16 de diciembre 2004 - 00:00

Siria rechaza acusaciones de injerencia en Irak

Siria negó cualquier injerencia en Irak, rechazando las acusaciones "carentes de fundamento" del presidente estadounidense, George W. Bush, y de ciertos dirigentes iraquíes.

“echazamos todas las acusaciones porque carecen de fundamento. La repetición de estas acusaciones inventadas por algunas personas refleja la intención de ocultar las verdaderas razones del deterioro de la situación en Irak", dijo un responsable del ministerio de Relaciones Exteriores en un comunicado.

El responsable, que no fue identificado, no nombra explícitamente al presidente Bush, quien el miércoles advirtió a Irán y a Siria que no se inmiscuyan en los asuntos internos de Irak.

"Seguiremos dejando claro, tanto a Siria como a Irán (...) que no les conviene inmiscuirse en los asuntos internos de Irak", declaró Bush.

Por su parte, el ministro iraquí de Defensa, Hazem Chaalán, responsabilizó a esos dos países de la violencia en Irak.

"La financiación y el entrenamiento de los terroristas tienen lugar en Irán y en Siria", aseguró.

Estas acusaciones se producen cuando falta poco para las elecciones generales del 30 de enero en Irak.

En círculos políticos sirios, se afirmaba que "evidencian las dificultades que tiene Estados Unidos en ese país", donde no remite la violencia.

Mientras los oficiales sirios consideraban "exageradas" las acusaciones de injerencia en Irak, los militares norteamericanos confesaban no poder determinar exactamente la importancia de la influencia de Irán y Siria.

"Nuestras actividades de inteligencia de ese lado de la frontera (en Siria y en Irán) son muy, muy difíciles", afirmó el jefe adjunto del mando central estadounidense, el general Lance Smith.

Pero para el responsable sirio, las acusaciones contra Damasco pretenden "ocultar la verdadera postura de Siria, a favor de la seguridad y la estabilidad de Irak para que ese país logre organizar las próximas elecciones y todos los iraquíes puedan participar".

Este respaldo oficial a los comicios parece responder a los análisis según los cuales Siria prefiere que no se instaure un régimen democrático al otro lado de sus fronteras.

Desde la caída del régimen de Saddam Hussein en abril de 2003 y pese a sus gestos de buena voluntad en los últimos meses, Siria sufre fuertes presiones en relación con Irak, el conflicto israelo-árabe y el Líbano.

Desde el pasado mayo, Washington le impone sanciones económicas.

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