27 de agosto 2007 - 00:00

Vermeer, artista admirable y entre los menos prolíficos

«Vermeer en su estudio», obra cumbre y de excepcionaltamaño dentro de su producción (130x110cm), que se encuentraen el Museo de Viena y que, de salir a la venta,valdría más de 200 millones de dólares.
«Vermeer en su estudio», obra cumbre y de excepcional tamaño dentro de su producción (130x110cm), que se encuentra en el Museo de Viena y que, de salir a la venta, valdría más de 200 millones de dólares.
Johannes Vermeer vivió toda su vida en Delft (Holanda), nacido en 1632, murió con tan sólo 43 años. Tuvo once hijos y su mujer, que recibió una buena dote y herencia, se encontró a su muerte con ocho chicos menores de edad y un sinfín de deudas, que la llevaron a entregar las pocas obras que tenía a sus acreedores. Las mismas valían poco dinero y, como estaban sin firmar, les colocaron algunas firmas mas célebres en la época.
Seguramente, si no se puede demostrar lo contrario, se dará el caso de que esa firma les haya quitado hasta cien veces su valor.

El padre del mayor artista del siglo de oro holandés era marchand de tableaux, y se cree que el artista también ejerció dicha profesión. Se conoce que era un gran experto en arte ya que sus servicios como tal fueron requeridos por la nobleza y grandes coleccionistas.

Recién en 1866, un historiador y crítico de arte puso en valor a este ignoto pintor a dos siglos de su muerte. Inventarió 76 obras como originales de Jan Veermer de Delft (como se lo conoce también); al poco tiempo, sólo 42 se consideraban auténticas. Hoy en día, los expertos le reconocen ese honor a apenas 34, una de ellas desaparecida hace años cuando fue robada al político y coleccionista Alfred Lane Beit por el IRA, que también le cortó la cabeza a su padrillo pura sangre valuado en 20 millones de dólares.

Tan solo 16 obras se encuentran firmadas y apenas dos tienen la fecha de ejecución. La figura es una constante en sus obras; son mujeres sencillas y también aristocráticas. Sus primeras obras son de temas religiosos y regular tamaño, aunque en su mayoría son de reducidas dimensiones y de temas cotidianos, como la vendida hace tres años en 29 millones de dólares, que mide 25x20 cm (que hoy se puede ver en el Hotel Wynn de las Vegas, previo pago de 25 dólares); debe ser el mayor precio jamás logrado considerando la superficie de la pintura.

Se discute si Vermeer utilizaba cámara oscura para lograr efectos de perspectiva y los vestidos, alfombras y tejidos que utilizaba tienen detalles hiperrealistas.

Recién en 1935, a 260 años de su muerte, se realiza una exposición de sus obras. Fue en el Museo de Rotterdam donde luce una de sus obras falsificadas por Hans Van Meegeren (1898-1947). Este hombre fue acusado de traición a la patria, ya que había vendido obras de arte a los nazis, y en especial a Herman Goering. Consiguió una menor condena de sólo dos años por falsificación, ya que demostró que las obras las había pintado él, y engañado a los jerarcas nazis. En la cárcel pintó un nuevo falso Vermeer utilizando los pigmentos del artista: telas y tablas antiguas, pincel de castor sacrificado en invierno y varias originalidades que no se deben comentar para que nadie lo imite.

En el Museo Mauritius de La Haya luce uno de sus dos paisajes y es una escena de su Delf, ciudad famosa por su arquitectura y su original cerámica. En Amsterdam también se pueden ver tres obras y en el Metropolitan de Nueva York dos. En la Frick Colection de la Quinta Avenida también hay una lindísima pintura, No sabemos si hay en el mundo un artista famoso con tan pocas obras. Lo cierto es que es un artista fuera del mercado (excepto la citada venta en Londres hace tres años), lo cual permite colegir que el mercado de arte es uno de los más perfectos del mundo, donde la rareza es que la escasez no significa un mayor volumen o precio. Hay que pensar que los artistas más cotizados tienen una gran producción, como es el caso de Picasso, de quien hay 90.000 obras registradas. Un artista profesional hoy en día no debe producir mas de 2.000 obras, pese a que ahora le es mas fácil vivir de la venta de su arte.

Difícilmente algún artista argentino haya producido 10.000 obras; los más prolíficos, creemos, deben haber sido Santiago Cogorno, Benito Quinquela Martín y, muy lejos, Raul Soldi y Cesareo Bernaldo de Quirós. En 25 años de actividad, Fernando Fader no llegó a realizar 1.000 obras, lo cual significa una cada nueve días, ninguna de las cuales le llevó más de tres horas de ejecución. El motivo es que la creación está en pensar la obra, plasmarla en la mente, mientras la realización pasa a un segundo plano.

Quizás el admirable Vermeer las pensó tanto como la belleza que nos transmite.

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