2 de diciembre 2021 - 00:00

“Taranto”: cuidar el planeta, siempre y cuando se permita

En estos tiempos de grandes reuniones internacionales al más alto nivel, donde se hacen declaraciones sobre el cuidado del medio ambiente, conviene ver “Taranto”, de Víctor Cruz, enteramente filmada en esa localidad al borde del Mar Jónico, donde desde 1960 funciona el polo siderúrgico más grande de Europa. Es seguro que ninguno de los asistentes a esas reuniones quisiera caminar por las calles vecinas a la fábrica. Sus trajes, sus relucientes zapatos, quedarían impregnados del polvillo de dióxido de hierro que diariamente contamina veredas, balcones y alimentos. Allí la gente muere joven, víctima de diversos tumores. Pero, cuando una jueza ordenó el cierre de uno de los altos hornos, los obreros salieron en manifestación al grito de “Preferimos morir de cáncer que de hambre”. Cerca de 12.000 obreros trabajan en ese lugar. Y el jardín de infantes donde van sus hijos queda a cien metros.

Esa es una de las contradicciones expuestas por este documental. Otra, es la que se da entre las declaraciones de un ministro (dice que su gobierno redujo un 20% la contaminación autorizada por el gobierno anterior) y la calma refutación de un ambientalista en la cara del propio ministro (basado en informes oficiales, demuestra que el nivel de contaminación es todavía mayor). Igual de fuerte, la contraposición entre los entusiastas noticieros de 1960, época del llamado boom económico italiano, y los de 2008, mostrando el sacrificio de 305 ovejas infectadas. Ironías finales: los nuevos dueños de la siderúrgica han pedido “inmunidad penal”, por las dudas, el ministro desautorizado es ahora canciller, y el dueño del ganado sacrificado está viendo de cultivar cannabis, que, según le dijeron, “absorbe los venenos” y tiene más propiedades que el aloé vera.

P.S.

“Taranto” (Argentina-Italia, 2020). Dir.: V. Cruz. Documental.

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