Polémico Papa confronta con gobiernos de Latinoamérica
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Benedicto XVI ayer, al bendecir a los obispos en la apertura de la V Asamblea de la
Conferencia Episcopal de América Latina y el Caribe. El catolicismo, advirtió, «no es
una ideología».
«El sistema marxista, donde ha gobernado, no sólo ha dejado una triste herencia de destrucción económica y ecológica, sino también una dolorosa destrucción del espíritu. Y lo mismo vemos en Occidente donde crece la distancia entre pobres y ricos y hay una degradación de la dignidad personal con la droga, el alcohol y los sutiles espejismos de felicidad», denunció.
Ante los 266 asistentes, de ellos 176 obispos, el obispo de Roma habló también del cristianismo en América latina y de lo que ha significado para esos pueblos, y aseguró que «el Dios desconocido que sus antepasados sin saberlo buscaban en sus ricas tradiciones era Cristo, al que anhelaban silenciosamente».
«El anuncio de Jesús y de su Evangelio no supuso en ningún momento una alienación de las culturas precolombinas, ni fue una imposición de una cultura extraña. Las auténticas culturas no están cerradas en sí mismas ni petrificadas, sino que están abiertas y buscan el encuentro con otras», dijo el Papa.
En otra aparente referencia a Evo Morales, el Pontífice se mostró contrario a un renacer de las religiones precolombinas, afirmando que sería «una utopía el volver a darles vida, separándolas de Cristo y de la Iglesia».
El papa Joseph Ratzinger señaló que esta conferencia quiere dar un nuevo impulso a la evangelización, pero la Iglesia latinoamericana tiene que afrontar muchos desafíos para infundir esperanza. Entre los desafíos, Benedicto XVI habló de la globalización, a la que calificó de «entramado de relaciones a nivel planetario».
Benedicto XVI destacó la madurez de la fe en muchos americanos, pero denunció que se percibe «un cierto debilitamiento» de la vida cristiana en la sociedad y de pertenencia a la Iglesia Católica debido al «secularismo,hedonismo, indiferentismoy al proselitismo de numerosas sectas de religiones animistas y de nuevas expresiones seudorreligiosas».
El Papa expresó su confianza en que de la reunión salgan las líneas para afrontar a las sectas.
Horas antes, en una homilía ante una multitud de 250.000 personas, en su mayoría brasileñas, pero entre quienes se encontraban también peregrinos venidos de casi todos los países del continente, el Papa señaló que el catolicismo «no es una ideología política ni un movimiento social, como tampoco un sistema económico».
«La religión católica es fe en Dios amor» y «la Iglesia no hace proselitismo», añadió Benedicto XVI, a quien acompañaban obispos de toda América latina, el continente donde echó raíces la Teología de la Liberación.
La Iglesia debe compartir «las alegrías y las esperanzas, los dolores y las angustias» de la gente, «especialmente de los más pobres y los que más sufren», afirmó.
Benedicto calificó a América latina de «continente de la esperanza» y exigió apego a la doctrina católica: «Sed fieles, para ser misioneros valientes y eficaces».



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