9 de octubre 2003 - 00:00

Tributo a Mirtha con pingüinos y algunos reclamos

Tributo a Mirtha con pingüinos y algunos reclamos
Para ver a Mirtha Legrand, un público predominantemente mayor, que había retirado las entradas gratuitas, colmó el martes a la noche el Teatro Alvear, donde Aníbal Ibarra y Jorge Telerman finalmente lograron entregarle su postergada distinción, tal como informó ayer este diario. Mientras tanto, afuera, el pelotón de cholulos se agolpaba para saludar a sus «ídolos» Ronnie Arias o Daniel Malnatti, ignorando en cambio la llegada de Osvaldo Miranda, Beatriz Bonnet o Juan Carlos Calabró, entre otros históricos.

El verdadero descontrol llegó cuando bajó Mirtha de la limousine que le había contratado el Jefe de Gobierno. Noble vehículo, tal vez imagen de un esplendor que hoy cae mal en el oficialismo, la limo desafió todos los baches de la avenida. Ibarra y Telerman habían llegado antes, en autos no tan ostentosos, y le guardaron a la estrella un cálido lugarcito entre ambos.

Los funcionarios saludaron entusiastas a Ignacio Viale del Carril, su novia (idéntica a Juanita), Carlos Rottemberg y su esposa Linda Peretz. Y sentados, debieron esperar las dos horas de shows y discursos para subir por fin al escenario a entregar el tributo.

Vestida por Jorge Ibáñez, que llegó acompañado por Florencia de la V, Mirtha subió al escenario ambientado en living y resumió su carrera en un breve discurso. Los espectáculos estuvieron a cargo de Sandra Guida y dos bailarines con «Siga el jazz»; Cacho Castaña, que cantó a capella, y Estela Raval. Enviaron flores Sandro, Irma Roy y Carolina Papaleo y mandaron saludos desde España María Kodama, Norma Aleandro, Beatriz Taibo y Alfredo Alcón.

Lo más divertido llegó de la mano de Florencia De la V y un pingüino gigante: la travesti subió al escenario con un escueto traje amarillo estridente y agradeció a Mirtha por haberla tratado siempre como una mujer. «Yo me identifico mucho con vos, Chiqui», le dijo Florencia. Pero Legrand no disimuló su sorpresa y preguntó: «¿Por qué? ¿En qué nos parecemos querida?» y la respuesta alivió a la diva: «En que las dos somos luchadoras».

El pingüino gigante llegó con una torta de cumpleaños para Enrique Pinti, también presente, pero cuando China Zorrilla dijo que era Néstor Kirchner disfrazado se apuraron a aclarar: «Es por el programa 'Los pingüinos' que hacía Pinti en 1992".

Sin embargo, el aura de
Kirchner estuvo presente cuando llegó por fin el turno de Ibarra-Telerman de subir al estrado, aunque tuvieran que esperar diez minutos paraditos detrás de Mirtha, mientras ella dialogaba con su nana de la infancia. Ibarra leyó el breve mensaje de saludo de Kirchner. Entregaron la placa, la felicitaron y, como siempre, la última palabra la tuvo Mirtha Legrand: «Ahora viene el mangazo señor jefe. Arreglen la calle Corrientes». Fue el pie que necesitaba el público, que se sumó con «Arreglen todas las calles pese a que ya no estén en campaña».

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