28 de octubre 2021 - 00:01

Los demócratas proponen un "impuesto a los milmillonarios" y detonan la polémica

Les haría más difícil incurrir en maniobras de elusión y gravaría las "ganancias latentes", esto es la suba de cotización de acciones que tienen en cartera aun si no las venden. Musk en contra, Soros a favor. Biden, que necesita financiar su plan de gasto público, deberá convencer a legisladores oficialistas críticos.

ABANDERADO. El senador demócrata Ron Wyden es la cabeza visible del llamado “impuesto a los milmillonarios”. Con su plan, abrió una polémica sin precedentes en Estados Unidos.
ABANDERADO. El senador demócrata Ron Wyden es la cabeza visible del llamado “impuesto a los milmillonarios”. Con su plan, abrió una polémica sin precedentes en Estados Unidos.

Washington - Los 700 estadounidenses más ricos podrían enfrentar reglas tributarias más estrictas para ayudar a financiar la agenda social y ambiental del presidente Joe Biden, de acuerdo con la propuesta presentada ayer por el presidente de la comisión de Finanzas del Senado, Ron Wyden. Asimismo, deberían tributar por las “ganancias latentes” de acciones que mantengan en sus carteras y suban de valor aun cuando no las vendan para convertirlas en dinero.

El denominado “impuesto sobre las rentas de los milmillonarios” garantizaría que las personas con más de 1.000 millones de dólares en activos o más de 100 millones de dólares en ingresos durante tres años consecutivos no puedan diferir ciertos impuestos. La medida permitiría recaudar cientos de miles de millones de dólares anualmente, dijo Wyden, demócrata por Oregon.

Programa

La iniciativa forma parte de una estrategia legislativa que incluye la propuesta de un impuesto mínimo de un 15% a las corporaciones más rentables de Estados Unidos, el que se dio a conocer el martes.

Wyden y otros legisladores, entre ellos la senadora progresista Elizabeth Warren, sostienen que la legislación pretende reducir la elusión y la evasión de las empresas y los ricos, lo que serviría para financiar el plan “Reconstruir Mejor” de Biden, que costaría 2 billones de dólares a diez años y 1,2 billones en beneficios sociales e inversiones contra el cambio climático, respectivamente.

Para la titular de la Cámara de representantes, la demócrata Nancy Pelosi, el impuesto aportaría al fisco al menos unos 200.000 millones de dólares en 10 años; una cantidad menor a los entre 3 y 3,2 billones que planea gastar Biden.

La Casa Blanca respalda el impuesto mínimo a las sociedades, que encajaría con un acuerdo global reciente de 136 países, que apunta a las empresas que pagan pocos impuestos o ninguno porque burlan el sistema fiscal internacional. Sin embargo, el impuesto a los milmillonarios se enfrenta a la posible oposición de algunos demócratas en la Cámara de Representantes, que prefieren alzas directas de las tasas tributarias para las empresas y los ricos como forma de financiar la agenda de Biden.

Con todo, la expectativa oficial es que el oficialismo termine por alinearse después de la decisión del jefe de Estado de reducir drásticamente el monto de sus planes de inversión.

Dicha disciplina partidaria sería fundamental dado que los republicanos no darán sus votos.

Elon Musk, director ejecutivo de Tesla, criticó el plan en Twitter. “En algún momento se les acaba el dinero de los demás y entonces vienen por el tuyo”, dijo Musk, cuya fortuna a principios de esta semana se valoraba en unos 230.000 millones de dólares, según Refinitiv.

Pero no todos los milmillonarios se oponen al plan. George Soros, el inversor y activista liberal, lo apoya, dijo su portavoz.

El impuesto a los milmillonarios, que entraría en vigor para el ejercicio fiscal de 2022, impondría una tasa impositiva del 23,8% para las ganancias de capital a largo plazo en activos negociables, como las acciones, que aumenten de valor a lo largo del año, hayan sido vendidas o no. También permitiría a los contribuyentes deducir las pérdidas de valor de los activos.

Detalles

El impuesto también impondría gravámenes a las participaciones de los milmillonarios en empresas constituidas como entidades de paso y en fideicomisos, incluidos los de inversión inmobiliaria.

La idea de gravar las plusvalías latentes, es decir ganancias guardadas en grandes portafolios de acciones, surgió debido a las resistencias a aumentar los impuestos de manera directa en un país que rinde culto al éxito individual.

En la actualidad, magnates como Musk o Jeff Bezos, fundador de Amazon, no pagan impuestos por esas ganancias dormidas con el pretexto de que no existen hasta que realmente se cobran.

En medio de la polémica, la secretaria del Tesoro, Janet Yellen, dijo que “yo no llamaría a eso un impuesto a los ricos”. “Pero eso facilitaría la obtención de ganancias de capital, que representan una parte sumamente importante de los ingresos de las personas más ricas y que actualmente no están gravadas”, admitió.

El universo de apenas 700 contribuyentes “sería algo modesto, ¡pero qué increíble punto de inflexión!” en la historia de Estados Unidos, tuiteó Gabriel Zucman, profesor de la Universidad de Berkeley.

Steve Wamhoff, director del Instituto de Política Económica y Fiscal, dijo que el gravamen “crearía una gran brecha en nuestro código fiscal”.

Destacó que el actual código “tiene sentido” para la clase media, cuyas propiedades tienden a aumentar con los años. “Nadie espera pagar impuestos sobre la apreciación del valor de ese activo antes de vender la propiedad”, dijo, “pero la situación es muy diferente para los milmillonarios que pueden optar por dejar durmiendo la mayor parte de sus ganancias de capital para no pagar impuestos”.

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