Terror que ni los fans pagarían por ver en cine

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«Los ojos del mal» (See no Evil, EE.UU., 2006, habl. en inglés). Dir.: G. Dark. Int.: Kane, C. Vidal, M.J. Pagan, T. Lamb, S. Noble, M. Okine, C. Polson, Z. Ventura.

El título original es igual al de un clasico thriller con una Mia Farrow ciega y victimizada. Pero a este film de terror no le fallan los ojos sino el cerebro. Hay unos delincuentes juveniles casi a punto de llegar a la mediana edad, un viejo hotel que mas limpiar habría que demoler y un psicópata extra large que no contento con la limpieza comuitaria de su desolado habitat natural, y torturado por recuerdos de una infancia poco feliz, destripa, aplasta y arranca ojos a diestra y siniestra.

No hay que extrañarse del tamaño del monstruoso engendro protagónico de este film, que en otros tiempos jamás habría salido del mercado del direct to video. El gigante bestial es Kane, campeón de lucha libre que ahora no tiene ningún contrincante a su altura (ni a su ancho) y debe conformarse con ir liquidando a los badulaques que osaron invadir sus oscuros dominios. La película no está del todo mal teniendo en cuenta que es una obra «straight» del director de videos porno como la exitosa saga de «New Wave Hookers», a lo que luego agregó una muy redituable colaboración con las audacias pop de Britney Spears. El director Gregory Dark entrega lo que el público amante del gore espera ya desde los primeros minutos, y nunca deja de ofrecer imágenes sangrientas durante la breve duración de este producto armado con la misma estructura de una de sus películas porno, apenas más estilizadas que las de sus colegas.

Son poco más de 80 minutos de violencia descerebrada y diálogos tontos que cualquier fan del gore, con un poco de ojo para el género, sabría que no merece el esfuerzo de ir a ver en pantalla grande.

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