El gobierno argentino cree haber encontrado una fórmula alternativa para mantener las relaciones diplomáticas con Chile de alguna manera ordenadas. Según decidió Néstor Kirchner, el Ejecutivo local ignorará al canciller designado por el presidente chileno Ricardo Lagos, Ignacio Walker, y mantendrá contacto diario con el ministro del Interior, José Miguel Insulza. Sería a través de este funcionario que desde la Argentina se tratarían los temas vinculados a la relación bilateral (tanto políticos como comerciales), sin la intervención de la cartera de Walker. Este mecanismo, que, obviamente, sería puesto en práctica extraoficialmente y sin utilizar las vías normales de comunicación entre cancillerías, será consultado en las próximas horas a Lagos y si desde el Ejecutivo chileno se le da la aprobación, comenzará a implementarse. Desde la Argentina las comunicaciones con Insulza no se harían desde el Ministerio del Interior de Aníbal Fernández, sino desde el de Relaciones Exteriores de Rafael Bielsa.
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Si hay aceptación de la propuesta desde el país vecino, en las próximas semanas podría comenzar a organizarse el viaje que Kirchner debería realizar a Santiago de Chile el 30 de noviembre próximo, visita que por ahora está suspendida pero no eliminada de la agenda internacional del presidente argentino.
La elección de Insulza como interlocutor válido surgió de la misma Cancillería argentina, más precisamente de una idea que aportó un diplomático de carrera de ese ministerio. Se recordaba que en el pasado el ahora titular de la cartera del Interior del país vecino fue uno de los funcionarios chilenos que más hicieron para acelerar la integración comercial y política de los dos países.
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