7 de junio 2004 - 00:00

Incondicionales de Kirchner ya arman frente para Cristina 2005

Cristina F. de Kirchner
Cristina F. de Kirchner
No hay maniobra del kirchnerismo en territorio duhaldista que no registre, como dato capital, que en julio de 2003 la primera dama, Cristina Fernández de Kirchner, mudó su domicilio de Santa Cruz a Olivos, en el partido de Vicente López, al norte del conurbano.

Por eso, el desembarco que este fin de semana protagonizaron los leales al Presidente en Buenos Aires -irónicamente en una facultad porteña- usó como combustible la intención de montar un espacio para, en el futuro, sostener una candidatura de la senadora en la provincia.

Sin la locuacidad de Carlos Kunkel, que postuló a la platense luego santacruceña por opción, los delegados que el sábado lanzaron la franquicia bonaerense de Confluencia Argentina plantean que la senadora es casi una necesidad para que el kirchnerismo pueda expandirse en la provincia.

«Estamos en condiciones de armar un frente electoral, y de reunir dirigentes y partidos que respaldan el proyecto del Presidente, pero nos falta un candidato convocante»
, coinciden los voceros de CA-Buenos Aires hablando de la senadora, pero sin atreverse a nombrarla.

En rigor, supone un riesgo: la trascendencia de un núcleo puramente kirchnerista con Cristina candidata sólo parece tener algún sentido frente a un escenario de conflicto entre Néstor Kirchner y Eduardo Duhalde, opción que permanece en el terreno de la hipótesis.

• Destino

Si esa crisis no estalla y la senadora no se convierte en candidata contra una lista del PJ, el destino de la CA -al igual que su sigla electoral, Frente para la Victoria- parece sellado: la disolución o, quizá más grave, su absorción por parte del PJ.

Hay, de hecho, antecedentes dolorosos para los leales a Olivos: en 2003, luego de proclamar a
Felipe Solá como preferido, el patagónico le ordenó a Eduardo Luis Duhalde de Memoria y Movilización, y a Eduardo Sigal «bajar» y respaldar al candidato postulante del PJ.

A
Aldo San Pedro, del Partido de la Victoria, directamente le dijo que no presentara papeleta.

Ese es el fantasma que sobrevuela, lo mencionen o no, todas las aventuras que el kirchnerismo emprende en la provincia. En la tierra de
Eduardo Duhalde, el jefe del peronismo que le dio a Kirchner los votos para ser presidente, ningún armado es sólido.

En los hechos, la CA tendrá sentido si se rompe la alianza entre los jefes, y se concreta la amenaza de un duelo en las urnas entre Cristina y
Chiche Duhalde, batalla que para un dirigente del PJ aficionado al cine de aventura sería una especie de Terminator vs. Depredador. De todos modos, los kirchneristas se dedican a juntar.

Unos 700 dirigentes pasaron por la Facultad de Ingeniería de la UBA, entre los que ficharon
Miguel Bonasso, el piquetero Luis D'Elía, el ex Polo Social Francisco «Barba» Gutiérrez y la senadora Diana Conti.

Estaban, además,
Marcelo Fuentes, coordinador nacional de Confluencia, E.L. Duhalde y Sigal y San Pedro, promotores de la contrucción de CA en Buenos Aires. Pero más que contra Duhalde, las pullas castigaron a Solá por sus reclamos de más fondos.

«Debe dejar de lado esa actitud quejosa, llorona y esquizofrénica, que hoy le da un abrazo al Presidente y mañana un palo»,
ametralló Sigal al bonaerense, a quien cuestionó por tener «poco compromiso con el gobierno nacional».

Y le reprochó que convoque «a
Luis Patti o a Margarita Stolbizer» -que fueron sus rivales y críticos- para que lo apoyen con el pedido de más coparticipación, pero «no llama» a los que «lo apoyamos en la elección y estamos dispuestos a ayudarlo a que gobierne bien».

Habrá, a partir de ahora, ediciones locales para sembrar.

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