4 de septiembre 2000 - 00:00

"U-571 "

D e manera similar a la reciente «Reglas de combate», el film con Samuel L. Jackson sobre el ataque a la embajada norteamericana en un país árabe, «U-571» responde a esa curiosa tendencia del cine hollywoodense actual de producir películas bélicas de propaganda en tiempos de paz. El espíritu del film habría tenido su «air du temps» en los años '40, y si su inflamado mensaje no suena más anacrónico es sencillamente porque muchos otros títulos, más afines a Washington que a California, se le parecen (Stan Laurel interpretó una vez a un soldado que quedaba aislado del mundo en 1945, y seguía movilizado durante mucho tiempo hasta que alguien le avisaba).
También como «Reglas...», «U-571» le da tratamiento de «hecho verídico» a una trama de pura ficción. Nunca un submarino norteamericano capturó, en las circunstancias que el film describe, un submarino nazi provisto del decodificador secreto Enigma, una de las armas estratégicas de Hitler en el Atlántico Norte.
Para la data: el
U-571, en realidad, se hundió por un ataque de la aviación australiana frente a las costas de Irlanda, en enero de 1944. El único submarino alemán capturado por los norteamericanos fue el U-505, también en 1944 y en aguas africanas, aunque no había Enigma a bordo. Los británicos sí se apoderaron de dos de estos aparatos, uno en el U-110 y otro en el U-559.
Las licencias históricas, huelga decirlo, no limitan la calidad de una película, aunque en relatos tan minuciosos como éstos no se entiende cuál es la preocupación por cultivar tanto el «efecto documental». Además, «U-571» transparenta demasiado la intención de su productor, el veterano Dino de Laurentiis, por «traducir» al lado correcto, y de la manera más llana y simple posible, la apasionante película alemana «El barco» («Das Boot») de 1982, que representó para Wolfgang Petersen su ingreso a Hollywood.
El aspecto donde sí se hace fuerte esta película de Jonathan Mostow es en su «factor humano»: la producción tiene un elenco muy sólido, liderado por el triángulo de Bill Paxton, Harvey Keitel (estupendo como casi siempre, ahora en el papel de acompañante táctico de la riesgosa expedición ) y Matthew McConaughey, el protagonista, que le da credibilidad al oficial que debe aceptar su postergación jerárquica cuando llega el momento del conflicto.
Las escenas climáticas, especialmente la del abordaje al sub-marino nazi, están admirablemente realizadas, al punto tal de que el espectador hasta llega a aceptar que un grupo de americanos (novatos en su mayor parte) pudo haber engatusado con tanta facilidad, y casi sin entrenamiento, a tantos oficiales alemanes en estado de alerta.

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