6 de septiembre 2002 - 00:00

Triunfo y pase a semifinales

Es casi un sueño: Argentina sigue invicta y ya está en semifinales del Mundial de basquetbol, que se disputa en Indianápolis, superando su actuación del recordado sexto lugar obtenido en el torneo de Uruguay '67. Venció a Brasil por 78 a 67 (con parciales de 18-16, 29-29 y 51-42 para terminar con esa diferencia de 11 puntos), que pone a este equipo de «magníficos de Magnano» a un paso del podio. Lo logrará si mañana define a su favor el partido con Alemania.

Esta vez, se notó que Argentina pareció sentir el cansancio. Por lo menos, no tuvo la potencia inicial de otras veces. Un poco porque Brasil le puso cerrojo al perímetro interno y los argentinos se vieron obligados a realizar envíos de tres puntos que, a decir verdad, pegaban cerca, pero rara vez movían la red. Un equipo extrañamente errático, con escasas variantes y deficiente en la definición. A pesar de ese déficit, Argentina siempre mantuvo a Brasil en el marcador y -lo que habrá que rescatar-no permitió que marcara diferencias preocupantes.

Brasil trató de imponer su estrategia. Fundamentada en la capacidad de Anderson en los dos tableros, la potencia de Sandro a la hora de ponerles «el pecho a las balas» y la capacidad de Marcelinho para darle precisión al juego de conjunto e imponiendo su capacidad goleadora, que generalmente se muestra inquietante. Helio Rubens -su técnicoapeló a Demetrius, a Alex (cuando debió hacer descansar a Marcelinho) y a Anderson, pero a todos les faltó jerarquía para sustentar un resultado positivo.

Se podría afirmar que Argentina comenzó a despegar a partir del final del segundo cuarto. Sustentó sus aspiraciones en la solidez de Montecchia en la base y fue fundamental el ingreso de Nocioni, que contagió a todo el equipo de un temperamento que pone de manifiesto en cada llegada. Un juego que consolidó en la red Oberto primero y Ginobili sobre el final. Con eso alcanzó y sobró para lograr el pasaje a la semifinal, que no se conseguía desde 1950, donde se jugó el primero de los torneos ecuménicos y se logró el único título de Argentina.

Ahora, llega el turno de semifinales. Argentina debe enfrentar nuevamente a Alemania, un rival que los jugadores conocen bien porque debieron enfrentarlo en la segunda etapa, logrando un triunfo contundente.

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