Ahora con D'Elía y Pitrola busca votos para el Congreso
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Ahora, se trata de tres casos diferenciados:
• En febrero pasado, durante un congreso piquetero en Mar del Plata -donde apareció, como invitado imprevisto, Nito Artaza-, Castells lanzó su candidatura presidencial. En los últimos días retomó el planteo: salió a recorrer provincias del interior -en una especie de campaña electoral- y cuestionó las denuncias del fiscal Guillermo Marijuan diciendo que las encuestas lo mostraban «creciendo» y que, por eso, se convertía en un figura política que el gobierno de Néstor Kirchner intentaba desprestigiar. «Aun desde la cárcel, voy a ser candidato», avisó. Al margen, Castells sólo cuenta con su propio armado: el MIJD que no tiene vínculos con partidos políticos, como ocurre con otros núcleos piqueteros. Buscando ampliar su target, ayer anunció que no hará más cortes de ruta. «La clase media está cansada de ese método de protesta», dijo.
• A pesar de que patalea contra la « corporación política bonaerense», D'Elía tiene despacho, banca y dieta jugosa en la Legislatura de La Plata. Pero la estadía en ese oasis se termina en 2005, por lo que, con su Frente de Piqueteros Kirchneristas (FPK), el cacique de La Matanza busca renovar su banca provincial o, si lo bendice Olivos, saltar al Congreso Nacional. Promotor de la transversalidad, D'Elía espera lograr a través de ella otros cuatro años de bonanza. Dos observaciones: en 2003 compitió por la gobernación y juntó 50 mil votos; en 2005, aun con pacto Duhalde-Kirchner, D'Elía competirá por fuera del PJ. Su límite, él lo dijo, es «Duhalde».
• Lo de Pitrola es más clásico. Dirigente del Partido Obrero y dirigente gremial del sindicato gráfico -compitió meses atrás contra Raimundo Ongaro-, el líder del Polo Obrero podría convertirse en candidato de ese segmento de la izquierda, aunque se ilusiona con conformar un frente que exceda al PO, atando a otras ramas piqueteras, agrupaciones universitarias y asambleas barriales.



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