25 de febrero 2005 - 00:00

Una intervención que revela estado crítico

Una intervención que revela estado crítico
Roma (EFE, ASN) - La traqueotomía, como la que anoche se le practicó al papa Juan Pablo II, es una técnica quirúrgica a la que los médicos recurren cuando se trata de superar una deficiencia respiratoria. Si bien el procedimiento médico es relativamente sencillo (la intervención duró 30 minutos), la necesidad de efectuarlo revela una situación crítica en la salud del Pontífice, según expertos consultados.

En el caso de Su Santidad, tanto sus condiciones generales de salud, su escasa movilidad, la edad y el Parkinson que padece no hacen más que complicar las perspectivas sobre una eventual recuperación. Los manuales de medicina explican que al paciente se le hace un orificio en la parte alta de la tráquea, habitualmente entre los dos primeros anillos traqueales, unos centímetros por debajo del cartílago tiroides.

Los músculos del cuello son separados con cuidado para no afectar a los nervios que podrían ocasionar alteraciones en la voz y se introduce una cánula o tubo, tras lo cual se cierra la piel alrededor del tubo con suturas o grapas, que generalmente se quitan a la semana de la operación.

La intervención puede realizarse con anestesia local o general, según los pacientes, y se desarrolla en un tiempo máximo de 45 minutos.

La traqueotomía permite un acceso fácil para poder aspirar las secreciones de los bronquios cuando éstas no pueden ser expulsadas de manera natural a través de la tos. Los especialistas consideran que a pesar de que la operación tiene un cierto grado de riesgo, raramente surgen complicaciones posteriores.

Uno de los elementos de inquietud es la facultad de hablar por parte de quien ha sido sometido a una traqueotomía, que en sí mismo no debe afectar a las cuerdas vocales, por lo que si el aire circula por ellas el paciente podrá hablar.

«La traqueotomía indica una situación de emergencia, porque la persona tiene dificultades para respirar», dijo
Dan Brauner, gerontólogo de los hospitales de la Universidad de Chicago. «Deben haber tratado de entubarlo, pero sin éxito», agregó. Otro informe indicó que la garganta del Papa estaba inflamada, por lo que podría recibir un tratamiento con esteroides, además de antibióticos para prevenir infecciones, dijo Brauner.

La enfermedad de Parkinson que padece el Papa podría impedir que controlara los músculos de la garganta para poder toser el exceso de flema y otros fluidos en los pulmones y la garganta, explicó.

«La vejez indica que hay mayor grado de mortalidad y morbilidad asociado con esto, pero (el Papa) podría recuperarse», dijo Brauner.

Francis Walker
, médico del Centro de Medicina de la Universidad de Wake Forest, en Carolina del Norte, y un experto en la enfermedad de Parkinson, dijo que este mal disminuye la capacidad de las víctimas de toser y respirar adecuadamente. «No pueden generar la fuerza necesaria» para respirar, dijo. Las víctimas de la enfermedad de Parkinson «tienen gran dificultad para moverse en la cama», un mecanismo que ayudaría a descongestionarles el pecho, agregó Walker.

Te puede interesar