2 de noviembre 2005 - 00:00

El gobierno apuntó a gremios y a activistas por "hecho armado"

Un inadaptado, que seguramente no viajaba en el tren afectado, lanza un objeto en la estación de Haedo.
Un inadaptado, que seguramente no viajaba en el tren afectado, lanza un objeto en la estación de Haedo.
La izquierda criolla, aun la que vio los hechos por TV, se ilusionó imaginando una «pueblada» espontánea contra una privatizada donde el gobierno aseguró haber detectado datos ciertos de que fue un «hecho armado y planificado» con características de «sabotaje».

Era inevitable: la gestación y el desarrollo de los graves incidentes de ayer en la estación Haedo, donde el fuego devoró 14 vagones y parte del edificio ferroviario, desató un cruce entre la Casa Rosada y los sectores de izquierda sobre las culpas del suceso.

El ministro del Interior, Aníbal Fernández, llamó a la prensa para informar que se trató de un «hecho planificado»: rastreó en el abanico de la izquierda para detectar -o imaginar-como responsables a gremios combativos y a los ubicuos activistas de Quebracho (ver vinculada).

Fernández basó su afirmación en que a través de las cámaras de televisión se vio en el lugar a Egdardo Reinoso, delegado de la Unión Ferroviaria (UF), sindicalista de línea dura, ligado al MST y mano derecha de Rubén «Pollo» Sobrero, otro gremialista combativo.

Además, desde la Casa de Gobierno aseguró que la Policía apresó a activistas -anoche eran 121 detenidos- a los que se les incautaron bombas molotov y «tumberas» (armas de fabricación casera) que se habrían usado o se usarían para incrementar el caos.

Por su parte, el ministro de Seguridad bonaerense, León Arslanian , dijo que se vio a un joven con un «bidón de nafta». Según el informe policial, hubo otros dos registros similares en un vagón y dentro de la estación Haedo. Además, una persona declaró que le ofrecieron «20 pesos» para iniciar incendios.

La Policía también certificó, a partir de recabar testimonios de los vecinos, que algunos de los que participaron en los saqueos mostraban «signos de intoxicación con drogas y alcohol».

Luego, para sumar a la confusión, Arslanian indicó que la Policía detuvo a dos personas que
«vestían chalecos negros con la sigla MTP y el rostro cubierto». El MTP es el Movimiento Todos por la Patria, que participó en 1987 del copamiento al cuartel de La Tablada. De todos modos, Arslanian y su segundo, Martín Arias Duval, disintieron de Aníbal Fernández en cuanto al origen del hecho. Mientras éste sostuvo que los desmanes fueron provocados, los bonaerenses afirmaron que los «agitadores» se sumaron a un malestar existente.

Los acusados tildaron de «ridícula» la acusación y negaron haber sido promotores del hecho, al que consideraron una reacción de los pasajeros por el mal estado del servicio y dijeron que él quiere
encubrir su «propia responsabilidad y la de la empresa» TBA.

Sin embargo, tanto desde la Unión Ferroviaria (UF) como desde el grupo Quebracho reconocieron que
dirigentes y militantes que responden tanto al gremio como a la agrupación de extrema izquierda estuvieron presentes en la estación Haedo durante los incidentes.

Los voceros de Quebracho se permitieron un desafío:
reivindicaron la quema de los vagones y los desmanes como parte de lo que definieron como una «pueblada» contra TBA, la empresa que presta el servicio en la línea Sarmiento.

«Apoyamos y reivindicamos la reacción del pueblo ante los atropellos del gobiernoy las empresas», le dijo ayer a este diario Leonardo Del Grosso, vocero de Quebracho.

• Reacción

- Pero el gobierno los indica como promotores de los incendios.

- Es mentira: fue una reacción de los pasajeros porque están hartos del pésimo servicio de una empresa que es subsidiada por el Estado.


- ¿No tuvieron ningún tipo de participación?

- No tuvimos una intervención orgánica pero sí, una vez que comenzó la protesta, algunos militantes de la agrupación estuvieron presentes.


En tanto, desde la UF refutaron la información de Fernández respecto de que el incendio fue intencional. «Por desperfectos, desde Castelar el tren venía produciendo cortocircuitos y en Haedo eso generó un incendio», dijo Carlos Ventura, delegado de la Unión Ferroviaria.

Ventura, que integra el ala dura de la UF que comanda Sobrero (que estaba en Mar del Plata para protestar contra Bush), aseguró que el gobierno acusa a los gremios para encubrir la responsabilidad de TBA y la del Estado, que
«no controla a la empresa».

«Es una locura que digan que nosotros quemamos los vagones porque para nosotros son patrimonio de la gente, del Estado argentino, no de la empresa, que nunca hizo inversiones y recibe los subsidios del gobierno», concluyó.

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