La crisis energética pone en riesgo la continuidad de la Unión Europea

Opiniones

El conflicto Rusia-Ucrania generó un punto de conflicto para la Unión Europea en materia de recursos energéticos. Italia atraviesa una ola de aumentos en los servicios en medio de la victoria de Giorgia Meloni, quien asumirá en el marco de una crisis económica de su país.

Si en esta guerra energética decidiera actuar por su cuenta dentro de la Unión Europea un pequeño país como República Checa o Hungría seguro que no sería positivo para una estrategia unitaria de la comunidad de los 27 países miembros, pero tendría un impacto limitado y manejable. Si en cambio lo hace Alemania que es la principal economía del euro, con la gran potencia de su presupuesto público y nacionalismo económico subsidiando al sector energético, el alma de la industria, a su vez el motor de desarrollo y riqueza colectiva del continente, entonces sí que estaríamos asistiendo al riesgo concreto de ruptura y quiebre de la Unión Europea.

Ya está la Rusia de Putin con la guerra en Ucrania, buscando desde hace meses debilitar y dividir a Europa con la poderosa arma del gas.

Giorgia Meloni
La ultra Giorgia Meloni será la primera ministra de Italia.

La ultra Giorgia Meloni será la primera ministra de Italia.

Paradójicamente, ahora la Alemania de Scholz podría desplazar los equilibrios europeos si inyecta, con éxito, el paquete de ayuda de 200 mil millones de euros de fondos públicos para aliviar las boletas de luz y gas de industrias y familias y consecuentemente combatir la inflación.

Cierto es, que al tratarse de un bloque común, no se puede dividir cada país según su presupuesto nacional y en medio de este contexto bélico, para mantener los equilibrios se necesita solidaridad para sustentar a los países más vulnerables, cómo por ejemplo Italia, país con alto débito público, que importa el 40 % de gas y que a pesar de ser la tercera economía de la Unión Europea se encuentra fuertemente penalizada en su competitividad industrial por los costos de energía entre los más altos del viejo continente.

En este dramático contexto, la flamante ganadora de los comicios italianos, Giorgia Meloni, líder del partido de ultra derecha “Hermanos de Italia” amenaza no seguir las condescendencias del vértice europeo en Bruselas y promete proteger el interés nacional.

En los últimos días, Meloni ha optado por limitar las exposiciones públicas para dedicarse a delinear los primeros anuncios de su futura gestión prometidos en la agresiva campaña política.

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QUID PRO QUO. Gas ruso sólo a cambio de rublos es la consigna que busca imponerle Vladímir Putin a Europa. Únicamente de ese modo Moscú podría hacerse con los pagos por el envío del insumo dado el bloque de divisas duras que imponen las sanciones occidentales.
QUID PRO QUO. Gas ruso sólo a cambio de rublos es la consigna que busca imponerle Vladímir Putin a Europa. Únicamente de ese modo Moscú podría hacerse con los pagos por el envío del insumo dado el bloque de divisas duras que imponen las sanciones occidentales.

“Si fuimos llamados a gobernar esta nación, queda claro que vamos a dar respuestas efectivas e inmediatas a los principales problemas de los italianos", así Giorgia Meloni rompió el silencio luego de una semana de las elecciones que le dio la victoria para formar gobierno en los próximos cinco años. Y lo hizo desde el escenario de un acto organizado en Milán por la poderosa organización agrícola italiana, Coldiretti. “El objetivo -continuó Meloni- es dar una estrategia industrial a esta nación que hace tiempo que no la tiene” y agregó “Italia debe volver a defender sus intereses nacionales para encontrar soluciones comunes. Las cadenas de suministro necesitan ser controladas para ser dueñas de su propio destino” y prosiguió “hay que parar la especulación con la energía” dijo la mujer que recibirá el encargo de formar el nuevo gobierno a fines de octubre".

Entre las principales preocupaciones de Meloni se encuentran precisamente las alzas monstruosas de las facturas energéticas -electricidad y gas- que se han convertido en el drama de la población y están ahorcando a los gobiernos europeos.

Los efectos de las restricciones en los suministros a causa de la guerra y de la reacción rusa a las sanciones occidentales, combinados con el boom inicial de la demanda tras el fin de la pandemia, son la pesadilla europea, y algunos gobiernos -empezando por el de Draghi en Italia- piden urgentemente medidas comunes.

Mientras tanto, el próximo fin de semana, se reunirá en Praga el vértice de la UE y se esperan algunas medidas concretas y compartidas, como -se rumorea- imponer un tope al precio del gas a nivel europeo para evitar la especulación. Si no se encontrara una respuesta compartida, cada estado tendría que seguir actuando por su cuenta y predominaría el euroescepticismo de partidos como los que están a punto de gobernar Italia.

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