La semana política se jugó en dos hemisferios: Nueva York y Balcarce 50, puntos separados por miles de kilómetros pero conectados por los mismos hilos rojos. La interna libertaria y los tropezones en la batalla cultural fueron las correas de transmisión entre esa cumbre destinada a mostrar las bondades de estas pampas —y cordilleras— a inversores globales y las rencillas domésticas, que siguen a la orden del día.
Después de Nueva York: internas libertarias y un PJ que busca ampliarse
El tiró en los pies de Adorni dinamita el lema "la moral como política de Estado". A la interna Karina-Santiago se suma un tercer jugador: Patricia Bullrich. Indicadores negativos y síntomas de la "enfermedad holandesa". El PJ tiene dos certezas para 2027: necesidad de ampliación y de construirle a Milei un rival que le robe votos por derecha.
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Javier Milei junto a gobernadores en Nueva York.
Dos postales en Manhattan dejaron atónito al mundo privado. La primera: Javier Milei, enfrascado en un tono monocorde —sin la gestualidad enérgica de otras apariciones— durante su disertación, donde volvió a encargarse de cuestionar a los industriales Paolo Rocca y Javier Madanes Quintanilla. La segunda, el balbuceo del jefe de Gabinete Manuel Adorni también desde el centro de convenciones, ante un empresariado global que no entendía demasiado de qué estaba hablando. “Esperaban condiciones para invertir y se encontraron con un ataque a empresarios y con explicaciones sobre el viaje de la esposa de Adorni, que les daba lo mismo”, expresó un hombre de negocios que viajó a Nueva York, consultado por este medio.
Para muchos empresarios fue una oportunidad perdida. Hay quienes deslizaban con malicia que los anuncios de inversión que se hicieron se podrían haber realizado en Buenos Aires, en Neuquén o en Salta, ya que se trata de proyectos que estaban en carpeta. No obstante, es evidente que inversiones en sectores estratégicos como minería o hidrocarburos no se deciden en una mañana. Como sea, Argentina terminó llevando sus problemas domésticos a la Gran Manzana.
Desde ya que el viaje de la esposa de Adorni, Bettina Angeletti, con la comitiva presidencial fue otro tiro en los pies de los que suele darse La Libertad Avanza en aquellos momentos en que se excede de confianza. Milei no dijo ni una vez la palabra “casta” en su discurso de apertura de sesiones. Todo un síntoma. Pero los privilegios a los funcionarios que los libertarios prometían combatir siguen tan vivos como antes. El lema de “la moral como política de Estado” termina marzo sin buena salud. Máxime si se tienen en cuenta los rebotes del caso $LIBRA, con el registro de llamados entre Mauricio Novelli y el triángulo de hierro que Ámbito dio a conocer este viernes, y que ponen en duda la buena fe que alegó el Presidente respecto de la criptoestafa.
Como sea, el caso Adorni fue leído en clave de interna entre el karinismo y el caputismo. La tregua postelectoral parece estar terminada. La pulsada por el sucesor de Mariano Cúneo Libarona en el Ministerio de Justicia —que ganó Karina Milei con la designación de Juan Bautista Mahiques— detonó la paz la semana anterior. Y arrastró ahora suspicacias en torno a la difusión de las imágenes de la pareja en Estados Unidos, a la que siguió el video del viaje en avión privado a Punta del Este.
Más allá de las conspiraciones, siempre a la orden del día, la foto de la pareja en la visita a “El Ohel”, la tumba del rabino Menachem Mendel Schneerson, se viralizó gracias a una periodista afín, acaso de manera inocente. La saga siguió con menos inocencia en otros medios, que detectaron la presencia y pusieron la lupa allí. Luego sí, la escena estaba servida en bandeja para exponer a Adorni, que responde de manera lineal a la hermana del Presidente.
Este sábado, el jefe de Gabinete se refirió al episodio. “Una manga de seres llenos de maldad y dañinos y con miles de intereses”, dijo. “Alguien guardó el video un mes para encontrar el momento justo y armar una historia donde no hay nada ni legal, ni antiético, ni malo”, agregó. A buen entendedor…
Las redes, arena libertaria por excelencia, dieron un pantallazo del clima: silencio de las Fuerzas del Cielo de Santiago Caputo y defensa forzada, al unísono, del Gabinete, bajo orden expresa de Karina.
En ese clima de interna libertaria empieza a colarse un tercer jugador: Patricia Bullrich. La senadora “hace política centrífuga”, dicen en la Cámara alta. Es que espera que sus victorias o sus logros se vean afuera del palacio legislativo.
La exministra ya ofrendó a la Casa Rosada la ruptura del bloque del peronismo, al propiciar la escisión de Convicción Federal, a quienes le pagó con una vicepresidencia en la Cámara, para la jujeña Carolina Moisés. También Bullrich fue clave para quitarle lugares al espacio peronista que conduce José Mayans en comisiones del Senado. “Mayans creía que negociaba con Atauche…”, se ufanan cerca de la exministra, donde aseguran que si el oficialismo no se apura a nombrar lugares, “cada vez le van a quedar menos”.
Bullrich ya desairó a Karina al no aceptar la orden de bajar un video en el que se apropiaba de la victoria parlamentaria de la aprobación de la reforma laboral. El video sigue publicado al día de hoy. En su despacho miran ya el juego 2027, y los magullones en la cara de Adorni mal no le vienen si pretende llegar a la jefatura de Gobierno porteña como candidata de Milei, dado que el exvocero presidencial tenía hasta ahora todos los boletos comprados tras su victoria en mayo de 2025. También celebran en silencio otros dos jugadores: Jorge Macri y Pilar Ramírez, la mano derecha de Karina en la Ciudad.
Un trofeo mayor que la vicepresidencia, el otro lugar posible para Bullrich en 2027, aunque también allí tiene un rival karinista: Martín Menem.
La enfermedad holandesa
El índice de inflación de febrero del 2,9% tampoco es una buena noticia para el Gobierno. Con la canasta actualizada hubiese dado algo más: se habría quebrado la barrera psicológica del 2 para instalarse en la zona del 3, como admitió el propio equipo Palacio de Hacienda. Lejos del 0 que prometió Luis Caputo para agosto y con un acumulado del bimestre que se acerca al 10,1%, guarismo que el Gobierno presupuestó para todo 2026. Ese número se superará en abril.
En paralelo a la pelea con los industriales, con nuevo comunicado de la UIA por los ataques de Milei en Nueva York, se conoció también que el uso de la capacidad instalada se ubicó apenas por encima del 53%, en el peor arranque de año desde 2002. La crisis del empleo industrial es real, y no se debe a la robotización, como intentó sugerir el Presidente en un tuit, sino a la caída del consumo interno y a las dificultades para exportar por un combo que incluye alta presión impositiva y un dólar que vuelve a estar atrasado. Pese a las compras del BCRA, en febrero el tipo de cambio mayorista cayó 3,5% con una inflación de 2,9%.
La guerra en Medio Oriente puede generar más dólares por exportaciones de hidrocarburos, pero también más presión inflacionaria, ya con impacto en surtidores. Así, un economista consultado anticipa que Argentina se encamina a padecer la llamada “enfermedad holandesa”: un país con generación de divisas, pero caro en dólares; tan caro que no puede competir con ningún producto industrial. El término se acuñó en los años sesenta, luego de que se descubriera una importante reserva de gas natural en los Países Bajos. Hoy es Nigeria el país que suele citarse como ejemplo extremo de esa dinámica.
El PJ moderado y la construcción de una alternativa de derecha
El análisis ya circula en mesas políticas, donde el 2027 empezó hace rato. La hipótesis es que difícilmente haya sacudones en la macro, en especial si se tiene en cuenta que el respaldo de Estados Unidos podría hacerse efectivo en moneda dura si hiciera falta. Pero los problemas empiezan a verse en la micro: caída del salario y del empleo formal, ejes que no repuntan por más maquillaje retórico o estadístico que intente imponer el Gobierno.
“Mientras Estados Unidos ponga los dólares y el peronismo esté roto, Milei no va a tener problemas”, decía un analista. La pregunta es qué tan roto está el PJ.
En el peronismo tienen encuestas en la mano. El fenómeno parece invertirse. Antes, en los albores de la motosierra, la imagen de Milei se mantenía en alto y la gestión promediaba guarismos moderados. Ahora, pese a que los indicadores de empleo formal están más tensionados, entra en baja la imagen del Presidente, aunque no tanto la evaluación de la gestión. Paradojas.
“Milei hacía picos: se iba hacia abajo después de escándalos como los de $LIBRA, Andis o Espert, pero después subía. Ahora no logra repuntar; sigue en los niveles del lapso posterior a la derrota en Buenos Aires y previo al auxilio de Bessent”, explicaba uno de los encuestadores más consultados por el peronismo.
Un estudio sí publicado, el de Pulso Research, registró un piso para la aprobación a la gestión de Milei, del 37,2%, al tiempo que por primera vez la responsabilidad se achacan a esta administración y no a los antecesores.
Un marco donde se habla de un reordenamiento del PJ que todavía no aparece y que tiene dos caras. La negativa: el partido sigue sumido en internas, no logra encontrar un cauce para confluir con su base electoral y, menos aún, para ensancharse hacia sectores necesarios para volver a ser competitivo. La positiva: la falta de un rival claro deja a Milei tirando piñas al aire.
Las estrategias empiezan a discutirse, más aún cuando todos olfatean el fin de las PASO en la reforma electoral y un posible cambio de calendario, con presión a los gobernadores para evitar el deporte provincial del desdoblamiento. Llegados a ese punto, en las distintas tribus peronistas hay dos certezas compartidas: la necesidad de ampliar el espacio para llegar a los moderados y robustecer una opción de derecha que le divida el voto a Milei.
En cuanto a esto último, no hay expectativas con el PRO. Aunque en la cumbre de esta semana se enarbolará con el dedo en alto la necesidad de candidatos propios, creen todos que no será más que un amague. “Mauricio debería jugar, aunque saque 8 puntos. En la Ciudad hicieron todo al revés: fueron separados en la local cuando tenían que juntarse para asegurar el pago chico, y fueron juntos en la nacional, cuando con diez puntos le hacían daño al Gobierno”, explicaba un consultor que trabaja con todo el arco político.
Así, no son pocos los compañeros que atizan los deseos de Victoria Villarruel. El problema, claro, es quién aporta cuando pase la gorra. El experimento ya se hizo en 2023, cuando parte del peronismo financió a La Libertad Avanza para partir el voto de Juntos por el Cambio. “Cuando no se puede ganar, hay que elegir con quién perder”, fue una frase que quedó rebotando de aquellos tiempos.
Los cálculos justicialistas vuelven a mostrar que en una primera vuelta tanto el peronismo como Milei sostendrían su tercio. Aunque los libertarios podrían pasar el 40% si no se amplía la oferta de derecha. El PJ, en cambio, necesita arrimar “un 6% adicional” a su base, como dice un dirigente de primera línea que afina el lápiz. Suponen que el tercio desencantado no irá a votar mayoritariamente, por lo que los votantes a seducir no serían tantos.
De allí los intentos de moderación, la aparición de Miguel Ángel Pichetto o incluso el rebote del nombre de Sergio Uñac. También es una explicación para la foto en Expoagro de Axel Kicillof con Mauricio Macri, aunque el bonaerense tendrá por delante la compleja tarea de volverse confiable para el kirchnerismo duro y, al mismo tiempo, no kirchnerista para los anti K.
Con esa misión en la previa de Expoagro se mostraron Victoria Tolosa Paz, el senador Marcelo Lewandowski, Pichetto y el diputado nacional Guillermo Michel en la empresa SIDERSA, una siderúrgica golpeada por la ola importadora. Luego hubo contactos de ese scrum con productores de maquinaria agrícola, también afectados por la llegada de fierros chinos y brasileños. “Es una apertura política, no solo al interior de una construcción incipiente, sino también empezar a interpelar al sector industrial y al campo”, sostuvo uno de ellos.
En ese tablero, Sergio Massa merodea el terreno de juego. El tigrense reaparecerá más temprano que tarde y en estas horas se recalibra su discurso, mientras mantiene diálogo con todos los sectores. “Es el único capaz de unir a todos y ampliar al peronismo”, dicen en su entorno.





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