Berlín y Londres (ANSA, AFP) - Los miembros del Partido Verde alemán del ministro de relaciones exteriores, Joshka Fischer, y principal aliado de los socialdemócratas que lidera Gerhard Schröder, endurecieron su postura ayer en contra de una eventual guerra contra Irak, al manifestar que, en caso de que los Estados Unidos ataquen ese país sin contar con el mandato de la ONU, el gobierno debería revisar la concesión hecha a las tropas estadounidenses del espacio aéreo alemán, así como la utilización de sus bases militares en ese país.
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En declaraciones hechas al diario «Die Welt», que se publicarán hoy, el copresidente del Gruenen, Angelika Beer, dijo que el ataque estadounidense sin el consentimiento de la ONU sería «una afrenta a la comunidad internacional», a la ONU y una violación al derecho internacional.
«En ese caso -dijo el miembro del Partido Verde-, Alemania debería decidir, junto con los otros países de la Unión Europea que se muestran contrarios a la guerra contra Irak, su apoyo pasivo a acordar con los Estados Unidos.»
El gobierno alemán -que se ha pronunciado fuertemente contrario a la guerra- le concedió, no obstante, a los Estados Unidos su espacio aéreo y la utilización de las bases militares en territorio alemán, además de la instalación de bases militares estadounidenses.
Por su parte, la férrea postura del primer ministro británico, Tony Blair, a favor de la guerra contra Irak, está generando una dura polémica dentro de su propio partido, como lo demostró ayer la renuncia del diputado laborista Andrew Reed, quien abandonó su puesto en el gabinete de la ministra de Medio Ambiente, Margaret Beckett. Asimismo, la secretaria de Cooperación Internacional, Clare Short, amenazó con abandonar su puesto si Blair insiste con ir a la guerra sin el aval de la ONU.
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