31 de octubre 2008 - 00:00

Sugestivos pases de factura entre republicanos afectan más a McCain

Nueva York (enviado especial) - Aún restan cuatro días para que los estadounidenses elijan a su futuro presidente, pero los republicanos ya comenzaron a pasarse facturas. Si esta vez aciertan aquellas encuestas que prenuncian la mayor victoria demócrata desde 1964, la retirada de la marea podría dejar al partido oficialista al desnudo, aunque dar por cierto ese escenario sería a todas luces un apresuramiento y una subestimación de una formación que en 2000 y 2004 ha demostrado una fortaleza en ocasiones invisible para los medios extranjeros.

Desde el entorno republicano se hacen públicas palabras como «caos» o críticas como las del senador Christopher Shays, de Connecticut, quien cuestionó el «tono demasiado negativo contra Barack Obama» de la campana oficialista. A su entender, John McCain falló en su intento de mostrarse como «independiente» de la Casa Blanca. Este influyente senador crítico ve acercarse una era de dominio demócrata y teme perder su asiento en la cámara alta. En su estado, ubicado sobre la costa este, su partido perdería por cerca de 20 puntos, una brecha mas importante que la habitual en el distrito.

Los numeros de los sondeos no hacen más que sumar nerviosismo al bunker republicano. Una encuesta de ayer de CNN y la revista «Time» dio claras ventajas para Obama en distritos calificados como cruciales porque no tienen fuerte tradición de voto para ninguno de los dos partidos, como Pennsylvania y Ohio.

Otro sondeo de la Universidad George Washington mostró una diferencia a nivel nacional a favor del demócrata de 3 puntos (48 a 45%). Entre los hispanos, la diferencia sería de 68% a 27%. El republicano sigue manteniendo la supremacía entre los hombres adultos blancos, casi el único segmento en el que las encuestas le adjudican una posición favorable.

  • Equilibrio

  • McCain ha debido mantener un difícil equilibrio a lo largo de la campaña. Si bien se ha manifestado públicamente en contra de marcas de la administración de George W. Bush como la de la cárcel de Guantánamo o la tortura de prisioneros, en sus actos proselitistas se dirigió a pequeñas multitudes que califican a Barack Hussein Obama como «terrorista» o «extremista». El senador por Arizona es quizás la opción mas independiente del gobierno de Bush que podía presentar el Partido Republicano, pero el único electorado que en realidad parece tener asegurado es el del núcleo mas ideologizado de su formación. Allí donde late «la familia estadounidense», según términos de Sarah Palin, en los pequeños pueblos y ciudades de Texas, Oklahoma, Kansas o Alabama.

    Desde la Fundación Heritage, uno de los principales «think tanks» republicanos, el disparo vino por el lado del analista Israel Ortega: «La palabra con la que describiría el Partido Republicano es caótico», dijo a la agencia española EFE.

  • Disgusto

    Al calor de la campana, McCain no pudo evitar caer en descalificaciones que terminaron disgustando al sector más moderado de su partido. En cada acto, se mofa del demócrata como « redistribucionista en jefe». A diario, el postulante repite latiguillos: «El cree en la redistribución de las riquezas, no en políticas que hagan crecer nuestra economía y creen puestos de trabajo y oportunidades para todos los estadounidenses. Al senador Obama le interesa más controlar quién recibe qué porción de la riqueza que hacer crecer la riqueza». Ello lo dice ante partidarios que suelen llevar carteles del estilo «Frenar al socialismo, votar por McCain».

    El candidato republicano vio cómo en las últimas semanas hubo cruces de vereda hacia el candidato de demócrata. Aunque era previsible, no dejó de perjudicarlo que el ex secretario de Estado de Bush, Colin Powell, y el ex vocero de la Casa Blanca, Scott McClellan, anunciaran su apoyo a Obama.

    Tampoco se pudieron ocultar los problemas que trajo a la campaña oficialista la figura de la candidata a vicepresidente, Palin, quien en un primer momento reforzó la fórmula por su frescura y su condición de mujer, pero que terminó demostrando errores de concepto y de conocimiento elementales.

    El «infocomercial» emitido por Obama el miércoles a la noche fue ayer el eje temático de los republicanos y sus medios mas afines. Ese denominado «publirreportaje» fue visto por el 20% de los hogares estadounidenses, lo que implicó una inversión de 5 millones de dólares para comprar su difusión en varios canales de televisión nacional en horario de máxima audiencia, uno de los gastos más grandes realizados en un solo día en la historia de las campañas electorales de este país. No es poca cosa, claro, sobre todo en el marco de una campaña electoral que es considerada la más cara que se recuerde en Estados Unidos, con un costo aproximado de 1.000 millones de dólares.
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