Ex comandante de EEUU en Afganistán ahora sueña con abrir una librería

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El sueño del general Stanley McChrystal, ex comandante de las tropas norteamericanas y de la OTAN en Afganistán, "quemado" por la revista Rolling Stone, es abrir una librería, dijo un oficial que trabajó con él al sitio online The Daily Beast.

"Es lo único que le escuché decir para después de Afganistán: jubilarse y abrir una librería", dijo su amigo y también colaborador.

McChrystal tiene 55 años y 34 de servicios en el ejército.

Después de haber sido separado del comando de la guerra contra los talibanes podrá jubilarse como general de cuatro estrellas, confirmó la Casa Blanca haciendo una excepción porque el alto oficial era general de cuatro estrellas desde hace solo un año, es decir, no lo suficiente para conservar el grado después del retiro de las fuerzas armadas.

La cuarta estrella garantizará a McChrystal una jubilación de 12.475 dólares mensuales: "Haremos lo posible para asegurar que uno que ha servido al país bien como él pueda retirarse en ese nivel", dijo el portavoz de la Casa Blanca, Robert Gibbs.

No será una jubilación fácil la de McChrystal.

Según otros generales, que hablan de su experiencia, "una vez que se deja un comando como el de Afganistán pueden ser necesarios años para readaptarse a la vida civil".

"Son enormes transiciones personales", dijo el ex alto oficial al Daily Beast.


Lo que es cierto, según confidentes del general, es que McChrystal difícilmente iniciará una carrera política o televisiva como ocurrió con otros ex militares "excelentes", por ejemplo, el coronel Oliver North o el ex general Wesley Clark.

El ex comandante, de quien la revista Rolling Stone mostró simpatías demócratas y que en 2008 votó por Barack Obama, difícilmente saldrá a criticar a su comandante en jefe.

"Es uno de los hombres más humildes y leales que haya conocido", dijo un confidente.

De todas formas, McChrystal es el hombre de las mil sorpresas tal como lo confirmó la entrevista que terminó con su carrera militar.

Del perfil que mostró la revista surgió un retrato en contraste con el del ascético guerrero que come una sola vez por día y duerme cuatro horas por noche.

El general, que tiene un hijo punk, perdió cien puntos en su calificación cuando era cadete en West Point y se desmayó en las duchas luego de haberse bebido una caja de cervezas.

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