15 de abril 2004 - 00:00

Tropa para nueva fuerza del conurbano se recluta de cero

Con una dotación primaria de 500 efectivos, bajo el mando de oficiales seleccionados «detenidamente», en dos meses, León Arslanian piensa poner en la calle el cuerpo especial con que el gobierno bonaerense pretende combatir la inseguridad en el conurbano. A pesar de que el ministro rehusó ayer especificar un plazo, fuentes oficiales confiaron que el calendario bosquejado inicialmente entre Arslanian y Felipe Solá pauta el debut de esa fuerza, la promocionada Policía del Conurbano, para dentro de «60 días».

Sin embargo, hay muy pocas precisiones respecto de cómo se integrará ese comando -que deberá interactuar con Prefectura y Gendarmería-sobre todo en lo referido a la tropa de calle que, el ministro, desea que no provengan de la actual Bonaerense.

Sobre la mecánica de reclutamiento, Arslanian fue críptico: «Tenemos un esquema que va a posibilitar hacerlo rápido» con lo que «en breve plazo vamos a poder tener reclutada y capacitada a la gente para que empiece a trabajar», aseguró ayer.

Una opción era recurrir a los oficiales que están en etapa de formación. Pero, en general, esos cadetes antes de «bajar al territorio» tienen un bautismo de fuego: son derivados, durante el verano, a la costa atlántica, con el Operativo Sol.

En cambio, está más claro qué se hará en lo referente a los oficiales: serán efectivos que actualmente están en funciones y que, luego de un « exhaustivo análisis» de desempeño y antecedentes por parte de un equipo de colaboradores de Arslanian, serán «mudados» a la nueva Policía.

A tal punto el ministro habla de nueva fuerza, que dijo que la Policía del Conurbano -que piensa extender a 2.000 efectivosarrancará «de cero».

«Tenemos una muy buena oportunidad de poder comenzar con la formación de una institución policial de cero, con una nueva academia, con un nuevo sistema de reclutamiento, con un nuevo modo de comando»,
dijo, optimista, el ministro de Seguridad.

Es un dato curioso: buena parte de los oficiales y suboficiales que hoy tienen responsabilidades operativas fueron formados con el
«manual Arslanian», impuesto por el nuevamente ministro en su primera gestión, en 1998.

Incluso, los uniformados que «zafaron» de las purgas masivas de
Arslanian tienen con éste una deuda: gracias a aquella depuración que barrió de un soplo a 309 comisarios, muchos oficiales ascendieron en forma maratónica varios rangos en pocos meses.

• Mundo compartido

Así y todo, Arslanian quiere un esquema renovado de selección y reclutamiento de efectivos que responderán a un mando compartido integrado por jefes de la Bonaerense, de Gendarmería y Prefectura. «Esa es la idea con la que estuve trabajando con el ministro ( Gustavo) Béliz.»

Al margen del diseño macro, Arslanian tuvo que reaccionar ayer ante la coyuntura: la serie de delitos que golpean al norte del conurbano, lo obligó a crear la Subjefatura de Moreno, como respuesta a la demanda de los vecinos de más control policial.

Por otro lado, confirmó ayer que evalúa introducir reformas para mejorar los salarios de los policías. Apuntó a las horas Cores, las adicionales que cobran los efectivos: éstas se podrían «integrar al sueldo», para mejorar la remuneración de los uniformados.

«Uno de los objetivos es mejorar el recurso humano policial, desde el punto de su retribución»
a partir, también, de un «criterio de bandas salariales» para que el mismo rango no implique necesariamente el mismo sueldo, si el desempeño y la capacitación son distintos.

Sobre eso ya hubo una advertencia. Si la calificación de un efectivo la hace el titular de cada comisaría, podría darse excesivo poder a los comisarios para premiar o castigar, a su entero antojo, a sus subordinados.

Además no parece sencillo calificar mensualmente a los 46 mil efectivos que actualmente tiene la Policía Bonaerense.

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