29 de diciembre 2003 - 00:00

Sin "Sylphide", pero a salvo

Maricel De Mitri y Dalmiro Astesiano
Maricel De Mitri y Dalmiro Astesiano
«Balletrés». Revisiones: G. Mollajoli y M. García. Ballet Estable del Teatro Colón. Orquesta Filamónica de Buenos Aires. Dir: C. Calleja (Teatro Colón, hasta el 30 de diciembre.)

En este espacio debería haberse escrito la crítica de la puesta restaurada de «La Sylphide», según Pierre Lacotte, con la actuación del primer bailarín Iñaki Urlezaga. No pudo ser. Deserciones y enfermedades varias impidieron un cierre auténticamente brillante para la temporada del ballet. En su lugar el Colón programó un llamado «Balletrés» que en realidad es un « Balletcuatro», ya que lo integran tres fragmentos de obras de Marius Petipa, y «El sombrero de Tres Picos» completo.

«El reino de las sombras»
correspondiente al segundo acto de «La Bayadera», el Grand-pas del tercer acto de «Raymonda» con su evocación folklórica y el pas de deux de «El Corsario» representan al genio de Petipa. Son interpretados con un inspirado y armonioso trabajo de conjunto de toda la compañía que conduce hábilmente la maestra cubana Marta García, además de óptimas performances de primeras figuras como Gabriela Alberti, Alejandro Parente, Maricel De Mitra, Dalmiro Artesiano junto a Silvina Perillo y Leonardo Reale, estos últimos en un prodigio de acrobacia y virtuosismo.

«El sombrero de Tres Picos»
sobre la bella partitura de Manuel de Falla es un «ballet d'action» concebido por Truyol a partir de las coreografías de Massine y Wallmann, que él tuvo el privilegio de bailar. La mixtura de ambos trabajos da como resultado un festivo ballet trazado con humor e inspiración en el folklore de España sin desechar el lenguaje académico. Un estupendo trabajo de Alejandro Parente como «el molinero» no resta mérito a Karina Olmedo como su mujer. Ruidosa y colorida, la compañía del Colón los acompaña con brío y energía contagiosos.

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