Como si se los hubiera tragado el Sena, los cerca de 2.000 "candados del amor" enganchados en las rejas del parisino pont des Arts desaparecieron en la madrugada del jueves y nadie parece ser responsable.
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Las autoridades de la ciudad de París, que recientemente calificó la colocación de estas pruebas de amor metálicas como una violación contra la protección del patrimonio, asegura que no tienen nada que ver con la desaparición de los candados. Y la policía también se lava las manos.
La moda de los candados, iniciada en Italia con el fenómeno literario Federico Moccia, también alcanzó París en los últimos años. Las parejas graban sus nombres o iniciales en el candado, lo cierran y lanzan la llave al agua. Así, el amor perdurará eternamente.
Pero ahora, apenas quedan una docena de candados amarrados al puente sobre el Sena. Nadie sabe quién se habrá tomado el trabajo de eliminar, en una noche, los cerca de 2.000 candados.
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