15 de febrero 2001 - 00:00

Sólidos artistas de provincia

Obra de Mónica Millán.
Obra de Mónica Millán.
(15/02/2001) "Arte del NEA" se encuentra dentro de un programa orgánico y sostenido de intercambio y reconocimiento entre argentinos de diverso origen y formación. Exhibida en las salas del Teatro Argentino de La Plata en diciembre y actualmente en el Museo Sívori, reúne artistas plásticos de Corrientes, Chaco, Formosa y Misiones.

En el excelente catálogo, el curador de la muestra Alberto Petrina, se analiza la identidad de esta región que pasa por el universo guaraní, la experiencia jesuítica, la posterior incorporación europea con el aporte de croatas, eslovenos, búlgaros, checoslovacos, ucranianos y alemanes que se suma a la hegemonía hispánico-itálica. Pintores oriundos de estas provincias con una iconografía de «payés», escenas de la selva, personajes mitológicos, leyendas, rituales, ceremonias, plasmada con verismo o con matiz impresionista o con carga expresionista, según las influencias recibidas de los maestros que frecuentaban en Buenos Aires o de aquellos pioneros de la actividad plástica en cada provincia.

En el Chaco, por ejemplo, Alfredo Pértile, Carlos Schenone, Juan de Dios Mena, imperdibles las tallas de Cristo realizadas en curupí policromado (colección El Fogón de los Arrieros). Antonio Ballerini, José Negro, Octavio Gómez en Corrientes y en Misiones, Prieto, Areu Crespo y Areco. Integran la muestra artistas de la generación intermedia como Susana Domínguez Soler, Juan C. Solís, Alberto Musso, que desarrollaron importante labor docente en los institutos y talleres de artes plásticas de Misiones y Corrientes, en la Academia de Bellas Artes del Chaco, instituciones de gran protagonismo en la región.

Corrientes es también semi-llero de artistas que viven y producen su obra en Buenos Aires, alejada de connotaciones regionales como la excelente dibujante Catalina Chervin, el pintor Luis Niveiro que además hace cajas-objeto de carácter crítico y el pintor y grabador EduardoYglesias Brickles, discípulo de Aída Carballo.

El Chaco constituye un capítulo aparte, representado aquí por destacados escultores: Fabriciano Gómez,Walter Sotelo, Mimo Eidman, Susana Vallone, Gómez Lollo, nombrados en estas páginas con motivo de los certámenes de Resistencia, ciudad de las esculturas, idea originada en los '60 en el mítico Fogón de los Arrieros.

Es muy destacable la obra seleccionada de los grabadores Beatriz Moreiro y Leonardo Gotleyb (Chaco), la de las jóvenes artistas Sandra Benítez con sus figuras invadidas por la fronda y Mónica Millán con sus inquietantes instalaciones con elementos de la naturaleza como protagonista, ambas de Misiones.

La extraña geometría fantástica de Andrés Bancalari (Chaco), el dibujo sutil de Walter Tura (Formosa),la contundente figuración de Alejandro Rodríguez (Corrientes), constituyen un importante aporte de las nuevas generaciones.

Esta exposición que completa
«Arte del NOA» (1998), y «Arte de Cuyo» (1999), cuenta con el auspicio del Fondo Nacional de las Artes. Clausura a fines de febrero.

* Mirta Kupferminc
, Buenos Aires, (1955), participa desde 1979 en los principales Salones Nacionales de Grabado y ha recibido numerosos premios, entre ellos, el 2º Premio Salón de Santa Fe (1990), 2º Premio Fondo Nacional de las Artes (1993), y Gran Premio de Honor Salón de Santa Fe (1996). Fue galardonada con la Mención de Honor en la Bienal de Taipei (1999) e invitada en febrero de 2000 por la Feria de Grabado Estampa a mostrar su libro «Sefarad, hombre en pie sobre sus sue-ños» realizado en colaboración con el filósofo y poeta Santiago Kovadloff.

Recientemente, Kupferminc realizó una «Bimá», estrado sobre el cual se lee la Torah, libro sagrado, y que ha sido emplazado en la sinagoga de la Fundación Pardés (Céspedes 3380). La expresión se completa con la palabra «Gniza» que proviene de «Or Haganuz», tesoro o luz oculta. Según la tradición judía, los libros de estudio religiosos al no estar en condiciones de ser utilizados para su fin se entierran ya que no pueden tirarse. Antiguamente se depositaban dentro de los muros, por ejemplo, la famosa Gnizá de El Cairo donde se encuentran manuscritos de Maimónides.

Con la idea de que el estudio sostiene el estudio,
Mirta Kupferminc ha realizado esta obra con libros de plegarias donados, muchos de ellos de gran antigüedad impresos en Venecia, Alemania, Marruecos, de allí procede uno con caracteres hebreos pero en ladino. Están cubiertos con fibra de vidrio y resina poliester y en su totalidad la obra aparece petrificada, suponemos con la intención de que también perduren en el tiempo pero esta vez, sin ocultarlos. Además, los donantes o los asistentes en general pueden comprobar que la obra ha sido construida con el espíritu del Santuario, ya cada uno trajo lo que pudo.

Kupferminc
menciona dos vocablos hebreos de una misma raíz lingüística: «Hemuná» y «Homanut» que significan fe y arte respectivamente, y las relaciona con la mística del acto creativo. Actualmente está realizando una exposición en la recientemente restaurada sinagoga de La Habana, Cuba, bajo el título «El legado».

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