Vándalos del Movimiento
Todos por la Patria y
Quebracho llegaron a
quemar 14 vagones. Los
vecinos los identificaron
como «delincuentes». La
Bonaerense se vio desbordada
porque muchos
efectivos están abocados a
la cumbre marplatense.
La Policía Bonaerense, bajo la conducción del ministrode Seguridad, León Arslanian, admitió ayer que no contaba con hombres para actuar en la estación de Haedo. El jefe de la Departamental de Morón, inspector Juan Carlos García, dijo que podrían actuar en la estación Haedo, tomada por más de un centenar de delincuentes -Arslanian los identificó con Quebracho y el Movimiento Todos por la Patria-, recién cuando se contara con suficiente número de efectivos como para que no se produjeran víctimas.
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Admitió, sin decirlo, el jefe policial -de hecho insistió varias veces al definir el número de uniformados necesarios para actuar como «suficiente», sin especificar cuántos- que no había personal para atender la emergencia. El conflicto se desató alrededor de las 8 y sólo avanzaron los efectivos bonaerenses pasadas las 12.30 en un movimientode pinzas; envolvente. El propósito de los vándalos fue generar el caos y el pillaje, sabiendo que el grueso de las fuerzas de seguridad han sido desplazadas a Mar del Plata por la IV Cumbre de las Américas. Cuando todo comenzó no había personal policial a la vista. Los dos patrulleros que llegaron con apuro terminaron incendiados y su personal dispersado. No sin antes despojar a uno de ellos de su chaleco antibalas y la pistola Browning 9 milímetros, elementos luego recuperados al ser detenido quien los portaba. Si ese agente policial la hubiera usado, a estas horas estaría preso por haber reprimido una manifestación política, aunque para todos los consultados ayer en el lugar, en su mayor parte vecinos, los vándalos fueron «delincuentes». Según Arslanian, «hubo un estricto cumplimientodel protocolo policial ante una serie de hechos que desencadenaron los incidentes de Haedo».
Ningún uniformado quiso admitirlo, y menos aún el jefe de la Departamental de Morón que lucía un profundo y sangrante corte en su ceja izquierda (estaba de civil y una pedrada lo lastimó, aunque más tarde pudo detener a su agresor y hacerlo él mismo ante las cámaras de TV), pero uno de ellos reconoció que estaba franco de servicio en su casa y fue convocado de urgencia. Fueron desarmados a Haedo, sólo portando escudos de plástico y bastones de madera.
• Retenes mínimos
Las comisarías y destacamentos del Gran Buenos Aires han quedado con retenes mínimos de efectivos indispensables para seguir patrullando y controlando con móviles -dos de ellos terminaron ayer incinerados-, por lo menos hasta el lunes que viene.
Y hay un aspecto más: las vías del ferrocarril son territorio federal; sólo puede actuar allí la Justicia Federal y fuerzas como la Gendarmería, Prefectura o Policía Federal (por ello existe en el Departamento Central de Policía una Dirección General de Seguridad del Transporte; que el entonces ministro Gustavo Béliz bajó de categoría: era una Superintendencia de Seguridad Ferroviaria), con jurisdicción sobre los ferrocarriles Roca, Sarmiento, Urquiza, Mitre, Belgrano, San Martín, los subterráneos y las terminales de ómnibus como Retiro.
De allí que la Policía Bonaerense que responde a Arslanian no haya actuado sobre lo que ocurría en el andén, la estación y los vagones. La estrategia consumada en horas de inmovilidad fue ir sumando hombres -el jefe de la Departamental citó que hubo 400 agentes y suboficiales-, e ir armando un anillo alrededor de la estación. Esto permitió la salida de la gente que transitaba por el lugar, mientras en esta «bolsa» quedaban los activistas que terminaron presos. Anoche eran 121 los detenidos, parte en la Justicia Criminal ordinaria (UFI 8 de Morón) y otros en el Juzgado Federal N° 1 del juez Castelli de esa misma ciudad.
Entre los uniformados saben, por experiencia, que si hay un herido civil hoy terminan presos. Muchos recuerdan que cuando el 20 de diciembre de 2001, Fernando de la Rúa ordenó desalojar la Plaza de Mayo a la Federal, cuando las turbas desatadas amenazaban con quemar los accesos a la Rosada y por televisión se mostraban los ataques sobre uniformados, ellos actuaron, cumplieron la orden y terminaron presos. Nadie ha olvidado la experiencia.
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