9 de julio 2004 - 00:00

Mores: "Tocar es mi vida; no puedo dejar de hacerlo"

A Mariano Mores, el actual auge del tango, sobre todo entre los músicos jóvenes, le parece «algo natural», porque «es una música que sigue teniendo mucho para decir».
A Mariano Mores, el actual auge del tango, sobre todo entre los músicos jóvenes, le parece «algo natural», porque «es una música que sigue teniendo mucho para decir».
A Mariano Mores le siguen sobrando vitalidad y entusiasmo. Recibe a este diario en su casa de Barrio Norte y, aun antes de que se le haga la primera pregunta, empieza a hablar de sus planes. Uno ya es un hecho: «Una vida para el tango», la serie de shows que inició ayer en el Teatro Astral. Casi sin respirar, relata: «Es un feliz reencuentro con esa sala, donde actué hace muchos años con mi querido hermano Hugo Del Carril. Vuelvo a un teatro importante de la calle Corrientes con el espectáculo que presentamos en Mar del Plata y ganó un premio Estrella de Mar. Vamos a estar los viernes, sábados y domingos de julio, Después tenemos una gira por el interior y, posteriormente, ya tenemos planeadas actuaciones en los Estados Unidos y México».

Periodista:
¿Cómo es el show, con el que ganó, además, el Estrella de Mar de Oro?

Mariano Mores: No me gusta contar mucho los espectáculos porque prefiero que quede alguna sorpresa para la gente. Lo que sí puedo decirle es que no faltan grandes éxitos como «Uno», «Adios pampa mía», «Cristal», «En esta tarde gris» o «Cafetín de Buenos Aires»; si no los hago el público me mata. Toco tocar junto a una orquesta de seis músicos, que le aseguro suenan como si fueran muchísisimos más, y cuatro parejas de baile. Están el cantante Daniel Cortés, mi hija Silvia Mores, que es co-autora de este show, y mi querido nieto Gabriel.


P.:
¿Está consciente de la admiración que causa el ritmo y la intensidad de su trabajo?

M.M.: Es que no puedo hacer otra cosa. Para mí, tocar es mi vida; nunca se me van las ganas de hacerlo. Eso nació conmigo y, si me faltara, seguramente que no me sentiría bien. Ya son 72 años ininterrumpidos con la música, aquí y en el exterior.


P.:
En tanto tiempo, usted ha vivido etapas muy diferentes para el tango. Ahora hay un auténtico boom del género. Incluso se han formado nuevas orquestas típicas con músicos jóvenes...

M.M.:A mí me parece algo natural. Es una música que sigue teniendo mucho para decir y me hace muy feliz que los jóvenes se entusiasmen con el tango. Yo he tenido la suerte de trabajar y de ser amigo de los más grandes, Francisco Canaro, Hugo Del Carril, Tita Merello, mi querido Pichuco Troilo. Todas esas experiencias están en mí y siguen haciéndose presentes cuando subo al escenario.


P.:
Usted participó de un disco producido por Gustavo Santaolalla con grandes músicos de tango. Cuéntenos de qué se trata.

M.M.: Ese muchacho -que vive y produce en los Estados Unidos-me contactó a través de mi nieto Gabriel. Creo que, efectivamente, decidió reunir a muchos músicos en un disco. Yo hice «Tanguera» -por pedido especial del señor Santaolalla-con gran orquesta. Espero que le vaya bien con ese proyecto, porque es importante que llegue nuestra música a los que disfrutan del tango en el exterior.

Siempre es bueno recordar a los grandes que dejan un recuerdo permanente. Fíjese, si no, lo que ocurre con Gardel. Pasa el tiempo y su voz, su manera de cantar, su personalidad, su porte varonil, siguen teniendo vigencia.

P.:
¿Llegó a conocerlo a Gardel?

M.M.: Yo no tuve la suerte de conocerlo personalmente, pero sí conocí muy bien y fui amigo de José Razzano que, inclusive, se ofreció en algún momento para ser mi representante, algo que yo en ese momento no acepté porque era un hombre mayor y yo quería trabajar con alguien más joven. Pero fue un colaborador permanente de mi carrera; me aconsejaba, como lo hacía con Troilo. En los años '30, cuando Razzano ya tenía mucha experiencia, nosotros éramos dos muchachitos que estábamos empezando.


Entrevista de Ricardo Salton

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