''A Goulart lo envenenaron en la Argentina''
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«Estuve en la estancia de Maldonado (perteneciente a Goulart) para instalar una estación repetidora que captaba señales de los micrófonos dentro de la casa y nos las retransmitía», dijo Neira, y precisó que el sistema permitía escuchar las conversaciones desde una distancia de hasta 10 o 12 kilómetros. Según Neira Barreiro, Geisel -quien fue presidente de facto de Brasil entre 1974 y 1979- autorizó el homicidio de Goulart al entonces comisario del Departamento de Orden Político y Social de San Pablo, Sergio Paranhos Fleury.
Siempre de acuerdo con la versión de Neira Barreiro, Paranhos Fleury, quien murió en 1979, ordenó la muerte de Goulart durante una reunión que mantuvo en Uruguay con dos jefes del «equipo Centauro», como se denominó al grupo encargado de espiar al ex presidente.
El operativo para matar a Goulart se llamó «Escorpión», fue acordado por Paranhos Fleury con autoridades del gobierno uruguayo de facto y habría sido acompañado y financiado por la Agencia Central de Inteligencia (CIA) estadounidense, según Neira Barreiro.
El plan, según Neira, consistió en mezclar comprimidos envenenados con los medicamentos que Goulart tomaba para el corazón y que le provocarían un efecto similar al de un ataque cardíaco.


