¿Cómo se mejora la educación con docentes cada vez más pobres?

Opiniones

Un breve repaso por los sueldos docentes de algunas provincias argentinas nos muestra que el sueldo docente esté por debajo de la inflación en varios territorios.

A pocos días de conocerse el último índice de inflación -y a la espera del próximo-, hay que hacerle caso al ministro Martín Guzmán y evitar anualizar la última inflación del 6,7 por ciento. Sin embargo, lo que cabe preguntarse es ¿por qué los docentes siguen cobrando sueldos bajo la línea de pobreza?

Hoy, en la Ciudad de Buenos Aires, un maestro/a de jornada simple -sin antigüedad- percibe unos 64.268 pesos en mano, mientras que en la provincia de Chaco alcanza los 49.030 y en Santa Cruz, 59.905. ¿Qué tienen en común estos tres sueldos? Que todos están bajo los 83.807 pesos que necesita una familia para no ser pobre, según la valorización mensual de la canasta básica alimentaria y de la canasta básica total realizada por el INDEC.

Un breve repaso por los sueldos docentes de algunas provincias argentinas (de aquellas que publican sus salarios), nos muestra que esto es la norma, y no la excepción; que el sueldo docente esté por debajo de la inflación en varios territorios. Ante esta realidad, es impensado hablar de calidad educativa: si queremos mejorar la educación que reciben nuestros chicos, no podemos tener docentes pobres. Porque mientras celebramos que se empiece a trabajar en tener más horas de clase, los docentes reinventan las pocas horas libres que tienen para conseguir otra fuente de ingreso, porque el dinero no alcanza.

La profesión docente, tan denostada con los años a ojos de la sociedad, aún requiere de una enorme vocación y amor, todos los días. Pero hoy, lamentablemente, nadie piensa en los docentes, y en el esfuerzo que conlleva todos los días la tarea de educar, de estar presente en las aulas. Conozco la enorme dedicación y voluntad que la comunidad docente pone a diario. Durante el 2020 fuimos el único sindicato docente que trabajó incansablemente por retomar las clases presenciales, aún cuando todos los demás gremios se oponían. ¿Y cuál es el reconocimiento a los docentes que sin cesar continúan al frente de las aulas? La espalda de parte de la clase política.

Por eso, venimos insistiendo en la urgente necesidad de la reapertura de la paritaria nacional docente. Es inaudito e inhumano que el Gobierno Nacional, en este contexto inflacionario donde la palabra adverso ya suena a poco, esté otorgando bonos “de emergencia” a diversos sectores cuando los docentes, pieza clave de nuestra sociedad, no perciben absolutamente nada.

Mientras los sindicatos docentes que se sientan en la mesa nacional a discutir paritarias se llaman a un silencio cómplice, sin discutir estas cosas, elucubrando maniobras disuasorias como los famosos paros docentes, desde SEducA elegimos dar la cara. Esto significa estar en las aulas como siempre lo hicimos, garantizando el derecho a la educación porque es el derecho más fundamental que tenemos, y debemos cuidarlo. En este sentido es que proponemos un Protocolo de Contingencia Educativo-Económico porque de otra manera la situación se tornará irreversible.

Son muchos los años donde la fórmula se repite: paritaria nacional en febrero, paro docente hasta marzo, y docentes bajo la línea de inflación en abril. Y esto es producto de sentar a los mismos de siempre en la mesa. Con métodos distintos tenemos claro cuáles son nuestros objetivos: revalorizar el rol docente, acompañarlo desde las condiciones laborales y potenciarlo desde la cobertura de las necesidades económicas, porque de ahora en adelante tenemos que ser conscientes de una cosa: si queremos más y mejor educación tenemos que empezar porque los docentes salgan de la situación de pobreza. Y esto debe hacerse de manera urgente.

El autor integra el Sindicato de Educadores de Argentina (SEDUCA)

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