29 de enero 2026 - 10:30

Javier Milei y Jenofonte en Davos

El Presidente juega a una dicotomía peligrosa, con la idea de instalarse, por una lado como un erudito de la economía y, por el otro, como un auténtico “Rockstar”. Nada es gratis y la figura de Mr. Hyde ha comenzado a comerse a la del doctor Jekyll.

Milei vs. Milei. En “El Extraño Caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde”, 1886, Robert Louis Stevenson nos advirtió quien termina ganando en la lucha entre el sabio y el licencioso. El “Rock Star” ya está minando la figura del economista.

Milei vs. Milei. En “El Extraño Caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde”, 1886, Robert Louis Stevenson nos advirtió quien termina ganando en la lucha entre el sabio y el licencioso. El “Rock Star” ya está minando la figura del economista.

Aunque a veces pueden parecer algo largos y hasta tediosos, los discursos y clases magistrales de nuestro Presidente son maravillosos. Son maravillosos porque son una inmensa fuente de sabiduría para quien los sepa bien interpretar.

Un poco por lo que nos cuenta, pero mucho por lo que ignora y confunde, la verba de Javier Milei induce un proceso de mayéutica -con él y con uno mismo-, reviendo y ampliando nuestros propios conocimientos para acercarnos más a la verdad.

Un “Rockstar” en decadencia

La primer aparición de Javier Milei en Davos fue explosiva. La sala estaba colmada y unas 1.000 personas estuvieron presentes durante su discurso, el video oficial del WEF acumuló 638,379 visitas con 30.000 “likes”, y se estima que en total unas 75 millones que generaron 240.000 “likes” lo miraron a través de distintos sitios.

Discurso milei en DAvos 2024 el exito
La aparición de Javier Milei en Davos, “la rompió” en 2024, alcanzando mas de 75 millones de visualizaciones en todo el mundo y mas que duplicando lo que acaba de sumar Donald Trump la semana pasada

La aparición de Javier Milei en Davos, “la rompió” en 2024, alcanzando mas de 75 millones de visualizaciones en todo el mundo y mas que duplicando lo que acaba de sumar Donald Trump la semana pasada

Pasada la novedad, el discurso de 2024 habría tenido un numero algo más bajo de asistentes (hubo sillas vacías al fondo), la audiencia virtual en la WEF cayó a unos 120.542 con 3.500 “likes”, estimándose hasta 3 millones de visualizaciones por todos los medios.

Es cierto que el discurso de la semana pasada es demasiado reciente para compararlo con los anteriores, pero claramente la audiencia física fue la menor de todas (hubo que mover gente de atrás a las primeras filas para que no se notaran los espacios vacíos), los números del sitio oficial de la WEF llegan apenas 37.330 y 1.100 “likes” (quien lo precedió, Donald Trump, a sala llena, tuvo 285.978 visualizaciones y 3.100 “likes”) con una audiencia total en redes no estaría pasando del millón y medio.

JAVIER MILEI DAVOS SALÓN VACÍO

Esto tiene que ver con que lo disruptivo que parecía la figura de Javier Milei dos años atrás -que la gente del WEF supo aprovechar muy bien- se ha convertido en una cara más del evento y con el contenido de sus discursos que pareciera haber dejado de interesar al mundo.

Sin adentrarnos en el todo de su reciente disertación en Davos, llamó la atención, casi como algo simpático, su enjundiosa (perdón por la palabra) referencia a Jenofonte.

Discurso milei en DAvos 2026 son mas las sillas vacias
Este año la organización del WEF tuvo que pedir a quienes se sentaban más atrás que pasaran al frente, así no se veían espacios vacíos en las filmaciones.

Este año la organización del WEF tuvo que pedir a quienes se sentaban más atrás que pasaran al frente, así no se veían espacios vacíos en las filmaciones.

¿Por qué mencionarlo a Jenofonte? Ya alrededor del año 350 A.C. Aristóteles aconsejaba en el Libro II de su “Retórica”, apelar a citas y personajes ilustres cuando uno quería lograr cierta credibilidad en su oratoria, evitando el apelar a figuras innecesarias, forzadas y falsas lo que llevaba a eso que conocemos como falacia de autoridad. Nuestro primer mandatario pareciera no haberlo escuchado del todo.

Ya alguna vez comentamos sus deslices sobre Friedman, la injusta tirria con Pareto, su curiosa concepción sobre el origen del dinero y el origen del capitalismo, y otros embrollos resultado de la afición de nuestro presidente al “name dropping”.

Jenofonte (Xenos: extraño, extranjero; phonos: sonido)

Lo más que sabemos sobre Jenofonte proviene de una biografía de Diógenes Laercio del siglo III A.D. quien se basó en lo que escribiera Demetrius de Magnesia en el siglo I A.C., y fue recogido por el Codex Borbonicus en torno al 1200 A.D. La idea es que nació en Erchia, al este de Atenas en el 430 A.C., pertenecía a la clase alta (un ecuestre) y se casó con Philesia con la que tuvo dos hijos, Grillo y Diodoro.

Laercio cuenta que se decía entonces, que cierta vez Jenofonte se habría cruzado en un callejón de Atenas con Sócrates. Este le cortó el paso con su bastón y le preguntó sobre dónde se vendía cierta mercadería. Cuando Jenofonte le contestó volvió a inquirirle, “¿Y dónde se vuelven los hombres buenos y honorables?”. Ante la falta de respuesta le dijo: “Entonces seguíme y aprendé”. La estimación actual es que habría sido su discípulo entre el 404 y 401 A.C.

Jenofonte Busto del 120 A.D Coleccion del Prado MAdrid .
Jenofonte, busto del 120 A.D. del Museo del Prado, copia de un original del 340-330 A.C., poco después de su muerte en el 354 A.C., por lo que se supone es fiel.

Jenofonte, busto del 120 A.D. del Museo del Prado, copia de un original del 340-330 A.C., poco después de su muerte en el 354 A.C., por lo que se supone es fiel.

Aunque no se dedicó de manera sistemática a la filosofía y aun menos a la política, sino a las armas y en sus últimos años a la agricultura, Jenofonte fue considerado como un filósofo por casi todos los pensadores antiguos. Hoy en cambio, el “mainstream” intelectual lo ve más como una mezcla de soldado-filosofo-historiador, con una fuerte impronta ética y una visión eminentemente práctica, que como par de Sócrates, Platón y Aristóteles.

En el 401 A.C. Jenofonte se “conchabó” como mercenario de Ciro el menor. Cuando Ciro murió ese año en la batalla de Cunaxa, los soldados atenienses que sobrevivieron lo escogieron para liderar el retorno a casa. Mas tarde Jenofonte relataría la aventura en “La marcha de los 10.000” en su Anábasis.

Al volver a Grecia, los que quedaban de los “diez mil” se pusieron a las órdenes de Seutes, rey de Tracia y en el 399 A.C. se unieron a los espartanos en su lucha para liberar las ciudades jónicas. Para el 394 A.C. esta alianza le valió una sentencia al exilio por Atenas, estableciéndose primero en el Scillus/Trefila (Esparta lo premio con tierras) y luego de la batalla de Leuctra en el 371 A.C., en Corinto, consiguiendo el perdón en el 365 A.C. La idea es que murió en Corinto en torno al año 356 A.C. luego de pasar la mitad de su vida en el exilio.

Socrates coleccion museo de napoles la mas antigua copy
Sócrates, busto en el Museo de Nápoles, copia de un original del año 390-380 A.C., poco después de la muerte del filósofo en el 399 A.C.

Sócrates, busto en el Museo de Nápoles, copia de un original del año 390-380 A.C., poco después de la muerte del filósofo en el 399 A.C.

Este repaso, sirve para entender al hombre -o al menos lo que suponemos de él, un tipo culto que creía en la autoridad, pero desconfiaba de los políticos, que conocía el mundo de su época y había participado de muchos de sus eventos más gravitantes, más interesado en las cuestiones prácticas que filosóficas.

En total se le atribuyen 14 textos (algunos hablan de 15), que se supone fueron escritos luego del exilio, y conforman uno de los corpus más completos que tenemos sobre cualquier autor de la antigüedad clásica. A grandes rasgos podemos dividir su obra en: historia (Anábasis, Helénica, Ciropedia y Agesilao), diálogos socráticos (Memorables, Simposio y Apología), política y tratados (Hierón, La constitución de los Lacedemonios y Poroi) y manuales prácticos (Oeconomicus, Sobre la caballería, El Jinete y Cinegéticas).

De todos estos, dos tiene lo que podríamos llamar una veta “económica”, Oeconomicus (circa, 362 A.C.) y Poroi (circa, 355 A.C.), con Ciropedia (circa 370 A.C.) -y algo menos en Memorables- incluyendo algunas referencias de este tipo. Estirando las cosas, no más del 15% de lo que escribió roza lo que podríamos llamar cuestiones económicas.

image
Javier Milei cantando en Mar del Plata, junto a Fátima Flores. El calor de sus “fans” locales, le permite compensar el frio de Davos.

Javier Milei cantando en Mar del Plata, junto a Fátima Flores. El calor de sus “fans” locales, le permite compensar el frio de Davos.

(por favor, si ama la buena música y lo escucho en Mar del Plata, no me haga el chiste que bien podríamos llamar a Javier Milei, un Jenofonte).

Oeconomicus, Ciropedia y Poroi

Sin dudas el texto favorito para vincular a Jenofonte con la economía es su Oeconomicus. El resto más antiguo sobre esta obra es un fragmento en papiro del siglo I A.C. (Oxrhynchus 227, British Library), que cubre del capítulo VII.17 al IX.2, mientras el ejemplar más antiguo -lo que llamaríamos una copia casi completa-, forma parte de “Vaticanus grecus 1335” del siglo X/XI. El fragmento tiene algunas diferencias con el texto actual, pero podríamos decir que en lo fundamental (60%-70%) confirma las versiones medievales.

En el caso de la Ciropedia la evidencia más antigua son unos fragmentos sobre el Libro I en el papiro Oxy. XVII 2101 del siglo III A.D., mientras que con el Poroi lo más viejo es del “Vaticanus…”. En los tres casos esto es todo lo que tenemos, así que cuando citamos a Jenofonte, estamos haciendo un acto de fe en que los copistas bizantinos accedieron y respetaron fuentes que eran confiables.

PApiro 227 227 copy
El Oxrhynchus 227 de la British Library del siglo I A.C. Esta es la evidencia física más antigua que tenemos sobre la obra de Jenofonte. Todo lo demás proviene del  Vaticanus Grecus del 1335 A.D.

El Oxrhynchus 227 de la British Library del siglo I A.C. Esta es la evidencia física más antigua que tenemos sobre la obra de Jenofonte. Todo lo demás proviene del Vaticanus Grecus del 1335 A.D.

Sócrates no dejó nada escrito, así que después de su ejecución en el 399 A.C., sus seguidores apelaron a la forma de los Diálogos con el maestro para recoger sus enseñanzas (Según Laercio, el estilo lo habría inventado Simón el Zapatero, recogiendo las visitas de Sócrates a su negocio).

En Oeconomicus, Jenofonte contrapone a Sócrates, quien representa la virtud y la duda filosófica con Isómaco que se nos muestra como el ideal del caballero/agricultor. Pero mas allá de esto vemos a Critóbulo, amigo y uno de los seguidores más ricos de Sócrates, pero un tanto licencioso, pidiéndole consejos al filósofo para solucionar sus problemas financieros y volverse mas rico. Sócrates, que se nos presenta aquí como un hombre con sentido del humor y los pies en la tierra -muy distinto al Sócrates Platónico-, se burla un poco de él, pero rememora los diálogos que tuviera con Isómaco sobre la administración del hogar y el campo (es interesante que, aunque idealizadas, todos los personajes serían personas reales).

En el texto Sócrates va cuestionando a Isómaco, quien le cuenta cómo se convirtió en un hombre exitoso. En la primera parte de la obra, del capítulo 1 al 6 se discute la naturaleza de la riqueza y la administración del hogar como un arte; del 7 al 10, relata lo que le enseñó a su esposa sobre el buen manejo del hogar (el orden, la frugalidad, el control de los esclavos y el respeto mutuo para alcanzar la prosperidad). Del capitulo 12 al 14 habla sobre el correcto manejo y entrenamiento de los esclavos (su selección, motivación y castigo; la importancia de actuar con justicia, liderazgo y el actuar de manera ejemplar) y del 15 al 21 sobre cuestiones prácticas de agricultura y administración (la importancia del conocimiento, el orden, el trabajo, el autocontrol y la organización).

Oeconomicus es más que nada un manual para la buena administración del “Oikos”, la unidad entre la familia, el hogar y la tierra, que nos proporciona una visión maravillosa sobre la realidad de los griegos hace casi 24 siglos. Jenofonte transmite lo que ve en primera persona y nos habla del “deber ser” (es un cronista moral).

Como reflejo de la realidad de su tiempo, no sorprende que algunos párrafos de la obra hagan referencia a cuestiones económicas -incluso en un sentido moderno-, pero esto es un simple reflejo de que, a lo largo de estos 2400 años, los humanos y su actividad económica no han cambiado tanto.

Pero el Oeconomicus no calza en ninguno de los marcos conceptuales que tenemos hoy sobre la economía. El eje de la obra es la administración del Oikos, pero el Oikos ya no existe. Puede ser tentador asociar esta noción al actual del concepto del “hogar”, pero son dimensiones absolutamente distintas. Hoy la familia se ha vuelto nuclear, dejado de ser un “continuum” y ya no consideramos a la tierra -el negocio- ni a quienes nos asisten como parte de esa unidad.

Pensar entonces que escribía sobre la “economía” como algo abstracto, desligado de lo religioso, la ética, los sentimientos y su tiempo, y a partir de ello adscribirle construcciones de teoría económica es un error.

Ciropedia se divide en 8 libros, que arrancan con la juventud de Ciro el Grande, sus campañas militares y la creación del imperio persa (del 600 al 530 A.C.). Pero la obra no es solo una biografía. Jenofonte, apelando al modelo de un líder ideal, nos habla bajo una forma narrativa de lo que es la buena educación de los gobernantes, de las características que debe tener el líder, de la importancia de una organización eficiente de la sociedad, el ejercito y el gobierno y de la superioridad de la monarquía persa sobre la democracia griega. De alguna manera es casi una respuesta a “La República” (380-375 A.C) de su coetáneo Platón, que muchos consideran ser la primer novela o romance escrito en occidente.

De alguna manera el Poroi (caminos, medios, recursos, fuentes de ingresos), también conocido como Vías y medios sobre las rentas o Fuentes de Ingresos, es el texto más interesante desde lo económico. Es la última obra que conocemos de Jenofonte y la escribió después que Atenas perdiera la “Guerra Social” (357-355 A.C) e ingresara en una grave crisis financiera y social. Casi un panfleto está dirigida al Consejo ateniense (Boulé), proponiéndole soluciones concretas para salir de la crisis.

El Capítulo I describe las ventajas naturales del Ática, el II en como aumentar los ingresos de las minas de plata, haciendo que el estado alquile y compre más esclavos para explotarlas, se mejore la organización y seguridad en la producción y se otorguen incentivos para la inversión privada minera. El III habla de atraer más extranjeros y darles un trato favorable a los comerciantes con exenciones fiscales, mayor protección legal y una justicia más rápida; que el Estado construya una flota que alquile a los privados y construya más muelles y almacenes. El IV habla sobre como el crecimiento de la minería y el comercio generarían más impuestos y un mayor bienestar general. En el V sobre los beneficios de la paz, como el trato justo a los aliados mejoraría la reputación de Atenas, atrayendo más comerciantes y residentes, eliminando la necesidad de un estado agresivo. Por último, en el VI habla de los beneficios que todo esto aparejaría.

En un tono antiimperialista y pacifista, Jenofonte nos presenta el tratado más antiguo y completo de la antigüedad clásica sobre eso que hoy llamamos “economía política” -o si se quiere, protoeconomía política-, en el que habla de incentivos fiscales, inversión pública, atracción del capital extranjero, los efectos de la oferta y la demanda sobre los precios, etc., bajo un modelo mixto donde conviven la importancia de la inversión del Estado y la actividad privada.

Cuando la economía no es la economía

El Oeconomicus, que es su obra más citada entre los economistas tiene un gran problema que arranca con su título. Hasta el siglo XVI- el término Oeconomicus hacia honor a su etimología, del griego “Oikos”, casa, hogar, y “Nemein”, administrar, distribuir. Así Oeconomicus, o si se quiere “económico” se interpretaba -tomando en cuenta las derivaciones- como “relativo al manejo del hogar” o “aquel que es habilidoso para manejar el hogar”.

Si bien Jenofonte reflejó en sus escritos muchos de los procesos de la economía de su tiempo -que son los mismos de la nuestra- jamás habló ni se adentró en la “economía” en un sentido moderno, como una ciencia abstracta. En todo caso, estirando la cosa tal vez podríamos hablar de “administración”, “gerencia”.

Traicté_de_l'oeconomie_politique_(1615)_written_by_Antoyne_de_Montchrétien
“Traicte de l´oeconomie politique” de Antoine de Montchrestien de 1615, donde se habla por primera vez de la “economía política”, nombre que tomará la profesión hasta llegado el siglo XX.

“Traicte de l´oeconomie politique” de Antoine de Montchrestien de 1615, donde se habla por primera vez de la “economía política”, nombre que tomará la profesión hasta llegado el siglo XX.

Posiblemente fue Antoine de Montchrestien en 1615, el que con el “Traicte de l´oeconomie politique” primero introdujo el término de “economía política”, comenzando a darle “a eso” un sentido en la línea que le damos hoy a la “economía” (el primer curso de “economía política” lo dicto Antonio Genovesi en la Universidad de Nápoles, en 1754)

En 1767, Pierre Samuel du Pont de Nemours, en “Physiocratie, ou constitution naturalle du gouvernement le plus avantageux aun genre humain” comenzó por primera vez a hablar de “economistas”, un término que rápidamente adoptaron los fisiócratas para referirse a quienes practicaban la profesión.

Hay que entender que la “economía política” de entonces (y el saber de los economistas) no eran lo que conocemos hoy como economía, ya que integraba política, moral, el estudio de las instituciones y el manejo del Estado (Smith, Ricardo, Malthus, Stuart Mill y Marx, entre otros, eran “economistas políticos”).

image
En 1767, Pierre Samuel du Pont de Nemours, comenzó a hablar por primera vez de los economistas, en su “Physiocratie, ou constitution naturalle du gouvernement le plus avantageux aun genre humain”. A partir de ahí quienes estudiaban “economía política”, comenzaron a ser conocidos y vituperados con esa designación.

En 1767, Pierre Samuel du Pont de Nemours, comenzó a hablar por primera vez de los economistas, en su “Physiocratie, ou constitution naturalle du gouvernement le plus avantageux aun genre humain”. A partir de ahí quienes estudiaban “economía política”, comenzaron a ser conocidos y vituperados con esa designación.

Esto cambió en 1890 cuando Alfred Marshall escribió “Principles of Economics”, comenzando a separar la economía de la sociología, la ética y las ciencias políticas, al darle una faz mucho más técnica y neutral, lanzando el primer programa de “Economía”, en 1903 en la Universidad de Cambridge. Tomó algún tiempo, pero para 1910 y sin dudas para 1920 -a medida que se complejizaba su estudio- la idea de la “economía” había suplantado a la de la “economía política” que se convirtió en una subespecialización

En 1932, en “An Essay on the Nature and Significance of Economic Science”, Lionel Robbins postuló aquello de que “La economía es la ciencia que estudia el comportamiento humano como una relación entre los fines y los recursos escasos que tienen usos alternativos”, quedando así establecida nuestra visión sobre que es el objeto de la economía (hasta entonces el foco había sido sobre la riqueza, con Robbins agregamos la cuestión de la escasez y el problema de la selección, ampliando el campo de la economía).

Alfred_Marshall_1891
Alfred Marshall, el padre de la economía moderna y quien dejó de hablar por primera vez de Economía política, para hacerlo directamente en su “Principles of Economics” (1890) de la Economía en un sentido moderno. Fue también quien dictó la primer catedra universitaria sobre “Economía” en 1903.

Alfred Marshall, el padre de la economía moderna y quien dejó de hablar por primera vez de Economía política, para hacerlo directamente en su “Principles of Economics” (1890) de la Economía en un sentido moderno. Fue también quien dictó la primer catedra universitaria sobre “Economía” en 1903.

La cosa es que, por su título, muchos confunden al Oeconomicus como un verdadero texto de economía (en un sentido moderno), lo que se ha complicado aún más por quienes han querido darle una intencionalidad ideológica.

¡Ah!, hasta los cambios de planes en los 90 el título que otorgaba la UBA (la carrera nació en 1958) era Licenciado en Economía Política”, desde entonces pasó a ser “Licenciatura en Economía”, una demora que solo se explica por cuestiones ideológicas, ya que desde los 70 quienes se recibían en las universidades privadas de la Argentina eran “economistas".

Jenofonte y los economistas

Entre los padres de la economía moderna, el primero que parecería haber abreviado en Jenofonte es François Quesnay, el fundador de la fisiocracia. De su “Maximes generales du gouvernement economique dún royaume agrícola” de 1767 (libro de cabecera -junto a la Biblia- de nuestro Manuel Belgrano, quien las tradujo al castellano) leemos en el punto III, Tierra Agricultura, únicas fuentes de riquezas: “Que el soberano y la nación nunca pierdan de vista el hecho que la tierra es la única fuente de todas las riquezas, y que es la agricultura la que multiplica las riquezas. Porque es el aumento de las riquezas lo que asegura la riqueza de la población; genera abundancia, y la abundancia genera comercio e industria; y es esta multiplicación la que sola puede aumentar en producto neto, que es la única fuente de ingreso del soberano y la nación”.

Manuel Belgrano cuadro museo nacional
Manuel Belgrano, nuestro primer economista, traductor y seguidor de François Quesnay, quien rescató las ideas sobre “la agricultura como la madre de todas las industrias” de Jenofonte.

Manuel Belgrano, nuestro primer economista, traductor y seguidor de François Quesnay, quien rescató las ideas sobre “la agricultura como la madre de todas las industrias” de Jenofonte.

Esto se parece mucho a la idea de Jenofonte, Oeconomicus, Cap. V puntos 15-17, sobre que “Ha sido dicho de manera noble que la agricultura es la madre y la nodriza de las otras artes. Porque cuando la agricultura florece, todas las otras artes están en buen estado; pero cuando veas que la tierra yace sin uso, las otras artes de los hombres y tierra y mar pueden perecer durante la noche” al punto que ha mediado del siglo pasado, luego de la publicación de The Economics of Physiocracy: Essays and Translations de Ronald Meek y en especial de la de Economic Theory in Retrospect de Mark Blaug, (1963) muchos comenzaron a adjudicarle a Quesnay la autoría de frases similares a la de Jenofonte: “L'agriculture est la mère de toutes les industries” o “la agricultura es la madre de todas las industrias”.

EStuvo muy acetado el que dijo que la agricultur... Oeconomicus V 17
Estuvo muy acertado el que dijo que la agricultur es la madre de todas ls industrias

Estuvo muy acertado el que dijo que la agricultur es la madre de todas ls industrias

Francois Quesnay Maximas III
Francois Quesnay, Maxima III

Francois Quesnay, Maxima III

La realidad es que no tenemos idea si Quesnay leyó a Jenofonte, aunque si sabemos que Adam Smith conoció y leyó a Quesnay -a quien admiraba- y poseía que varios libros de Jenofonte -versiones en griego-, aunque parecieran faltarle Oeconomicus, Ciropedia, y Poroi. Así que cuando en 1776 publicó “An inquiry into the Nature and Causes of the Wealth of Nations” -bah!...“La Riqueza de las Naciones-, sorprende un poco pero no demasiado que en el libro I, Capítulo I, “Of the Division of Labour”, nos presenta el ejemplo de una fabrica de alfileres para ilustrar las ganancias de productividad que genera la división del trabajo, bajo una figura paralela a la de Jenofonte cuando en Ciropedia, Libro VIII, Cap. II, Pt. 5, relata las ventajas de la división del trabajo, poniendo como ejemplo la fabricación de zapatos.

La Riqyueza de las NAciones division del trabajo Adam Smith La Riqueza d elas naciones Libro n8 cap 2 pto 5
Adam Smith, el paralelismo entre su ejemplo sobre la fabrica de alfileres para explicar las ventajas de la división del trabajo y el de Jenofonte sobre los fabricantes de calzado, hoy rozaría el plagio.

Adam Smith, el paralelismo entre su ejemplo sobre la fabrica de alfileres para explicar las ventajas de la división del trabajo y el de Jenofonte sobre los fabricantes de calzado, hoy rozaría el plagio.

“Más grave” que el olvido a Jenofonte de hizo Smith, es su falta de reconocimiento a Richard Cantillon. Al mencionar a los que les debía algo, el inglés fue bastante parcial; aun así, es curioso que no reconociera a quien lo precedió en todas las ideas centrales de su tesis (los libertarios Salim Rashid, Murray Rothbard e incluso de manera indirecta, Joseph Schumpeter lo criticaron por esto), máxime teniendo un ejemplar del “Essai sur la Nature de Commerce Generale” de 1755 Cantillon.

Richard-Cantillon.jpg copy
Sin negar la contribución de Adam Smith, es evidente la influencia y la falta de reconocimiento que hiciera el Inglés -lo que llamamos hoy plagio-, a Richard Cantillon quien lo precedió en prácticamente todos los puntos centrales de su teoría económica.

Sin negar la contribución de Adam Smith, es evidente la influencia y la falta de reconocimiento que hiciera el Inglés -lo que llamamos hoy plagio-, a Richard Cantillon quien lo precedió en prácticamente todos los puntos centrales de su teoría económica.

Atenti que esto de los “economistas plagiándose”, sin reconocer a quien le deben que, no es nada raro. Recuerdo que cuando comencé a escribir en este medio, uno de los primeros consejos de mi mentor, Carlos “Fontana” Pagura, fue: “Dioni, nunca le prestes a un periodista, ni a un economista” … tenía razón.

Cuando el 11 de enero de 1980 en su serie televisiva, “Free to Choose”, Milton Friedman relata en el episodio 1 “The Power of the Market y como si fueran propios los pasos en la fabricación de un lápiz, para demostrar las ventajas de la división del trabajo y la apertura económica, lo que hizo fue plagiar a Leonard E. Read, que en su ensayo de 1958, “I, Pencil”, había descripto en primera persona y como si fuera el propio lápiz, lo procesos de su fabricación con el mismo objetivo (ante la vergüenza, más adelante Friedman reconocería a Read). Pero a su vez lo que había hecho Read, no había sido mas que una actualización del ejemplo de Smith/Jenofonte.

Mas acá, lo que nos cuenta Javier Milei sobre Jenofonte, no es algo de su creación, sino poco más que un “copy-paste” tomado de “La Teoría de la Eficiencia Dinámica” de Jesús Huerta de Soto (páginas 14 y 15). Pero no se preocupe, es poco probable que el multipremiado y subvencionado por Milei, Huerta de Soto, vaya a protestar por esta falta de reconocimiento.

image
La referencia de Milei en Davos, sobre Jenofonte es apenas poco más que un “copy paste” de Jesús Huerta de Soto. Difícilmente este haga algún reclamo por plagio o falta de reconocimiento.

La referencia de Milei en Davos, sobre Jenofonte es apenas poco más que un “copy paste” de Jesús Huerta de Soto. Difícilmente este haga algún reclamo por plagio o falta de reconocimiento.

Antes de pasar a los libertarios, no podemos dejar de mencionar a Carlos Marx, que en la Sección V del el Capítulo 14, División del Trabajo y la Manufactura, Volumen I de Das Capital (1867) comenta que “…tanto Platón, que trata la división del trabajo como el fundamento sobre el que se basa la división de la sociedad en clases, como Jenofonte, quien con su característico instinto burgués se aproxima más a la división del trabajo dentro del taller”, agregando un pie de página sobre las ventajas de la división del trabajo que relata Jenofonte en Ciropedia sobre como la división del trabajo, en el Libro VIII, Cap. II, Pt. 5 (el mismo al que habría apelado Smith sin reconocer la autoría del ateniense).

Jenofonte y Rothbard

Pareciera que el primer economista “moderno” en mencionar a Jenofonte fue Friederich Hayek, aunque no lo hizo bajo un contexto económico, sino al hablar sobre los abusos de los sistemas democráticos y su necesidad de control en “La confusión del Lenguaje en el Pensamiento Económico” de 1968, citando el Libro I, Cap. VII sección 15 de “Helénica”.

Rothbard

Quien sí lo hizo en este sentido (posiblemente el primer economista del siglo XX con algo de nombre) fue Murray Rothbard, que en el punto 6 del Cap.I de su “El pensamiento Económico antes de Adam Smith” (Los primeros filósofos-economistas: los griegos) le dedica algunas líneas, bajo: “Jenofonte sobre el manejo del hogar”

Lo primero que llama la atención es que Rothbard sostiene que Jenofonte fue un discípulo de Platón y general del ejército (no lo fue). Habla luego de sus escritos económicos, como desperdigados entre el relato sobre la educación de un príncipe, un tratado sobre como incrementar los ingresos del gobierno y un libro sobre economía en el sentido de pensamientos sobre la tecnología del hogar y la administración del campo.

Acusa a filósofo de apelar a los lugares comunes del pensamiento helénico, despreciando el trabajo y el comercio y propugnando un aumento masivo de las operaciones e intervenciones gubernamentales en la economía, incluyendo la mejora del puerto de Atenas, la construcción de mercados y posadas, el establecimiento de una flota mercante gubernamental y la expansión en el número de esclavos propiedad del gobierno.

A favor señala su definición de la riqueza como aquello que una persona puede usar y sabe cómo utilizar, y sostiene que anticipó a Smith con aquello que el nivel de la división del trabajo en la sociedad, limitado por la magnitud del mercado de esos productos, y avanzando sobre lo que Platón había escrito en La Republica 20 años antes.

Agrega luego el ejemplo de las fabricantes de zapatos en las ciudades y la idea que Jenofonte había esbozado el concepto de equilibrio general como una tendencia dinámica de las economías de mercado, lo que deduce a partir de otro ejemplo dado por Jenofonte, sobre los artesanos en cobre, que cuando hay por demás y el cobre se torna muy barato, ellos quiebran y se dedican a otras actividades.

La verdad es que es difícil decidir por dónde empezar a analizar los dislates de Rothbard. Mas allá de los disparates de sus fuentes, pareciera que el libertario no pasó del título de las obras de Jenofonte.

Es cierto que el titulo en griego de la Ciropedia es “Kúrou paideía”, la educación de Ciro, lo que se trata en el libro I, pero del II al VIII, el grueso de la obra se habla de ascenso al poder, campañas militares, las conquistas y construcción del imperio.

No me adentré antes, pero lo voy a hacer ahora. En el Poroi, al que Rothbard se estaría refiriendo como el segundo libro y cuyo objetivo real era sacar a Atenas de la crisis social y económica en que estaba inmersa (y no que estado recaudara más), Jenofonte arranca el punto II solicitando una rebaja de impuestos para los Méticos (los extranjeros residentes; los atenienses prácticamente no pagaban impuestos) con la idea que esto incrementaría la recaudación total.

Propone luego la privatización de la tierras desocupadas de la ciudad, premios a los jueces que resuelvan más rápidamente las cuestiones judiciales, incentivos al incremento del comercio exterior,… auspicia la creación de un fondo de inversión privado abierto a todos los inversores locales y extranjeros, con el cual construir hospedajes y lugares de reunión para los comerciantes extranjeros y una flota mercante que se alquilaría a los privados (punto III).

En el punto IV apunta que mientras en la industria del bronce una sobreabundancia de artesanos reduce el precio a un punto que muchos de ellos deben dejar el oficio, y que una condición de sobreabundancia de granos o vinos deprime el precio de esos productos haciendo que la agricultura deje de ser remunerativa y muchos granjeros deban abandonar su actividad para dedicarse al comercio, la intermediación o la banca, en el caso de la minería donde faltan trabajadores, una incremento de la mano de obra deriva en una mayor cantidad de plata descubierta y extraída.

A esto agrega la idea que la demanda es infinita y que a diferencia de otras posesiones físicas, con la plata “nunca nadie tuvo tanta como para ser forzado a gritar ¡suficiente!” (distinguiendo entre activos físicos y financieros). En este punto es interesante que habla de la relación oro-plata como dependiendo de la oferta y la demanda.

Con este escenario por detrás, lo que Jenofonte le propone a la ciudad es que, en lugar de conservar el tesoro en oro y plata, esto sea utilizado para la compra de esclavos que se arrendarían a los dueños de las minas (la actividad era privada), hoy diríamos que compra un bono garantizado con plata. Al mismo tiempo impulsa la idea que los mineros individuales se asocien en compañías para reducir los riesgos de las operaciones, y se muestra contrario a que el estado cree su propia empresa minera, lo que “seria una espina en el costado” de los privados.

¿Rothbard leyó, o si la leyó, entendió la obra de Jenofonte? “Iudicet lector” (que el lector lo juzgue)

NOHABL~1
No habla de la economia sino de la administracion d elos bienes y el deber de un ben administrador que es pagar todoas las deudas e incrementar lo s bienes  mostrando  un balance positivo. Oeconomicus Cap I

No habla de la economia sino de la administracion d elos bienes y el deber de un ben administrador que es pagar todoas las deudas e incrementar lo s bienes mostrando un balance positivo. Oeconomicus Cap I

Jenofonte y Jesús Huerta de Soto

Quien sí leyó a Jenofonte fue Jesús Huerta de Soto, recurriendo a una de las mejores traducciones en español del Oeconomicus, la de Juan Gil de 1966, para hablarnos del filósofo en las páginas 14 a la 16 de su “La Teoría de la Eficiencia Dinámica” (hay alguna otra referencia en sus trabajos, pero es más de lo mismo)

para Critopbulo los bienes el oikos es todo lo que se posee oeconomicus Cap 1 5 Socrates le retruca y da una vision mas filosofica
Para Critobulo los bienes, el oikos, es todo lo que se posee . Oeconomicus Cap. I

Para Critobulo los bienes, el oikos, es todo lo que se posee . Oeconomicus Cap. I

De movida esto lo hace simpatizar más con el griego -que Rothbard-, pero no evita una serie de paparruchadas fruto de buscar condensar todo aquello del Oeconomicus que le sirva para desarrollar su visión libertaria, dejando de lado aquello que pueda molestarlo.

oRIGINAL oECONOMICUS DEFINICION DE PROPIEDAD QUE TOMA JESUS D ELA HUERTA Cap I 7
La propiedad no es solo aquello material que se posee. Oeconomicus Cap I

La propiedad no es solo aquello material que se posee. Oeconomicus Cap I

Jenofonte no pone en boca de Sócrates que la economía es “un saber” que “permite a los hombres acrecentar su hacienda”. Lo que hace es que Sócrates le pregunte a Critóbulo o si la administración del Oikos es una rama del conocimiento como la medicina, herrería o carpintería y lo lleva a colegir que la función de un buen administrador es manejar bien estas posesiones, y que en caso de que los bienes no le sean propios merece una salario si paga todas las deudas e incrementa realmente el Oikos.

El dinero puede no ser un bien Oeconomicus 1 12
El dinero puede no ser un bien. Oeconomicus Cap I

El dinero puede no ser un bien. Oeconomicus Cap I

Esto lo coloca frente a la cuestión de que es lo que constituyen los bienes (la hacienda, el Oikos). En un principio Critóbulo señala que son todo lo que uno posee, pero Sócrates lo va llevando por el camino filosófico a la idea que son solo aquellas cosas que nos son útiles y de las cuales sabemos sacar beneficios, así el dinero puede muy bien no ser parte de nuestros bienes, mientras nuestros enemigos lo son y nuestros amigos sin ninguna duda. Esto claramente está lejos de cualquier idea economicista.

los amigos son bienes y los enemigos si se los sabe utilizar pero no el dinero si no se sabe usarlo bien Oeconomicus Cap I 14
Los amigos son bienes y los enemigos si se los sabe utilizar. Oeconomicus Cap. I

Los amigos son bienes y los enemigos si se los sabe utilizar. Oeconomicus Cap. I

Para Jenofonte, el principal motor para acrecentar la fortuna, son el trabajo y el amor por lo que se hace, no la creatividad empresarial, el comercio y la especulación como postula Huerta de Soto:

I - Es más, mi padre no obtuvo este conocimiento de segunda mano ni lo descubrió pensando mucho, sino que él decía que, gracias a su amor por la crianza y el trabajo duro, el había transformado un campo de este tipo, combinando ganancia con el placer. Porque te aseguro Sócrates, ningún ateniense creo yo, tenía un amor natural tan grande por la agricultura como mi padre

ISmaco habalando del amor por lo que se hace Oeconomicus XX 25
Isómaco hablando del amor por lo que se hace. Oeconomicus Cap XX

Isómaco hablando del amor por lo que se hace. Oeconomicus Cap XX

S – Ahora, al escuchar esto, te pregunto, Tu padre se quedaba con todos los campos que cultivaba, Isómaco, ¿o los vendía cuando podía conseguir un buen precio?

I - Los vendía, por supuesto, contestó Isómaco, pero veras, dado sus hábitos industriosos, compraba rápidamente otro que no estuviese cultivado

S – Quieres decir Isómaco, que tu padre realmente amaba la agricultura tan inmensamente como los mercaderes aman el trigo. (Oeconomicus XX 25)

Jenofonte cree y respeta el ansia de lucro, pero la sujeta la templanza y la educación:

S - ¿Y qué hay de los hombres que tienen pasión por el lucro? ¿Son ellos también incapaces de ser entrenados para hacerse cargo del campo?

I – De ninguna manera, desde ya que no. De hecho, ellos califican muy fácilmente para el trabajo. Solo es necesario demostrarles que la diligencia también genera ganancias

La diferencia entre la codicia y la ambicion Oeconomicus XIV 7
La diferencia entre la codicia y la ambicion

La diferencia entre la codicia y la ambicion

S -Y asumiendo que los otros están libres de las fallas que condenas y codician las ganancias en un grado moderado, ¿cómo les enseñas a ser cuidadosos con los asuntos que quieres que manejen?

I – Con un plan muy simple, Sócrates. Cada vez que veo que son cuidadosos, los aliento y trato de mostrarles mi respeto; pero cuando se muestran descuidados, trato de decir y hacer las cosas que los encuadraran” (Oeconomicus XII 15)

Los hombres que tienen pasion por el lucro como manjarlos Oeconomicus XII 15 1rera parte
Los hombres que tienen pasión por el lucro deben ser manejados

Los hombres que tienen pasión por el lucro deben ser manejados

Así, en contra de las ideas libertarias, diferencia claramente entre la ambición (a la cual considera buena) y la codicia (mala):

I - Y si encuentro alguno (de mis servidores) intentando persistir en su deshonestidad, aunque estén siendo tratados bien, los considero incorregiblemente codiciosos y no tengo nada más que hacer con ellos” (Oeconomicus XIV 8).

I - “Porque yo pienso Sócrates, que la diferencia entre la ambición y la codicia consiste en esto, que por el honor y la alabanza el ambiciosos esta dispuesto a trabajar correctamente, tomar riesgos y evitar cualquier ganancia deshonesta” (Oeconomicus XIV 10).

Los hombres que tienen pasion por el lucro como manjarlos Oeconomicus XII 15 2da parte
Cuando no se puede corregir al codicioso, hay que sacárselo de encima.

Cuando no se puede corregir al codicioso, hay que sacárselo de encima.

Jenofonte está lejos de concluir como resumen del conjunto de habilidades que son precisas para la gestión eficiente de los recursos con aquello de que “el ojo de amo…”. La cita es diferente a lo que nos cuenta el libertario:

I - Si quieres hacer que los hombres estén preparados para una tarea, debes supervisar su trabajo y examinarlo, y estar preparado para premiar el trabajo bien realizado y no evitar castigar el descuido como se merece. Me gusta la respuesta que se atribuye al Persa. El rey, sabes, había obtenido un buen caballo y quería engordarlo lo más rápidamente posible. Así que le pregunto a uno que tenía la reputación de ser muy habilidoso con los caballos, cuál era la manera más rápida de engordar un caballo. “El ojo del amo”, respondió el hombre. Pienso que podemos aplicar esta respuesta de manera amplia, Sócrates, y decir que el en general el ojo del amo es el que realiza el trabajo valioso y bueno (Oeconomicus -XII 19).

el ojo del amo engorda al caballo 1 Oeconomicus Cap XII punto 20
El Ojo del Amo..... Oeconomicus Cap XIX

El Ojo del Amo..... Oeconomicus Cap XIX

el ojo del amo engorda al caballo 2 Oeconomicus Cap XII punto 20
El Ojo del Amo..... Oeconomicus Cap XIX (continuación)

El Ojo del Amo..... Oeconomicus Cap XIX

(continuación)

Como ya dijimos, Jenofonte no hace más que reflejar con un sentido moral la realidad de su época. El “señala” lo que es bueno y lo que no, para una buena administración del Oikos, sin ninguna otra categorización.

Esto se contrapone 180 grados con la posición libertaria que es en el mejor de los casos “amoral”, rechazando cualquier idea de altruismo, con la idea de la codicia vista como algo positivo cuando se canaliza a través del libre mercado (no si existe coerción, fraude o cronicismo).

Aynd Rand
Ayn Rand, una de las “madres fundadoras” del movimiento libertario, una sionista furiosamente anticatólica. Consideraba al altruismo -la doctrina moral de que la mayor de las virtudes es el autosacrificio y colocar el interés de otros por encima del propio- como la base maligna detrás del estatismo y el colectivismo, proponiendo una cultura donde primase un egoísmo racional.

Ayn Rand, una de las “madres fundadoras” del movimiento libertario, una sionista furiosamente anticatólica. Consideraba al altruismo -la doctrina moral de que la mayor de las virtudes es el autosacrificio y colocar el interés de otros por encima del propio- como la base maligna detrás del estatismo y el colectivismo, proponiendo una cultura donde primase un egoísmo racional.

Como libertario, aun si hubiese leído algo más que Oeconomicus -o al menos diferentes traducciones- adentrándose de una manera más seria en el pensamiento del filósofo, Huerta de Soto fue y es incapaz de comprender a Jenofonte.

De haber podido, hubiera sido más prudente en esto de querer adjudicarle una anticipación sobre la distinción entre el concepto de eficiencia dinámica y el estático, que nunca existió.

De haber podido, Javier Milei no hubiera apelado a un “copy paste”, sin pensar ni analizar lo que estaba diciendo…

(Si esta nota sobre Jenofonte le pareció larga y aburrida, piense qué nos pareció el discurso presidencial a los que lo oímos y analizamos por entero).

Dejá tu comentario

Te puede interesar