2 de noviembre 2005 - 00:00

Activistas destruyeron estación de tren; 21 heridos y 121 presos

Sobre el origen delfuego hay variasversiones. Para elgobierno, la falla queprovocó las llamas fueintencional, mientras losusuarios dicen que sehabía originado en lasestaciones previas. Unavez desatada labatahola, algunosaprovecharon paravaciar de monedas lasmáquinas expendedorasde boletos.
Sobre el origen del fuego hay varias versiones. Para el gobierno, la falla que provocó las llamas fue intencional, mientras los usuarios dicen que se había originado en las estaciones previas. Una vez desatada la batahola, algunos aprovecharon para vaciar de monedas las máquinas expendedoras de boletos.
Un total de 121 detenidos, 21 heridos, saqueos a cuatro comercios de la zona, el frente de un banco destrozado y 14 vagones incendiados fue el saldo de la violencia desatada ayer en la histórica estación de trenes de Haedo por una demora en el servicio cerca de las 8 de la mañana.

La empresa TBA y algunos pasajeros relataron que un tren del servicio «lento» que venía a paso de hombre, y con retraso de media hora, desde la estación Ituzaingó, tan repleto que la gente salía por las ventanas, comenzó a sufrir desperfectos técnicos y pequeñas explosiones eléctricas desde el piso del furgón por el sobrepeso. El tren fue evacuado, y un grupo de activistas comenzó a realizar destrozos en la estación.

El gobierno nacional consideró que fue un operativo de sabotaje concebido en detalle para detener, a través de un cortocircuito, al tren que ya vendría cargado con activistas de Quebracho y del Movimiento Todos por la Patria con bidones de nafta en sus mochilas.

Entre los comerciantes que rodean la estación de 119 años, un vendedor de quiniela que sufrió destrozos en su vidriera afirmaba: «Yo hace 35 años que vivo acá y los que rompieron todo no eran de Haedo. Venían de afuera». El dueño del bar de la estación, que tampoco quiso ser identificado, ampliaba este testimonio mientras su esposa baldeaba el piso y retiraba pedazos de vidrio roto: «Desde la mañana temprano había gente del gremio de los ferroviarios hablando por celular y haciendo señas. Recibían a gente y corrían por los andenes para darles bidones de nafta».

De acuerdo con lo indicado por el director del hospital de Haedo, Osvaldo Tochini, entre los heridos había dos -uno de ellos un bombero- con «traumatismo de cráneo». En declaraciones periodísticas, Tochini señaló que no había «ningún herido de arma de fuego», y precisó que entre las personas atendidas «el menor tiene 21 años y el mayor, 45».

• Enfrentamientos

Los disturbios incluyeron fuertes enfrentamientos entre algunos de los pasajeros, totalmente exaltados, y la Policía, que primero intentó contener los desmanes para no generar más violencia, pero que tardó cinco horas en decidirse a reprimir los saqueos desatados. La misma gente enardecida fue la que apedreó los camiones de los bomberos para que no pudieran intervenir.

Pasadas las 11:30 de la mañana de ayer continuaban los incidentes en las inmediaciones de la estación de Haedo, mientras efectivos de la Policía bonaerense permanecían a un centenar de metros del lugar. La tensión en torno al edificio ferroviario aumentaba, ya que grupos de personas se concentraban sobre las vías y se enfrentaban a pedradas con los efectivos policiales. Allí, un banco y un local de comidas, entre otros, fueron destrozados a pedradas. En ese marco, algunos pasajeros denunciaron que la Policía disparó balas de goma contra los usuarios apenas se bajaban de la formación.

En la sede de la Policía departamental de Haedo de la calle Tacuarí al 600 los uniformados reconocían fuera de micrófono que
había activistas de Todos por la Patria y Quebracho entre los detenidos. Mezclados con los responsables de los destrozos salían muchos menores llorando, a quienes iban a retirar sus padres.

Cabe recordar la tradición ferroviaria de Haedo, una de las regiones del conurbano donde el sindicato Unión Ferroviaria es más fuerte. Allí, Rubén Sobrero, señalado por los vecinos como uno de los responsables de la violencia de ayer, se presentó como candidato a diputado bonaerense por el MST-Unite, brazo político de los piqueteros de «Teresa Vive».

El «Pollo» Sobrero es delegado de la Unión Ferroviaria Seccional Oeste, y se encuentra sometido, junto a otros dirigentes,a una causa judicial relacionada con los paros y medidas de fuerza llevados adelante por el gremio en defensa del salario y las condiciones de trabajo.

• Perjuicio

El vocero de TBA, Gustavo Gago, señaló: «Podemos entender que la gente esté molesta y enojada, pero la reacción esta de prender fuego a los trenes y atentar contra el propio medio de transporte no la podemos entender, porque esto no nos va a perjudicar solamente en el día de hoy, sino que mañana vamos a tener dos formaciones menos para brindar el servicio».

Por su parte, los trabajadores ferroviarios agrupados en el gremio de la Unión Ferroviaria desmentían las versionesde Aníbal Fernández que los responsabilizaban de los hechos y acusaban a TBA por el mal servicio y condiciones de seguridad en las líneas que son concesionadas por esa empresa (Mitre y Sarmiento), a raíz de los graves incidentes registrados en Haedo. Tanto los dirigentes de la Agrupación Quebracho como Edgardo Reynoso y otros miembros de la Seccional Oeste de la Unión Ferroviaria desmintieron su participación en los disturbios (ver vinculada).

El ministro del Interior evitórelacionar los incidentes ocurridos en la estación de trenes de Haedo con eventuales inconvenientes en la Cumbre de las Américas que se desarrollará en la ciudad de Mar del Plata.

«En Mar del Plata no tiene por qué haber ningún tipo de inconvenientes»,
sostuvo Fernández en conferencia de prensa en Casa de Gobierno.

El intendente de Morón,
Martín Sabbatella, reclamó ayer al Gobierno que «le retire la concesión» a TBA, por considerar que «es una empresa que obliga a la gente a viajar como ganado». Tras los incidentes ocurridos en la estación de Haedo, el intendente de Morón reclamó además que la firma «se haga cargo de los daños causados a los comercios de Haedo y al patrimonio público».

Sabbatella llamó también «a la calma social», puesto que «la violencia nunca es buena».

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