9 de julio 2004 - 00:00

Ahora con D'Elía y Pitrola busca votos para el Congreso

Del piquete a la banca. Ese sendero, quizás un atajo, espera recorrer Raúl Castells en 2005 para mudar su proclama piquetera al Congreso Nacional. Para lograrlo, el año próximo se presentará como candidato a senador por la provincia de Buenos Aires.

No estará solo. Otros capitanes y capitanejos del cosmos piquetero espolean sus propias pretensiones. El oficialista Luis D'Elía, que se queda sin escaño bonaerense en 2005, es uno de ellos; el duro Néstor Pitrola, del Polo Obrero, es otro de los que está en gateras. Aprendió de la vida legislativa cuando el ex diputado trotskista Jorge Altamira le pasaba entre 1999 y 2003 un sueldo de «asesor» de la Legislatura porteña.

Supone una mutación de fondo: de la protesta callejera, antisistema, que se plegó al alarido de «Que se vayan todos» en el tórrido diciembre de 2001 en que cayó Fernando de la Rúa, los piqueteros buscan, ahora, un pasaporte para tener acceso al Congreso.

Nadie olvida que el Congreso otorga fueros y, tanto D'Elía como Castells tienen causas y denuncias naufragando por tribunales.

• Malos antecedentes

Pero no será fácil. El 2005 podría ser el «día D» de la interna del PJ. Los antecedentes no son felices: el más reciente es el de Luis Farinello, que derrapó como candidato a senador en 2001 con Eduardo Duhalde y Raúl Alfonsín como contrincantes.

Ahora, se trata de tres casos diferenciados:

• En febrero pasado, durante un congreso piquetero en Mar del Plata -donde apareció, como invitado imprevisto,
Nito Artaza-, Castells lanzó su candidatura presidencial. En los últimos días retomó el planteo: salió a recorrer provincias del interior -en una especie de campaña electoral- y cuestionó las denuncias del fiscal Guillermo Marijuan diciendo que las encuestas lo mostraban «creciendo» y que, por eso, se convertía en un figura política que el gobierno de Néstor Kirchner intentaba desprestigiar. «Aun desde la cárcel, voy a ser candidato», avisó. Al margen, Castells sólo cuenta con su propio armado: el MIJD que no tiene vínculos con partidos políticos, como ocurre con otros núcleos piqueteros. Buscando ampliar su target, ayer anunció que no hará más cortes de ruta. «La clase media está cansada de ese método de protesta», dijo.

• A pesar de que patalea contra la
« corporación política bonaerense», D'Elía tiene despacho, banca y dieta jugosa en la Legislatura de La Plata. Pero la estadía en ese oasis se termina en 2005, por lo que, con su Frente de Piqueteros Kirchneristas (FPK), el cacique de La Matanza busca renovar su banca provincial o, si lo bendice Olivos, saltar al Congreso Nacional. Promotor de la transversalidad, D'Elía espera lograr a través de ella otros cuatro años de bonanza. Dos observaciones: en 2003 compitió por la gobernación y juntó 50 mil votos; en 2005, aun con pacto Duhalde-Kirchner, D'Elía competirá por fuera del PJ. Su límite, él lo dijo, es «Duhalde».

Lo de Pitrola es más clásico. Dirigente del Partido Obrero y dirigente gremial del sindicato gráfico -compitió meses atrás contra Raimundo Ongaro-, el líder del Polo Obrero podría convertirse en candidato de ese segmento de la izquierda, aunque se ilusiona con conformar un frente que exceda al PO, atando a otras ramas piqueteras, agrupaciones universitarias y asambleas barriales.

Dejá tu comentario

Te puede interesar