13 de octubre 2004 - 00:00

Paupérrimo híbrido literario

Anne Perry «La médium de Southampton Row» (Bs. As., Plaza & Janés, 2004, 361 págs.)

Como autora de bestsellers, Anne Perry encontró una buena veta para sus relatos de misterio en la época Victoriana, con sus intrigas palaciegas y sus fuertes contrastes sociales que le dan un colorido marco a los casos que debe enfrentar el investigador de crímenes Thomas Pitt. En su nueva aventura, éste va tras los pasos de su archienemigo Charles Voisey, líder de una poderosa sociedad secreta (El Círculo interior) a la que Pitt desbarató, meses atrás, su plan de abolir la monarquía británica. Poco después de aquel incidente, Voisey ha recuperado su buena imagen pública y cuenta con grandes posibilidades de ocupar una banca en el Parlamento. Esto hace que Pitt vuelve a ser convocado por la Brigada Especial para rastrear en la vida de este siniestro personaje algún flanco débil que inhabilite su carrera política. Pero, lejos de lograr este objetivo, el investigador se topa con un caso criminal -el asesinato de una conocida medium-que amenaza con arruinar la campaña del candidato opositor a Voisey, el controvertido Aubrey Serracold, cuya mujer no sólo simpatiza con el socialismo sino que además figura entre la lista de clientes que visitaron a la famosa espiritista la noche de su muerte. Pitt decide, entonces, enviar a su esposa Charlotte y a sus hijos a unas vacaciones fuera de Londres para protegerlos de su enemigo, privándose así de su principal colaboradora. En compensación, contará con la ayuda de su astuta cuñada Emily, la asistencia del obstinado inspector Samuel Tellman y los contactos e influencias de su tía abuela Vespasia. «La médium de Southampton Row» es apenas un capítulo más de esta serie detectivesca que ofrece una lectura esquemática del clima social y político que se vivía en Londres a fines del siglo XIX. Los capítulos que dan cuenta del crítico abismo entre los aristocráticos Tories y la oposición liberal se tornan demasiado localistas y le quitan fuerza al eje principal de la narración; mientras que la pintura de época -con anodinos detalles sobre la moda femenina y los pantagruélicos banquetes de la alta sociedad-no supera lo meramente descriptivo. Perry reitera los mismos datos especulativos alargando sin necesidad el desarrollo. Su novela carece del suspenso, la tensión y el aire de acertijo inteligente que apuntalan al género, ya que la intriga política compite con los misterios de un caso policial, generando un híbrido literario carente de atractivo.

Patricia Espinosa

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