Pierde el rumbo un drama de origen chileno

Espectáculos

De los 85 minutos que dura este drama chileno, unos diez, que parecen más, están dedicados a ilustrar cómo un grupo de vagos adolescentes golpea a un muchachito homosexual hasta dejarlo agonizando. Antes hay otros cuantos largos minutos dedicados a mostrar cómo uno de esos vagos pasa su vida meramente dedicado a los vicios, los pasatiempos sexuales sin amor ni discriminación, y la contemplación de escenas violentas por la tele. La escuela, bien, gracias. Lo mismo, las recriminaciones del padre viudo. Un solo costado más o menos saludable tiene el sujeto de marras, y es su participación en un grupo amateur de K-pop. Así, hasta llegar a la parte del mayor salvajismo.

Después, la cosa empieza a cambiar. El chico se asusta de lo que ha hecho, o más bien de sus posibles consecuencias, y busca el auxilio del padre. ¿Debería éste protegerlo de la policía, entregarlo, o en una de esas tiene otra mejor opción? El último tercio de la película se vuelve interesante, y el final es fuerte, bien indicado para discusiones morales y sociales, pero, la verdad, no compensa suficientemente la visión del total, para colmo con predominio de la cámara en mano, la imagen sucia y oscura, y el montaje tan sin brújula como el personaje. Eso sí, los actores son buenos.

Para tener en cuenta: esto se inspira en un caso real, la tortura y asesinato del joven Daniel Zamudio a manos de cuatro asociales en el año 2012, hecho que motivó grandes movilizaciones, cuatro buenas condenas de cumplimiento efectivo, y dos películas. Esta es una. La otra es “Nunca vas a estar solo”, de Alex Anwandler, centrado en la lucha del padre de la víctima.

“Jesús” (Chile, 2016). Dir.: F. Guzzoni. Int.: N. Durán, A. Goic, S. Ayala, G. Salgado. (iTunes y Google Play).

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