Fiscalía mexicana da por muertos a los estudiantes desaparecidos
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Los 43 estudiantes fueron secuestrados en la localidad de Ayotzinapa en septiembre del año pasado.
Los familiares han dicho que solamente reconocerán que están muertos si les entregan sus cuerpos, algo que según la fiscalía no es posible por el grado de calcinación de los restos y porque gran parte de ellos fue arrojada al río.
Algunos restos recuperados fueron enviados en diciembre a la Universidad de Innsbruck, en Austria, pero sólo se logró identificar al estudiante Alexander Mora. Actualmente siguen trabajando con nuevas técnicas.
Los estudiantes, en su mayoría hijos de campesinos pobres, pertenecían a una escuela rural de magisterio del estado sureño de Guerrero. Habían salido la tarde del 26 de septiembre hacia la ciudad de Iguala a recolectar fondos para participar en una protesta en la Ciudad de México, distante más de 300 kilómetros de la escuela, según la fiscalía.
Al llegar a Iguala y tras haber tomado autobuses, fueron detenidos por policías que los entregaron a sicarios de Guerreros Unidos por órdenes del alcalde, José Luis Abarca, quien se encuentra detenido desde octubre junto con su esposa acusado del delito de desaparición forzada.
El caso marcó el peor momento del Gobierno de Enrique Peña Nieto y dejó en evidencia el grado de corrupción existente entre autoridades locales vinculadas a la delincuencia organizada.




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