Varios cientos de indignados santiaguinos bloquearon hoy una importante avenida de la capital chilena y se enfrentaron con la policía tras ser evacuados de un tren del ferrocarril subterráneo debido a una falla mecánica.
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El incidente ocurrió poco después de las 08:00 horas (12:00 GMT), en el sector de la Alameda Bernardo O'Higgins y avenida Las Rejas, a unos cuatro kilómetros del centro y afectó a residentes en los municipios del suroeste de la ciudad que se dirigían a sus trabajos.
Tras verse obligados a abandonar el Metro y no poder subir a los atestados autobuses del transporte de superficie, los afectados bloquearon la Alameda y generaron un enorme atasco de vehículos durante unos 30 minutos.
La policía utilizó gases lacrimógenos para dispersar a la gente y detuvo a tres personas por los disturbios. Las autoridades del Metro explicaron que el problema se originó en el fallo del sistema de puertas de un tren, lo que obligó a paralizar por algunos minutos el servicio en la línea 1, la de mayor afluencia de la red.
Aseguraron que la situación se resolvió en quince minutos, pero el transporte público, tanto subterráneo como de superficie, sólo se normalizó cerca de una hora después.
La gente también se manifestó indignada contra la policía por el uso de gases lacrimógenos en un día en que la capital chilena está bajo alerta ambiental por el exceso de contaminación atmosférica.
El capitán de Carabineros, Francisco Rojas, justificó la acción policial al señalar que los usuarios del Metro "bloquearon la circulación por la Alameda hacia el oriente, en una manifestación espontánea, protestando por el cierre temporal del servicio".
El incidente fue similar a otro ocurrido el pasado sábado en otra estación de la línea uno y se suma a una larga serie de anomalías ocurridas desde el pasado 10 de febrero, cuando entró en operación el "Transantiago", el nuevo sistema de locomoción de la capital chilena.
Se produjo además en momentos en que el Gobierno trata de que el Parlamento autorice destinar de 290 millones de dólares adicionales al Transantiago, que arrastra pérdidas mensuales por unos 35 millones de dólares.
El presidente del Senado, el ex mandatario Eduardo Frei, planteó durante el fin de semana que la única salvación del nuevo sistema es que pase a depender del Estado.
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