20 de septiembre 2004 - 00:00

Técnicos en capilla

Ubaldo Fillol
Ubaldo Fillol
Cuando todavía no se ha jugado la tercera parte del Torneo Apertura, ya se fueron dos directores técnicos y otros cinco corren peligro de ser reemplazados.

El primero en renunciar fue el uruguayo Víctor Púa, en Rosario Central, que se fue después de la segunda fecha, tras perder el clásico con Newell's; y una fecha después lo siguió Néstor Gorosito, en San Lorenzo, cansado de los insultos de su hinchada. Ya Independiente había tenido que llamar a Daniel Bertoni dos días antes de empezar el campeonato ante la desgracia del fallecimiento de José Omar Pastoriza.

Después de esta «oleada», las aguas parecieron calmarse, aunque sólo por un mes. Cuatro fechas después, ya se habla de las posibles renuncias de Ubaldo Fillol en Racing, Héctor Rivoira en Instituto de Córdoba y Eduardo Anzarda (que lleva más de 3 años en su puesto) en Huracán de Tres Arroyos; Sergio Batista en Argentinos Juniors y hasta de Miguel Brindisi en Boca.

Los directores técnicos siguen siendo los fusibles que los dirigentes tienen a mano cuando los resultados no se dan, porque no pueden reemplazar a todo un plantel y, por supuesto, tampoco se van a ir ellos.

En la semana, uno de estos cinco técnicos dejará su puesto, y nadie se acordará, por ejemplo, de que hace un par de meses Anzarda, Rivoira y Batista eran héroes por haber logrado el ascenso a primera de los clubes que ahora los dejan sin trabajo o que Fillol recibió los refuerzos con el campeonato empezado y tiene una decena de lesionados o que a Miguel Brindisi le trajeron jugadores veteranos con pasado boquense, pero que ya les había pasado su mejor momento para reemplazar figuras. Los dirigentes dicen que ésas «son las reglas del juego», señalando que los DT son los responsables de los resultados. Lo que no dicen esos dirigentes es que las reglas del juego las escribieron ellos mismos.

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