8 de agosto 2006 - 00:00

Ibarra pidió perdón y también reprochó

Aníbal Ibarra
Aníbal Ibarra
Aníbal Ibarra arremetió ayer contra Elisa Carrió y Mauricio Macri y pidió disculpas a los familiares de las víctimas de Cromañón, cuando comenzó un periplo mediático al conocerse la resolución judicial que lo desvincula de la tragedia ocurrida el 30 de diciembre de 2004, donde murieron 194 personas (ver vinculada).

Si bien Ibarra no se encuentra inhabilitado para ejercer cargos públicos, el sobreseimiento en la causa penal por la tragedia de Cromañón le alivia el camino para presentarse en las elecciones del año próximo, donde en principio quiere competir como candidato a legislador porteño. Un procesamiento, claro, le trabaría esa carrera, pero aún debe esperar por otra parte de la causa, aunque de acuerdo al fallo conocido ayer, el resultado no sería diferente. Para el ex jefe de Gobierno, la medida resuelta por la jueza María Angélica Crotto le reporta apenas una reivindicación personal, ya que no podrá revertir la decisión adoptada en marzo pasado por la sala de juicio político de la Legislatura de la Ciudad, que resolvió su desplazamiento.

El fallo de sobreseimiento confronta con uno de los pilares en que se sustentó la destitución del ex mandatario porteño, que entre otros puntos basó sus argumentos en que en su primer mandato Ibarra había disuelto la Inspección General, acusando de «focazo de corrupción» a esa repartición. Sin embargo, la decisión de la Justicia relativa a las responsabilidades penales de Ibarra en la tragedia no podría modificar la resolución de la sala de juicio político de la Legislatura. Es más, quienes fueron jueces de Ibarra en ese proceso que derivó en su destitución por las presuntas responsabilidades en la tragedia del local Cromañón, repetían ayer que el ser eximido en la culpabilidad penal no se relaciona con las responsabilidades políticas que se le atribuyeron al ex mandatario (ver vinculada).

  • Hecho inusual

  • Entre las variadas declaraciones que formuló Ibarra ayer, al enterarse de la noticia, quizá una encierra algo de dudas: si la medida judicial se hubiera adoptado durante el proceso, su suerte tal vez hubiera sido otra. De todos modos la acusación de la sala encerró otros cargos, algunos de los cuales también tramita la Justicia, como la atención de la emergencia.

    La medida no deja de reportar un hecho inusual, dos decisiones tan disímiles como el mayor castigo en lo político y la total desvinculación en la causa judicial.

    Para Ibarra la situación ayer sirvió además para pedir por primera vez disculpas a los familiares de las 194 víctimas de la tragedia ocurrida en diciembre de 2004 «por no haber sabido demostrar mi dolor, es una incapacidad-personal mía, lloré muchas veces preguntándome por qué pasó esto, pero no supe transmitir mi sentimiento ni dar contención ante tan tremendo dolor», dijo.

    Aprovechó además para fustigar otra vez a los legisladores que votaron por su desplazamiento, de quienes dijo que «se van a ver en problemas para dar explicaciones a la sociedad». La frase la llevó también hacia «los dirigentes políticos», como «Elisa Carrió y Mauricio Macri».

    «La sociedad -aseguró Ibarra-tuvo más sentido común que la política. Este fallo me trae tranquilidad, un marco de racionalidad, y los legisladores que votaron la destitución deberían estar pidiendo perdón a la sociedad; avanzaron sobre la estabilidad institucional; los dirigentes pasaron los límites que no debían haber pasado y le hicieron un grave daño a la sociedad al jugar con las instituciones».

    El fallo judicial que sus allegados festejaban ayer en las oficinas de la Fundación de Políticas Públicas que conduce el ex mandatario, encuentra a Ibarra ocupado en el intento de llegar al cuarto oscuro de 2007 con la reconstrucción de una agrupación. La destitución no sólo ha convulsionado a sus adherentes sino que ha partido, por distintos motivos, lo poco que mantenía de estructura de sostén político, ya que durante su mandato había dejado desvanecer al Frente Grande y de ese modo no contaba -ni cuentacon partido propio.

    Ayer aseguró recibir muchos llamados tras conocerse la noticia del fallo, entre ellos de Alberto Fernández, de Luis Juez y hasta de Jorge Telerman. Se conoce que casi ni se habla con su sucesor, quien ha desalojado del gobierno porteño a los ibarristas más puros, pero también Ibarra mantiene distancia con su ex jefe de Gabinete, Raúl Fernández, actual secretario general del gobierno de Telerman, artífice de la agrupación Encuentro Progresista, sin destino cierto por el momento.

    «Estoy tratando de reconstruir el espacio político que le ganó a Cavallo en 2000 y a Macri en 2003», dijo ayer Ibarra, aunque ya no cuenta entre sus socios de aquellas movidas, por ejemplo, a Carrió, y desconfía de Telerman. «No me parece que tener al ex jefe de campaña de Macri (Juan Pablo Schiavi) como uno de los principales ministros sea la continuidad de ese espacio», dijo sobre Telerman.

    La próxima jugada de Ibarra deberá esperar quizá hasta fin de año. Se trata del recurso que presentó ante la Legislatura por lo que considera irregularidades en el juicio político. El Tribunal Superior de Justicia porteño (equivalente a la Corte, en la ciudad) intimó a los diputados a contestar ese planteo hace dos semanas. Si no responde la Legislatura debería resolver el Tribunal, que contará con cuatro meses para hacerlo, o bien Ibarra apelar a los jueces una vez que los legisladores rechacen sus argumentos. Luego le quedará llegar a la Corte Suprema.

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