A poco más de dos meses de la huelga de jugadores que pospuso la iniciación del torneo Clausura, la continuidad del fútbol está «atada con alambre» y en cualquier momento se corta.
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Los jugadores lograron cobrar 35% de la deuda acumulada al 30 de abril (de un total de 50 millones de pesos aproximadamente) y que les documenten en 24 cuotas el otro 65%, que van a empezar a cobrar a fin de este mes, pero las deudas posteriores a este acuerdo se acumulan y cada vez se hace más difícil pagarlas.
Lo que consiguió esta huelga fue vaciar las arcas de AFA y su capacidad de crédito, creándole problemas con sus propios acreedores y obligándola a hacer una racionalización de gastos super-fluos por lo que, entre otras cosas, les redujeron a la mitad el expendio de galletitas con el café a los empleados, mostrando su voluntad de llegar al déficit cero.
En el acuerdo firmado ante el Ministerio de Trabajo los clubes se comprometieron a pagar los sueldos, premios y porcentajes de prima de los jugadores antes del último día del mes posterior al que se paga, si no hay que descontarles puntos hasta la fecha que cumplan, por eso algunos hacen trampas para que no les sean descontados los puntos aunque no tengan el dinero para pagar.
Por ejemplo, Argentinos Juniors y Talleres de Córdoba pagaron los sueldos de agosto -el último día de setiembre-con cheques posdatados y los jugadores aceptaron firmar los recibos para no perder los puntos, lo que los comprometería con el descenso o no les permitiría jugar competencias internacionales, con lo que perderían dinero a futuro. Lo que se dice toda una inversión. El caso de los cordobeses es más que complicado, porque todavía no arreglaron el pago de mayo, junio y julio y proponen hacerlo en 45 cuotas mensuales, cosa que los jugadores que integran el actual plantel ya aceptaron, pero los que se fueron a otros clubes al fin del campeonato no quieren saber nada con esta propuesta. Esto lo sabe la delegación de Agremiados en Córdoba pero no denuncia la situación y sigue negociando, porque no ve otra posibilidad de cobro. Argentinos, por su parte, transfirió el cobro de los derechos de televisión a nombre de Rolando Schiavi (ahora en Boca) y Mariano Herrón para pagar el premio prometido por haber mantenido la categoría.
Más grave es la situación de Belgrano de Córdoba y San Lorenzo, que no pagaron el sueldo de agosto y sus expedientes fueron girados al Tribunal de Cuentas de la AFA, que hoy tiene que verificar el pago o aconsejar el descuento de puntos. Los de Belgrano tienen una razón valedera ya que el 20 de setiembre se declaró la quiebra de la entidad y por la ley de fideicomiso es manejada por una jueza y tres síndicos. Por tanto, toda la deuda pasó a verificarse en la quiebra y entre ella los sueldos de agosto, por lo que es muy difícil que los paguen a corto plazo. En estos momentos un grupo de hinchas está haciendo una colecta con el objetivo de recaudar dinero para pagarles a los jugadores y al director técnico, Carlos Ramaciotti, a quien le adeudan 4 meses.
Agremiados pide que le descuenten puntos, pero el conflicto es entre una jueza que aplica la ley de quiebras y un acuerdo rubricado en el Ministerio de Trabajo, con la anuencia de la ministra Bullrich, por lo que es de difícil decisión y parece necesitar una resolución jurídica.
Los directores técnicos y los empleados de los clubes son los grandes perjudicados de este acuerdo con Futbolistas Argentinos Agremiados, porque el poco dinero que se recauda es para pagarles a los jugadores y si después sobra algo va primero para el técnico y por último para los empleados, a los que en algunos clubes les deben 6 meses de sueldo. El caso más patético es el de Ricardo Gareca, que es el principal acreedor de Talleres de Córdoba, ya que le deben más de un millón de pesos. El técnico que realizó una pobre campaña (sacó un punto sobre 27 posibles) debió dejar su puesto, pero ahora -como es lógico-pretende cobrar lo que le deben.
Algunos dirigentes, sobre todo en el ascenso, le encontraron una nueva actividad a la barra brava y es mandarla a convencer a los jugadores para que firmen los recibos de sueldo sin cobrar, para que no les descuenten puntos. Esto es un secreto a voces y los jugadores por miedo no hacen la denuncia al gremio ni a la Policía.
Dejamos para el final el caso de San Lorenzo (ver arriba nuevas alternativas), el último campeón del fútbol argentino, porque es el más comprometido. No pagó los sueldos de agosto a los jugadores, le debe mucho a su técnico, Manuel Pellegrini, y los empleados cansados de promesas hicieron una huelga el martes que hizo peligrar la realización del partido contra Colón, teniendo que ser reemplazados por los propios dirigentes, los jugadores de divisiones inferiores que viven en la pensión y las chicas que juegan al hockey. Para sus males, habrá que señalar que no hay claridad en los pases de Leandro Romagnoli y Bernardo Romeo al Bayern Leverkusen de Alemania y ése es -en realidad-el dinero que se espera para saldar las deudas. Hoy el Tribunal de Cuentas de AFA puede decidir trasladar la documentación a Futbolistas Argentinos Agremiados, para que éste le pida al comité ejecutivo de AFA que le descuenten puntos. Sin embargo, el presidente Fernando Miele amenaza: «Nos atrasamos en el pago un par de días, pero hasta mañana (por hoy) tenemos tiempo para pagar y lo vamos a hacer. Pero si no se puede, no me vengan con quitas de puntos o con huelgas». El fútbol argentino, de gran prestigio internacional, sigue «atado con alambre» y ahora parece que -de tanto estirar-puede cortarse abruptamente.
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