Bagdad (Reuters, EFE, AFP, ANSA) - Soldados estadounidenses e iraquíes respaldados por helicópteros se enfrentaron ayer con hombres armados en Bagdad, en los combates más intensos registrados en la capital desde que comenzó en febrero un gran operativo de seguridad que es considerado una de las últimas cartas de la administración Bush en la guerra.
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El Ejército de Estados Unidos afirmó en una declaración que cuatro soldados iraquíes murieron y 16 de sus efectivos resultaron heridos. Tres hombres armados perdieron la vida, indicó. La policía señaló que 10 personas habían perecido.
Dos helicópteros también fueron alcanzados por fuego de los insurrectos, pero ambos lograron regresar a su base militar, sostuvo el Ejército.
Al nordeste de Bagdad, una terrorista suicida hizo estallar los explosivos que llevaba adosados a su cuerpo y provocó la muerte de 17 personas que hacían fila en las puertas de un centro de reclutamiento de la policía en Muqdadiya, dijeron funcionarios policiales. Otros atentados, en tanto, dejaron 19 muertos.
Dos testigos, entre ellos un periodista local, dijeron que los helicópteros de combate Apache sobrevolaron varias veces a baja altura el bastión insurgente sunita de Fadhil, en Bagdad, disparando cohetes a los edificios donde se escondían los militantes.
Varios cadáveres permanecían tendidos en la calle porque los vecinos tenían miedo de moverlos, según testigos. Otros habían sido trasladados a una mezquita local, dijo el periodista Abu Omar, quien es residente de Fadhil.
Ultimo intento
La ofensiva en Bagdad, que ya lleva dos meses, es considerada el último intento para evitar que la guerra civil entre la mayoría chiita y la minoría sunita -que gobernó con Saddam Hussein- se descontrole definitivamente.
Hasta ahora, los insurgentes han llevado a cabo ataques por sorpresa o han usado bombas junto a la carretera para atentar contra las fuerzas estadounidenses e iraquíes durante el operativo de seguridad.
El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, está enviando a Irak un contingente adicional de 30.000 soldados, que en su mayoría se despliegan en Bagdad, el centro de la violencia en el país.
En una muestra de la urgencia norteamericana, la secretariade Estado, Condoleezza Rice, reclamó ayer a las autoridades iraquíes a que aceleren la preparación de sus fuerzas de seguridad, afirmando que la paciencia de su gobierno «tiene límites».
En tanto, Bush invitó ayer a la oposición demócrata a visitarla Casa Blanca la semana próxima para discutir la controvertida financiación para las nuevas operaciones militares en Irak, pero advirtió que sigue estando en contra de cualquier calendario para el retiro de las tropas norteamericanas.
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