3 de junio 2005 - 00:00

Redford sospechó de un hombre equivocado

Robert Redford fue Bob Woodward y Dustin Hoffman encarnóa Carl Bernstein en «Todos los hombres del presidente»,de 1976.
Robert Redford fue Bob Woodward y Dustin Hoffman encarnó a Carl Bernstein en «Todos los hombres del presidente», de 1976.
En 1976, Robert Redford interpretó al periodista Bob Woodward de «The Washington Post» en «Todos los hombres del presidente». Fue su personaje el que tomaba contacto con «Garganta profunda», el misterioso informante en el caso Watergate cuya identidad se reveló esta semana (el número dos del FBI W. Mark Felt). En la película, fue Hal Holbrook el actor que lo interpretó, y a quien se veía entre las penumbras de un garage subterráneo en Washington, donde tenían lugar sus encuentros secretos.

Tras conocerse la noticia, una de las primeras cosas que hicieron los cazadores de perlas fue chequear si, en la película, no aparecía también el personaje de Felt (forzosamente interpretado por otro actor, cosa que le habría significado a la película, casi tres décadas más tarde, un «blooper» que nunca tuvo). Sin embargo, las pesquisas fueron infructuosas: el ex directivo del FBI no aparece en el film más que en su identidad secreta pero no oficial ( Woodward y Bernstein, que supervisaron el guión de William Goldman basado en su propio libro, podrían haber despistado mucho más si incluían como personaje a Felt, cosa que sí hicieron en el libro).

En un reportaje televisivo que le dio a la cadena NBC, Redford recordó los tiempos en que rodaron el film y sus sensaciones de esta semana al revelarse la identidad del informante. «La idea de hacer la película empezó casi simultáneamente con los hechos, pero por entonces a mí me parecía una historia, si bien entretenida para llevar a la pantalla, demasiado pequeña. Nadie podía imaginarse en qué iba a desembocar la investigación que estaban llevando a cabo estos dos periodistas casi novatos, sobre todo a quien interpreto yo. Con el paso del tiempo Redford «todo se volvió mucho más complicado. Yo empecé a trabajar con Bob y Carl, y aprendí muchas más cosas sobre Watergate de lo que me hubiera imaginado».

Cuando le preguntaron si alguna vez Woodward le dio alguna pista sobre la identidad de Garganta profunda, o si él se sintió tentado a preguntarle algo, respondió: «No. Ni una cosa ni la otra. Obviamente, yo sentía una enorme curiosidad, pero era un pacto que yo tenía que honrar. Si Bob hubiera querido que yo me enterara me lo habría dicho. Pero también lo que yo rogaba, antes del estreno, es que no se fuera a develar públicamente la incógnita justo en ese momento, porque eso hubiese arruinado gran parte del misterio de la película. Ya éramos varios los que no queríamos que se supiera, aunque por razones diferentes. Claro, nunca me imaginé que iba a pasar tanto tiempo para saber la verdad. Ellos nunca me lo dijeron en todos estos años. Yo sólo especulaba».

Redford
, a continuación, dijo que, al principio, barajó los nombres de varios candidatos: «Sospeché de muchos, sería bastante aburrido ponerme a recordar ahora quiénes eran, pero, con el paso del tiempo, empecé a tener la certeza de que un informante de esa envergadura tenía que tener algo que ver con el FBI. Recuerdo que leí un artículo que confirmaba cuánto Nixon amenazaba al FBI, por su deseo de controlar todo. Por mucho tiempo, pensé que era Patrick Gray, también del FBI, aunque no lo supuse a Mark Felt».

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