las 14.00 y 15.08 horas, se pinta las uñas, se ha puesto un rulero, se depila y, entretanto, come, toma mate, fuma, mira una revista y se apresta con este ritual a vivir una jornada especial. El tiempo transcurre lentamente y la imagen, con sus bellos colores ocres en contraste con el rojo y el negro de un vestido, trae, a pesar de su rotunda contemporaneidad, el recuerdo de las íntimas escenas de la toilette en las pinturas impresionistas.

Pero el sello característico de Schvartz, la condición que la distingue, es la marea de sensaciones que logra transmitir en sus obras. Con una expresividad que, por momentos, se vuelve excesiva, suele llegar al límite del carácter emotivo. Sus maestros fueron Antonio Berni y Pablo Suárez, pero sus planteos del miedo, la angustia y la desesperación, resultan difíciles de igualar.

“Tabernero” es el título de un tango y de un cuadro atravesado por un cuerpo femenino tendido sobre su superficie. La figura de la mujer está rodeada, en parte, por la letra del tango que supo cantar Carlos Gardel. En color rojo obscuro, como el vino, pintada sobre la tela de arpillera de las bolsas del puerto, se lee la frase borroneada: “Sigue llenando mi copa con tu maldito veneno solo Dios conoce el alma que palpita en cada ebrio”. La desolación de la mujer que llena su copa con la botella en la mano y un teléfono a su lado, es infinita.

La Tate Modern, fundada en el inicio de este nuevo siglo y reestructurada sobre la base de un edificio industrial por los arquitectos Herzog & de Meuron, figura entre los museos más concurridos del mundo con más de cinco millones de visitantes. La compra de la obra de Schvartz fue realizada por la Tate Americas Foundation, tras la recomendación del Comité de Adquisiciones de América Latina 2021, que colabora con la entidad inglesa en estas operaciones y en la recaudación de fondos. Cada año, la Tate Modern destina alrededor de 6,2 millones de euros a adquirir nuevas obras. El 40% de ese dinero financia la compra de trabajos comprados fuera de Europa y EE.UU. Entre los 4.400 artistas que posee la colección, figuran los argentinos Marta Minujín, Jorge Macchi, Liliana Maresca y, desde ahora, Schvartz.

Dejá tu comentario

Te puede interesar