El gobierno de Estados Unidos, bajo la administración de Donald Trump, comenzó a aplicar una serie de medidas diplomáticas y políticas en América Latina con el objetivo de limitar la creciente influencia de China en la región. Las acciones incluyen sanciones, advertencias a gobiernos y movimientos estratégicos vinculados a infraestructura y comercio.
EEUU presiona para frenar la influencia económica y estratégica de China en América Latina
Buscan recuperar su predominio en occidente. Temen por la competencia en sectores como la energía y los recursos naturales.
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EEUU presiona para reducir la influencia China en Latinoamérica.
En las últimas semanas, Washington impulsó iniciativas en distintos países que reflejan una viraje a una estrategia más agresiva para recuperar su predominio en la región.
Presiones sobre gobiernos de la región
Entre las decisiones tomadas, Estados Unidos impuso prohibiciones de viaje contra tres funcionarios de Chile vinculados a un posible proyecto de cableado submarino de fibra óptica desarrollado junto a China.
Al mismo tiempo, el gobierno estadounidense advirtió a Perú sobre los riesgos de ceder el control del megapuerto de Chancay, una obra financiada y construida por empresas chinas que se perfila como uno de los puertos más profundos de Latinoamérica. La infraestructura despertó preocupación en Washington, donde se teme que Beijing pueda utilizar el puerto con fines estratégicos o incluso militares.
La presión estadounidense también alcanzó a Panamá. Tras advertencias de Trump sobre la posibilidad de que Estados Unidos recupere el control del Canal de Panamá, el gobierno panameño decidió incautar dos puertos ubicados en cada extremo del canal que eran operados por una empresa de Hong Kong.
La decisión fue interpretada como una señal de alineamiento con la política estadounidense frente al avance de China en sectores estratégicos de la región.
La disputa en Venezuela
El conflicto geopolítico también impactó en Venezuela. Cuando Estados Unidos capturó al entonces presidente Nicolás Maduro en enero, los intereses petroleros de China en el país quedaron repentinamente expuestos.
Este episodio evidenció cómo la competencia entre Washington y Beijing se extiende a sectores clave como la energía y los recursos naturales.
Una estrategia para recuperar influencia
Como parte de esta estrategia regional, Trump recibirá a varios líderes latinoamericanos en su complejo de golf cercano a Miami para participar en una cumbre denominada “Escudo de las Américas”.
Los defensores de la política de la Casa Blanca sostienen que es necesario frenar lo que consideran una expansión peligrosa de la influencia china en el continente.
Sin embargo, algunos analistas cuestionan la efectividad de una postura tan confrontativa, considerando la profundidad de los vínculos comerciales y financieros que China desarrolló en la región.
La creciente presencia económica de China
El académico Francisco Urdinez, del Instituto de Ciencias Políticas de la Pontificia Universidad Católica de Chile, advirtió que la estrategia estadounidense podría obligar a los países latinoamericanos a tomar partido. “El enfoque de Trump hace que la estrategia de mantener opciones abiertas sea cada vez más difícil", manifestó.
Según el especialista, el escenario más probable sería una región políticamente fragmentada: “El resultado más probable es una región más fragmentada. Los gobiernos de derecha se alinearán más estrechamente con Washington, mientras que los gobiernos de izquierda mantendrán o profundizarán sus lazos con China. Los países atrapados en el medio intentarán gestionar la tensión según sea el caso”.
El crecimiento de China en la región fue notable en las últimas dos décadas. De acuerdo con investigaciones de Urdinez, en 2001 solo Cuba comerciaba más con China que con Estados Unidos, mientras que veinte años después casi todos los países sudamericanos, excepto Paraguay y Colombia, realizaban más intercambios con Beijing.
“La ventaja central de China es su peso económico, así de fácil", explicó.
Inversiones millonarias en América Latina
La investigadora Rebecca Ray, del Global Development Policy Center de la Universidad de Boston, señaló que China se volvió un actor fundamental en sectores donde Estados Unidos tuvo una presencia limitada.
“Estados Unidos no invirtió en las industrias a las que el mundo en desarrollo voltea a ver en términos generales para reducir sus brechas de infraestructura. Estados Unidos no está invirtiendo en energía verde; Estados Unidos no está invirtiendo en movilidad verde".
“Mientras tanto, en los últimos 20 años, China ha dado un salto tecnológico hacia estas nuevas industrias, y las empresas chinas han tenido que desarrollar tecnologías que nadie más tiene para que esas industrias sean viables”.
Entre 2014 y 2023, China otorgó préstamos y subvenciones a América Latina y el Caribe por aproximadamente u$s153.000 millones, según el laboratorio de investigación AidData. En el mismo período, Estados Unidos aportó cerca de u$s50.700 millones.
Seguridad y disputa estratégica
En su Estrategia de Seguridad Nacional publicada en diciembre, la Casa Blanca atribuyó la pérdida de influencia estadounidense en la región a “años de negligencia”.
El documento plantea como objetivo impedir que “competidores no hemisféricos” logren posicionar capacidades militares o controlar activos estratégicos en el continente.
En paralelo al crecimiento económico de China, su influencia diplomática también aumentó. Desde 2016, cinco países latinoamericanos, Panamá, República Dominicana, El Salvador, Nicaragua y Honduras, rompieron relaciones con Taiwán para establecer vínculos oficiales con Beijing.
La cuestión de Taiwán sigue siendo uno de los temas más sensibles en la relación entre China y Estados Unidos.
Un equilibrio difícil para la región
Para el investigador Enrique Millán Mejía, del Atlantic Council, varios países latinoamericanos buscan equilibrar sus vínculos con ambas potencias.
“Existe cierto descontento con la presencia de China como inversionista y con cómo la huella y el resultado de esas inversiones no han sido significativamente positivos para la economía, y están tratando de alinearse más con Estados Unidos, con la promesa de que Estados Unidos pueda invertir en sectores estratégicos”, relató.
Aun así, el especialista destacó que China mantiene una ventaja significativa debido a su presencia en infraestructura, logística, tecnología y seguridad.
“Sin duda, para América Latina es muy importante tener una relación muy buena y cercana con Estados Unidos, porque Estados Unidos está muy cerca de ellos. Pero, obviamente, desde un punto de vista económico, es bueno mantener al menos relaciones comerciales con China”, agregó.
La respuesta de China
Desde la perspectiva china, el vínculo con América Latina tiene un enfoque principalmente económico.
La analista Sun Yun, directora del programa sobre China en el Stimson Center, sostuvo que Beijing no considera que exista una competencia directa por el dominio regional: “Desde la perspectiva china, no hay competencia por el dominio con Estados Unidos".
No obstante, advirtió que China defenderá sus inversiones en la región: “Darán prioridad a la protección de sus activos y no renunciarán sin luchar a instalaciones como un puerto”.
La especialista también señaló que Beijing espera reciprocidad en el reconocimiento de sus intereses estratégicos: “Lo que están tratando de hacer es argumentar que Taiwán está clara y plenamente dentro de la esfera de influencia de China".
“Si Estados Unidos espera que China respete su propia definición, entonces Estados Unidos también debe respetar la definición de China del Pacífico occidental, especialmente de que Taiwán es un interés nacional fundamental para China”, sentenció.







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