20 de septiembre 2006 - 00:00
"Mi Melissa P. se confiesa sin caer en remordimientos"
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Melissa
Panarello se
indigna con
quienes siguen
tratándola de
«Lolita» tanto
como con la
película moralista
que hicieron
traicionando el
contenido de su
libro «Cien
cepilladas».
P.: Para encontrar a una escritora joven que haya tenido un éxito semejante al suyo hay que remontarse a los años 50.
M.P.: Si, a Francoise Sagan con «Bonjour tristesse», que lo escribió a los 18. Pero a su personaje la sexualidad le daba remordimientos, al mio no. Y en la literatura de esa época había que hablar de política, parecían no saber que aunque no se hable de política el escritor hace política. Además, en ésta época los jóvenes son muy indiferentes a los político.
P.: ¿Qué leía de chica?
M.P.: Comencé a leer a los 4 años, y me cansé pronto de los cuentitos. Los libros los compraba en el supermercado y eso me permitió leer un poco de todo. A los 8 años leí «Cien años de soledad» y me pareció bellísimo. No sabía quien era García Márquez, pero eso era otra cosa. Ahí comencé a experimentar la literatura. Me di cuenta que se puede usar el don de la escritura para ser portavoz de lo que otros siente o piensan.
P.: Fue como un homenaje a «Cien... años de soledad» que le puso a su primer libro «Cien... cepilladas antes de dormir»?
M.P.: No, y no me había dado cuenta de esa relación. Bueno, como homenaje a García Márquez podía haberle puesto, y sería más acertado, «Del amor y otros demonios» (ríe). Cuando era chica leía mucho. Pasaba de Flaubert a Jane Austen. A los 14 años descubrí a esos grandes norteamericanos que tienen una visión sarcástica del mundo, John Fante, Henry Miller.
P.: ¿Escribía alguien en su familia?
M.P.: No, ni siquiera leían.
P.: ¿Que fuera lectora molestaba a los adultos como le pasa a la «Matilda» de Roal Dahl?
M.P.: Mi abuela y mi padre no soportaban que me pasara leyendo, pensaban que era una nena rara. Para ellos leer era una perdida de tiempo, pensaban que tenía que salir y ocuparme de otras cosas. Y bueno, (se echa a reír) hice eso... y lo conté.
P.: ¿De dónde cree que le surgió su pasión por la escritura?
M.P.: De la forma que encontré de chica de poder decirme cosas que hablando no podía decir. Escribir un diario, cosa que hacen muchas adolescentes, abre ese diálogo interior. Claro, yo tuve para contar experiencias muy fuertes.
P.: En «Cien cepilladas» cuenta su brutal despertar al sexo, ¿en «Tu aliento» buscó contar su angustiado despertar al amor?
M.P.: En mi primer libro el sexo se da como búsqueda del amor. «Tu aliento» es el dolor de una primera experiencia amorosa, el miedo al abandono, el amor poblado de incertidumbres.
P.: ¿Considera que las experiencias sexuales que relata en sus libros son una excepción o algo que viven muchas adolescentes?
M.P.: Creo que esas experiencias son más comunes de lo que se piensa, pero no me gusta generalizar, cada chica tiene su vida.
P.: ¿»Tu aliento», su nuevo libro, es una continuación de «Cien cepilladas antes de dormir?
M.P.: Es el segundo episodio de una trilogía que terminaré el año que viene. En ella voy contando la vida de mi protagonista un adolescente -que soy yo y no soy yo- que se va haciendo adulta. «Tu aliento» es una segunda parte sin serla. Tiene un hilo conductor semejante y retomo personajes.
P.: ¿Está segura que luego no seguirá la saga de Melissa P.?
M.P.: Bien segura, quiero terminar con ella cuando se vuelva adulta y comenzar otras historias. Por ahora estoy contando el crecimiento de una mujer de la adolescencia a la adultez, desde que busca que la hagan mujer hasta que empieza hacerse mujer.
P.: ¿No cree que, en la medida que siga siendo best seller, habrá presiones editoriales para que entregue un libro al año?
M.P.: He logrado ser libre e independiente. Cuando elegí ser escritora fue para no depender de nadie. Espero que mi actual popularidad me permita seguir diciendo lo que creo, lo que siento y lo que pienso.
P.: ¿Qué le pareció la películaque se hizo basándose en «Cien cepilladas» y que lleva como título su nombre, «Melissa P.»?
M.P.: No me gustó en absoluto, es muy mala. Tomaron mi libro para hacer una película torpe, moralista, absurda. Lo peor es que lleva al espectador a pensar que está reflejada mi vida. Y no es así. La Melissa de la película es un adolescente que está vista desde la perspectiva de los adultos, y yo mostré el punto de vista de una adolescente que elige el sexo para tratar de encontrar el amor. La película no sólo tiende a juzgar a la protagonista sino que, salvo a Melissa, no ha dejado nada del libro. Y han puesto personajes nuevos como una abuela amiga y un novio de la escuela. Me pongo frenética al recordarla.
P.: ¿Es cierto que le propusieron que fuera la protagonista?
M.P.: Y por suerte lo rechacé. Fue una idea de Francesca Neri, la productora, que es conocida por ser la actriz de «Las edades de Lulú» y «Carne trémula», entre otras películas.
P.: ¿Cómo diferencia entre amor y sexo, erotismo y pornografía?
M.P.: La diferencia substancial es que en el amor también hay sexo y en el sexo muchas veces no hay amor. En literatura, el erotismo alude al sexo, no lo exhibe, y la pornografía, cuando alcanza calidad, algo muy difícil, no sólo es un exposición total de órganos sino también de almas. La gran literatura pornográfica, no la basura de los quioscos, casi no existe, está en algunos momentos de Henry Miller o de Anaïs Nin.
Entrevista de Máximo Soto



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