Una startup argentina devenida en compañía global de mobile marketing acaba de romper un paradigma de las fusiones y adquisiciones: Winclap, nacida en Córdoba, acaba de comprar Brkaway, una plataforma estadounidense líder en el segmento de gestión de creadores de contenido.
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Una tecnológica fundada por emprendedores cordobeses disputa negocios con dos gigantes del marketing digital
Winclap compró la plataforma estadounidense Brkaway para escalar en el segmento de publicidad en redes. Busca ganar un espacio propio entre empresas como Smartly y Jellyfish, que dominan el mercado.
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Una startup argentina fundada hace apenas un año creó una solución de IA para pymes que se expandió por América latina
La cúpula de Winclap: Mariano Saenz, CEO; Gonzalo Olmedo, CFO; Leandro Santos, VP Winclap Studio.
Brkaway funciona de hecho como el “LinkedIn del contenido”: una infraestructura que conecta marcas y creadores (influencers y otros perfiles) mediante inteligencia artificial, permitiendo ejecutar campañas en redes sociales con mayor velocidad, calidad creativa, diversidad y capacidad de medición.
“Nuestra ambición es clara: redefinir cómo el contenido, los creadores, los datos y la IA se integran para generar crecimiento real para marcas globales, y Brkaway es un paso clave en ese camino”, destacó Mariano Sáez, cofundador y CEO de Winclap.
“En los últimos años, el marketing con creadores pasó de ser una táctica a convertirse en un motor central de crecimiento para las marcas. Sin embargo, escalar estas operaciones sigue siendo uno de los mayores desafíos de la industria: coordinación, calidad, velocidad, performance y reporting. La plataforma de Brkaway resolvió estos desafíos de una forma que admiramos desde hace tiempo, y por eso, a partir de hoy, su tecnología, su operación y su expertise pasan a formar parte de Winclap”, añadió Sáenz.
Por su parte, Leandro Santos, VP de Winclap Studio, explica: “El marketing con creadores antes significaba trabajar con talentos de forma individual. Hoy las marcas solo pueden ofrecer contenido relevante mediante la coordinación intencional de un conjunto diverso de creadores. Brkaway nos brinda la infraestructura para hacerlo a escala, permitiendo a Winclap Studio operar programas con cinco veces más creadores y apuntar a un objetivo de más de u$s14 millones en ingresos en 2026”.
Una historia de emprendedores
La historia de Winclap comenzó en 2014 dentro de los pasillos de la Universidad Blas Pascal en Córdoba, donde un grupo de estudiantes liderado por Mariano Sáenz y Gonzalo Olmedo, junto a Franco Caneri y Nicolás Irusta, se propuso el ambicioso objetivo de transformar la relación entre las marcas y los usuarios de aplicaciones móviles.
Estos cuatro emprendedores cordobeses comenzaron a gestar la idea no en un garaje, sino en las aulas de su universidad.
En aquellos días, su visión estaba centrada en cómo ofrecer a los usuarios una gratificación inmediata, bajo la premisa de que el tiempo invertido en el entretenimiento digital debía tener un valor tangible.
"Winclap empezó con la visión de construir soluciones de tecnología en el mundo del marketing. La primera solución era entregar premios en juegos y aplicaciones. Era un momento de boom de aplicaciones en el mundo y Winclap buscaba crear una solución que no interrumpiera la experiencia sino que la potenciara”, recuerda hoy Mariano Sáenz, en diálogo con Ámbito.
“Diríamos que eso funcionó, pero no escaló. Era un negocio muy de nicho, muy local. Era divertido ganarte unas papas fritas jugando a Preguntados, pero no era un negocio que nos permitiera escalar globalmente”, admitió.
“Es ahí cuando decidimos empezar a ampliar la oferta de soluciones y enfocarnos en problemas dentro del mundo del crecimiento que nos permitiera construir algo mucho más grande".
Esta mentalidad los llevó a ingresar con su startup en DoingLABS, la incubadora de su propia universidad. Poco después fueron seleccionados por Wayra, el brazo inversor del grupo Telefónica.
Esto les proporcionó el impulso financiero y la validación necesaria para saltar desde el ecosistema local de Córdoba hacia la escena internacional.
Fue entonces cuando Winclap protagonizó su primer gran cambio estratégico, transformándose en una plataforma de performance marketing.
El cambio del modelo de negocios
El enfoque cambió radicalmente: pasaron de la entrega de cupones al desarrollo de algoritmos sofisticados capaces de optimizar la inversión publicitaria en tiempo real.
Esta transición fue clave para que la empresa comenzara a competir en las grandes ligas, trabajando codo a codo con gigantes como Facebook y Google para maximizar el retorno de inversión de sus clientes.
Con el paso de los años, la empresa evolucionó hacia lo hoy que en el negocio global del marketing digital se define como Growth Transformation.
Los fundadores entendieron que para ganar en la economía móvil no bastaba con algoritmos, sino que se requería una integración perfecta entre datos, estrategia y creatividad.
En este punto, Mariano Sáenz fue enfático al señalar que en un mundo donde la tecnología se vuelve un commoditie, la verdadera ventaja competitiva reside en “la capacidad de contar historias” que conecten con la audiencia correcta en el momento preciso.
Esta filosofía dio origen a su estudio de contenidos propios y a la incorporación de inteligencia artificial generativa, herramientas que les permiten hoy en día crear miles de piezas publicitarias personalizadas en cuestión de minutos.
La evolución del modelo de negocio de Winclap fue incesante: de ser estudiantes que buscaban regalar premios en videojuegos, pasaron a liderar una compañía global que comenzó a gestionar presupuestos millonarios y definir las estrategias de crecimiento de algunos de los unicornios más importantes del mundo.
De todos modos, Sáenz reiteró que su misión sigue siendo la misma que en las aulas universitarias: ayudar a las empresas a “crecer de manera honesta y eficiente”, pero ahora con una escala global que apenas si podían imaginar cuando estaban en las aulas de la Universidad Blas Pascal.
Así fue que Winclap dejó de ser una startup para convertirse en una estructura de más de 300 empleados, integrando en su plantel perfiles que van desde ingenieros de datos hasta directores de cine. Cuenta con oficinas en Córdoba, Buenos Aires, México, Nueva York, Bogotá y San Pablo.
Trabaja con marcas como Mercado Libre, DiDi, Disney, Amazon, Coca-Cola, L’Oréal, Falabella y HP, entre otras. Su facturación actual ronda los u$s15 millones anuales.
El duelo con dos gigantes del marketing digital
Dentro del panorama global del growth marketing y la tecnología publicitaria (adtech), existen dos gigantes que dominan el mercado donde Winclap busca seguir creciendo.
Por un lado está Smartly, que es básicamente una plataforma tecnológica con sede en Finlandia que ofrece soluciones de software (SaaS). Por el otro, aparece Jellyfish, basada en la ciudad estadounidense de Boston, que opera como un socio global de marketing integrado que combina servicios de agencia con consultoría tecnológica
Ambas empresas son los "hermanos mayores" globales en el sector donde compite Winclap.
Mientras que Smartly compite con la parte tecnológica de Winclap (automatización), Jellyfish se parece más a la faceta de consultoría y gestión estratégica de la empresa cordobesa.
La diferencia es que Winclap logró desarrollar un modelo "híbrido" muy ágil que suele ser atractivo para empresas de alto crecimiento que no tienen la estructura de grandes corporaciones, pero necesitan resultados de ese nivel.
La integración de la Inteligencia Artificial en Winclap es el núcleo tecnológico que le permitió a la empresa escalar su capacidad creativa a niveles que una agencia tradicional no podría alcanzar.
Cómo usa Winclap la Inteligencia Artificial
En la actualidad, la compañía utiliza la IA Generativa como el primer motor de su proceso de generación de ideas, empleando modelos de lenguaje de gran escala para procesar volúmenes masivos de datos sobre tendencias y comportamientos de usuarios.
Para la visión de la firma, la clave reside en entender que los humanos “son máquinas de asociación creativa increíbles”, mientras que la IA es una máquina de predicción y procesamiento de datos sin igual.
Por eso, sostiene, el proceso ideal comienza con la IA generando una base de guiones y conceptos para que el experto humano les dé el toque final de estrategia y esencia de marca.
Una de las aplicaciones de esta tecnología se encuentra en el producto Creative Studio, donde Winclap logra romper la barrera de la producción física.
Por ejemplo, a través de herramientas de IA, la solución puede tomar una sola pieza de contenido grabada por un creador real y generar cientos de variaciones automáticas, modificando elementos como el fondo, los colores predominantes o incluso el producto que aparece en pantalla.
El sistema no solo crea las piezas, sino que predice qué paletas de colores o tipos de mensajes tendrán un mejor rendimiento en el corto plazo antes siquiera de lanzar la campaña.
Esta tecnología permite incluso detectar el momento exacto en que una pieza creativa comienza a perder efectividad por saturación. Y entonces activa automáticamente la rotación hacia nuevas variantes generadas por IA para mantener estable el retorno de inversión del cliente.
Otro ejemplo tiene que ver con la internacionalización de las marcas, que también se ve potenciada por el uso de IA para la hiperlocalización de contenidos. Mediante algoritmos avanzados para adaptar los rasgos de los creadores, como el acento y el lenguaje, Winclap permite que una campaña diseñada originalmente para un mercado específico pueda globalizarse en cuestión de días sin perder la autenticidad local.
Finalmente, el modelo de negocio actual de la firma integra la IA en lo que denominan AI-Driven Budget Allocation. “No se trata solo de crear el anuncio, sino de decidir, mediante aprendizaje automático, cómo y dónde invertir cada dólar en tiempo real”, explican en Winclap.





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