1 de julio 2010 - 19:49

"Estamos listos para avanzar con la reforma migratoria"

Barack Obama.
Barack Obama.
El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, dijo estar dispuesto a "avanzar" en la reforma migratoria y se declaró tanto en contra de una amnistía general para los indocumentados como de una deportación masiva.

"Estoy listo para avanzar, la mayoría de los demócratas están listos para avanzar, y creo que la mayoría de los estadounidenses están listos para avanzar" con la reforma migratoria, dijo el presidente.

El presidente de EEUU afirmó que es necesario un sistema de inmigración para todo el país que "refleje nuestros valores como un Estado de Derecho y un país de inmigrantes".

El discurso de Obama reinstaló en el escenario nacional la cuestión de los alrededor de 12 millones de inmigrantes indocumentados que viven en el país, y cuya presencia es a veces utilizada con motivos políticos.

En ese sentido, Obama reconoció que la inmigración ilegal es un "tema sensible", en especial en tiempos de elecciones (en noviembre se celebran aquí los comicios de "medio término") y alertó contra aquellos que "demonizan" a los indocumentados.

Obama lanzó un llamado a la oposición republicana para que se sume en el Congreso al diseño de una reforma "integral", que no solamente refuerce los controles fronterizos sino que también abra "un camino" para la regularización del estatus legal de gran parte de los inmigrantes sin papeles.

"La reforma no puede ser aprobada sin los republicanos, esa es la realidad matemática y política", dijo Obama.

De todas maneras, "creo que podemos poner la política de lado y tener un sistema migratorio responsable", agregó.

Obama reiteró que, a su juicio, la ley anti-ilegales de Arizona está "mal concebida" y puede resultar en la violación de los derechos civiles de "estadounidenses inocentes y residentes legales" que pueden ser "detenidos o interrogados en base a como lucen o como suena" su acento.

Sin embargo, "todos los países tienen el derecho y la obligación de controlar sus fronteras" y el flujo migratorio, afirmó.

Los millones de inmigrantes sin papeles "que violaron las leyes deben rendir cuentas" de esas faltas, añadió Obama.

Obama advirtió que sería "logísticamente imposible y salvajemente caro" organizar una deportación masiva de los cerca de 12 millones de indocumentados.

Además, el presidente reconoció que gran parte de esos inmigrantes viven en Estados Unidos desde hace años y "están insertados en el tejido social" norteamericano.

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