10 de agosto 2007 - 00:00

Show de Muscari, entre paródico y tinelliano

En «Fetiche»,José MaríaMuscari lleva aescena la vida dela fisicoculturistaCristinaMusumesi con suhabitualdesprolijidad,pero también consu contagiosohumorirreverente yfestivo.
En «Fetiche», José María Muscari lleva a escena la vida de la fisicoculturista Cristina Musumesi con su habitual desprolijidad, pero también con su contagioso humor irreverente y festivo.
«Fetiche» Texto y Dir.: J.M. Muscari. Int.: Mariana A, H. Bernard, E. Bustamante, C. Crespo, M. Fiorentinoy J. Vallina. Esc. y Vest.: M. Albertinazzi.Ilum.: M. Alvarez. Mús.: M. García Barbé. Coreog.: G. Barberio. (Teatro Sarmiento.)

Invitado a sumarse al «Proyecto Biodrama», José María Muscari optó por llevar a la escena la vida de Cristina Musumeci, una fisicoculturista de personalidad avasallante y fuertes convicciones, presidenta de la Federación Argentina de Musculación, teóloga recibida en la UCA y diplomada en salud sexual.

En realidad el espectáculo está centrado en las obsesiones, manías y extravagancias de una mujer acostumbrada a nadar contra la corriente.

El culto al cuerpo, los problemas alimentarios, la adicción a los dulces y a las películas en video, entre otros tópicos, generan una eufórica andanada de debates y teorías en los que siempre predomina el humor y la irreverencia. Otros temas, en cambio, muestran un costado más oscuro y por momentos doloroso, especialmente cuando se alude a la soledad o a la discriminación que puede sufrir una dama de musculatura masculina.

«Fetiche» tiene el tono festivo que caracteriza a los espectáculos de Muscari. Su dramaturgia es desprolija (carece de síntesis, reitera recursos y ensambla a la fuerza situaciones muy disímiles), pero aún así tiene buen ritmo.

El público disfruta de esta suerte de show teatral con algo de reality televisivo y mucha euforia tinelliana, sin dejar de captar ciertas intenciones paródicas como, por ejemplo, cuando se juega con la proyección mediática de las actrices.

María Florentino encarna al teatro serio y reflexivo; Julieta Vallina y Carla Crespo son las representantes del circuito off e Hilda Bernard, la actriz de telenovela. Edda Bustamante, por su parte, se ufana del tema que le dedicó Attaque 77, mientras que el travesti Mariana A recuerda fugazmente su paso por «Tumberos».

En el plano ficcional, las intépretes representan a seis Cristinas diferentes que dialogan, discuten y compiten entre sí dentro de un registro muy popular. Juntas invaden la platea, hacen «fierros» o empuñan el micrófono como animadoras veteranas. Entre cuadros musicales, monólogos a público, coreografías montadas en aparatos de gimnasio y proyecciones en video (con algunas apariciones televisivas de Musumesi) el biodrama de Muscari destila humor, frescura y desparpajo. Es un retrato algo extravagante el que ofrece, pero que a la vez refleja una profunda ternura y admiración hacia la protagonista de esta historia.

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