Acusan a servicios ingleses por crimen de ex agente ruso
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Andrei Lugovoi, un ex KGB acusado del asesinato de un
colega en Londres con una sustancia radiactiva, contraatacó
y responsabilizó por el caso a los servicios británicos. El
cruce de denuncias parece describir el fortalecimiento de
una red de espionaje entre Gran Bretaña y Rusia propia de
la Guerra Fría.
A Litvinenko, un implacable crítico del mandatario ruso, «le dije que no me interesaba ese negocio. No estoy entre los fervientes partidarios de Putin, para lo cual tengo mis motivos personales, que muchos pueden suponer. Pero a mí me enseñaron a defender a la patria y no a traicionarla», subrayó. Lugovoi añadió que a Londres le interesa establecer contacto con miembros del Servicio-Federal de Seguridad (FSB, ex KGB), del Servicio de Espionaje Exterior y del cuerpo de guardaespaldas del Kremlin.
«Me entregaron un teléfono móvil para comunicarme con Londres. Litvinenko incluso me dio un libro, del que debía extraer un código basado en números, párrafos y líneas, como se hace en las películas», apuntó.
Además del MI-6, Lugovoi declaró que baraja otras dos versiones del asesinato de Litvinenko,envenenado con un polonio 210, una sustancia radiactiva altamente tóxica, que contaminó a numerosas personas que tuvieron contacto con él en Londres.
En la primera, Lugovoi inculpa a Berezovski, al que definió como «un gran maestro de la intriga política», y recordó que Litvinenko se había ofrecido a vender material comprometedor sobre supuestas actividades ilegales de Berezovski en Londres.
La última versión apunta a una venganza por la colaboración de Litvinenko con la policía española, de la que habría recibido dinero por ayudar en la captura del georgiano Zajar Kalashov, uno de los cabecillas de la «mafia rusa».
Por otra parte, Lugovoi negó que tenga intención de viajar a Londres para comparecer ante la Justicia británica, que ha solicitado formalmente su extradición, provocando un roce diplomático con Moscú.
En la rueda de prensa también participó Dmitri Kovtun, otro ex agente de la KGB y, junto a Lugovoi, una de las últimas personas en ver con vida a Litvinenko el pasado 1 de noviembre, el día en que cayó enfermo y fue internado en el hospital.
«Nos marcaron con polonio para su futura utilización en un escándalo político. El polonio deja rastro por lo que era ideal para inculparnos», dijo.
Londres no tardó en reaccionar a las alegaciones de Lugovoi y el Ministerio de Exteriores del Reino Unido aseguró ayer en un comunicado que el caso Litvinenko es un «asunto criminal» y «no de espionaje».
«Un ciudadano británico fue asesinado en Londres, y ciudadanos y visitantes en el Reino Unido fueron puestos en peligro», aseguró el portavoz de la diplomacia británica.
Además añadió que Londres «ha pedido la extradición de Lugovoi para que éste sea sometido a juicio en el Reino Unido. Ahora esperamos la respuesta formal rusa».
La Fiscalía General de Rusia mantiene que el artículo 61 de la Constitución impide la extradición de un ciudadano ruso, por lo que en ningún caso entregarán a Lugovoi para su procesamiento en el Reino Unido.
Eso sí, el fiscal general de Rusia, Yuri Chaika, dejó abierta la posibilidad de que Lugovoi sea juzgado en territorio ruso si las autoridades británicas aportan pruebas suficientes en su contra.
Berezovski afirmó ayer en un comunicado desde Londres que Lugovoi actúa «bajo las instrucciones del Kremlin» y añadió que «está más claro que nunca» que Moscú está detrás del asesinato de Litvinenko.




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