Bush intentó enseñarle democracia a Putin
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George W. Bush vivió ayer una experiencia novedosa: fue bien recibido por un pueblo europeo. Miles de eslovacos salieron a saludarlo y decenas le estrecharon la mano en la plaza de Hviezdoslavovo, centro de Bratislava.
Putin no se dejó amilanar y contestó: « Decir que aquí o allí hay más o menos democracia no es correcto». «Estoy seguro de que la democracia no es la anarquía, la permisividad total ni la posibilidad para alguien de robar a la población», agregó. «No hay vuelta atrás y no puede haberla» (al totalitarismo), tranquilizó Putin.
Durante la cumbre, se firmaron dos declaraciones conjuntas. Una de ellas prevé el intercambio de información sobre la venta de misiles portátiles tierra-aire, y la otra refuerza el control de las centrales nucleares.
Esta cumbre fue la última etapa de una gira de cuatro días de Bush en Europa, destinada, sobre todo, a consolidar la reconciliación con la Unión Europea después de la crisis surgida a raíz de la invasión norteamericana de Irak. Después de un discurso al aire libre, y sin disimular su satisfacción, el presidente estadounidense disfrutó de la única acogida gloriosa de su viaje por Europa, estrechando las manos de decenas de entusiastas eslovacos a pesar de la fuerte nevada que caía sobre Bratislava. Para esta primera visita de un presidente norteamericano a Eslovaquia, estado poscomunista creado tras la partición de Checoslovaquia en 1993, se movilizaron 5.300 policías, 400 bomberos y 400 soldados, mientras decenas de blindados recorrían las calles de Bratislava y dos cazabombarderos sobrevolaban el cielo.



