Hace tres años, Gualcamayo estaba encaminada hacia el cierre. La mina de oro ubicada en la precordillera de Jáchal, San Juan, acumulaba 15 años de producción comercial y más de 3 millones de onzas extraídas, mientras sus recursos conocidos se ubicaban en 1,4 millones de onzas. En septiembre de 2023, AISA Group compró Minas Argentinas y tomó una decisión que modificó el escenario: en lugar de avanzar hacia el cierre, buscó extender la vida del distrito a partir de la infraestructura existente y de su potencial geológico.
Gualcamayo: a tres años de la reactivación, cómo está la mina que prevé operaciones por 30 años
Gualcamayo dejó atrás el escenario de cierre y avanza hacia el desarrollo de Carbonatos Profundos, un proyecto de u$s665 millones bajo el RIGI. La compañía mantiene la producción de oro y plata, amplió sus recursos y proyecta una nueva mina subterránea.
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Gualcamayo atraviesa una nueva etapa tres años después de la compra de Minas Argentinas por AISA Group. La compañía proyecta una nueva mina subterránea en Carbonatos Profundos, con una inversión de u$s665 millones bajo el RIGI.
“Donde otros veían final de ciclo, vimos infraestructura instalada, permisos y licencias. Vimos caminos, energía, campamento, equipos, conocimiento minero, producción y un distrito que todavía no había sido entendido en toda su escala”, explicó Juan José Retamero, fundador de AISA Group.
Tres años después, Gualcamayo continúa produciendo oro y plata y tiene en marcha una nueva etapa. El proyecto Carbonatos Profundos (DCP), ubicado debajo de las antiguas zonas productivas, fue aprobado a comienzos de 2026 para ingresar al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), con una inversión prevista de u$s665 millones.
De una mina en cierre a una operación que sigue produciendo
El primer desafío para la nueva gestión fue revisar la operación existente. El análisis de costos determinó que el mineral que permanecía en los rajos y en la mina subterránea no justificaba económicamente continuar con su extracción.
En abril de 2024 se detuvieron el minado y la trituración y transporte de mineral a la pila. La compañía redimensionó su estructura y concentró la operación en recuperar oro del material que ya había sido extraído y depositado en el valle de lixiviación.
Para sostener esa producción fue necesario reconstruir la pila, rediseñar el sistema de riego, aumentar la capacidad de flujo por hora y realizar ajustes metalúrgicos para mejorar la recuperación. Gualcamayo dejó así de extraer mineral nuevo, pero mantuvo su actividad a partir del material acumulado.
Los resultados comenzaron a reflejarse en 2025. Sin procesar mineral nuevo, la operación produjo 43.700 onzas equivalentes de oro, mientras el costo por onza vendida pasó de unos u$s2.400 en 2023 a aproximadamente u$s1.150. La reducción fue de alrededor del 52%.
Según los datos presentados ante la Comisión Nacional de Valores (CNV), el resultado económico pasó de terreno negativo en 2023 a u$s116 millones antes de impuestos en 2025. Al mismo tiempo, la inversión anual se multiplicó por diez y actualmente ronda los u$s60 millones.
“El precio del oro ayuda a dimensionar el valor, pero no crea una mina. La macro argentina mejora el contexto, pero no certifica recursos, no ordena una operación, no sostiene empleo, no resuelve desafíos técnicos”, sostuvo Retamero.
Carbonatos Profundos, la apuesta para las próximas décadas
El cambio de escenario tiene como principal protagonista a Carbonatos Profundos. Se trata de un cuerpo mineralizado ubicado debajo de las zonas históricamente explotadas de Gualcamayo, sobre el que la compañía realizó más de 80.000 metros de perforación con diamantina y una recategorización de recursos bajo las normas internacionales NI 43-101 y JORC.
DCP suma más de 4,8 millones de onzas en recursos, mientras que el distrito en su conjunto supera las 7 millones de onzas de recursos y cuenta con 4,9 millones de onzas en reservas certificadas, de acuerdo con los datos suministrados por la empresa.
A comienzos de 2026, el proyecto fue aprobado para ingresar al RIGI. La inversión prevista asciende a u$s665 millones y la compañía proyecta exportaciones por u$s26.500 millones entre 2030 y 2055. Los estudios de prefactibilidad están en marcha. El diseño contempla una mina subterránea y una planta de oxidación a presión, una tecnología que, de concretarse el proyecto en los términos previstos, no tendría antecedentes en Sudamérica.
Con los recursos actualmente identificados, la compañía proyecta una producción de aproximadamente 166.000 onzas anuales durante al menos 17 años, sin considerar eventuales incorporaciones provenientes de nuevas campañas de exploración.
La construcción de la nueva operación demandaría entre 1.000 y 1.500 trabajadores. Mientras avanza esa etapa, ya comenzaron las obras preliminares: en agosto se iniciaron trabajos por más de u$s15 millones para ampliar la planta actual, los almacenes de reactivos y los campamentos.
Los principales trabajos civiles quedaron a cargo de una empresa sanjuanina que incorporó 230 trabajadores. Con esas contrataciones, cerca de 1.000 personas quedaron vinculadas a la actividad de Gualcamayo.
“Vamos por un nuevo Gualcamayo. No se trata solamente de extender la vida de la operación que conocemos, sino de construir una nueva mina, con otra escala, nueva tecnología y un horizonte de largo plazo”, afirmó Gabriel Corvo, CEO de Minas Argentinas.
Gualcamayo, en cifras:
- Septiembre de 2023: AISA Group compró Minas Argentinas.
- Más de 3 millones: onzas extraídas durante los 15 años previos a la adquisición.
- 2023: 1,4 millones de onzas de recursos conocidos.
- Más de 80.000 metros: perforaciones con diamantina realizadas para desarrollar DCP.
- Más de 4,8 millones: onzas de recursos en Carbonatos Profundos.
- 7,1 millones: onzas de recursos del distrito, según los datos actuales de la compañía.
- 4,9 millones: onzas de reservas certificadas.
- u$s665 millones: inversión prevista para Carbonatos Profundos bajo el RIGI.
- u$s15 millones: obras preliminares iniciadas en agosto de 2026.
- 166.000 onzas: producción anual proyectada para DCP.
- 17 años: vida productiva estimada con los recursos actualmente identificados.
- 1.000 a 1.500: trabajadores que demandaría la construcción de la nueva mina.
- 96%: proporción de trabajadores de Gualcamayo que son de San Juan.
- 69%: bienes y servicios contratados que tienen origen provincial.
El desafío de convertir la mina en un distrito
La estrategia de AISA no se limita a Carbonatos Profundos. La compañía busca ampliar la exploración sobre una propiedad de casi 40.000 hectáreas y plantea que buena parte del potencial del distrito todavía no fue estudiado en profundidad.
Los actuales 7,1 millones de onzas en recursos y 4,9 millones en reservas certificadas corresponden a estudios realizados sobre apenas el 4% de la propiedad, según los datos de la compañía.
“Estamos pensando Gualcamayo como un distrito, no solamente como una mina. Todo lo que conocemos hasta hoy proviene de haber explorado en profundidad una porción muy pequeña de la propiedad”, explicó Nicolás Bareta, Head of Mining de AISA Group.
En ese marco aparece el denominado Programa G50, cuyos lineamientos Retamero presentó en junio de 2026 al presidente Javier Milei durante un encuentro con empresarios españoles en Madrid. El programa contempla inversiones por u$s1.500 millones y AISA analiza presentarlo como un segundo proyecto bajo el RIGI.
La primera etapa prevé evaluar recursos remanentes durante un período de entre 24 y 36 meses, mientras la exploración se extiende hacia otros sectores con potencial aurífero y de metales industriales. “El equipo de geólogos ya tiene identificadas zonas de máximo potencial que superan los 15 kilómetros cuadrados, donde se cruzan grandes anomalías geofísicas con valores de superficie extraordinarios”, afirmó Retamero.
Empleo sanjuanino y proveedores locales
La continuidad de Gualcamayo también modificó la perspectiva sobre el impacto económico de la operación en la provincia. Según datos de Minas Argentinas, el 96% de los trabajadores son de San Juan y más del 69% de los bienes y servicios contratados tienen origen provincial.
La compañía también impulsó rondas de negocios entre contratistas y proveedores sanjuaninos y programas de vinculación con estudiantes y docentes de universidades y escuelas técnicas.
La futura construcción de Carbonatos Profundos ampliará esa demanda. La escala de las obras previstas, junto con la operación de la nueva mina y la incorporación de tecnología, implicará una mayor necesidad de proveedores, contratistas y trabajadores especializados.
El impacto se extendió además a infraestructura en Jáchal. Durante 2025, el Fondo Fiduciario de Gualcamayo fue utilizado para poner en marcha obras como la red de agua potable de San Roque, la impermeabilización del Canal del Norte, la reconstrucción de seis puentes de agua y un pozo de refuerzo para la planta potabilizadora de Villa Mercedes.
En paralelo, Minas Argentinas mantiene programas de monitoreo de aguas superficiales y subterráneas y mecanismos de participación comunitaria. La compañía señala que trabaja bajo estándares como ISO 14001, ISO 45001 e ISO 26000.
El oro como parte de una estrategia más amplia
Gualcamayo es actualmente uno de los principales activos de la expansión de AISA Group en Argentina. El grupo, de origen familiar, tiene presencia en sectores como minería, energía, pesca, agroindustria y real estate, con operaciones en Europa, Asia, Estados Unidos, Canadá y Argentina.
Según los datos suministrados por la compañía, AISA factura unos u$s193 millones anuales, genera más de 2.000 empleos directos y proyecta inversiones superiores a u$s380 millones entre 2026 y 2030.
En minería, Gualcamayo concentra una de las apuestas centrales. En paralelo, el grupo amplió su presencia en la pesca con la adquisición de Cabo Vírgenes en Chubut y la posterior incorporación de barcos y activos de procesamiento y distribución. Para 2026 proyecta exportaciones de 14.000 toneladas de langostino patagónico por unos u$s120 millones a más de 40 países.
En San Luis, el grupo desarrolla el parque Calicanto Solar, de 50 MWp y una inversión de u$s36,9 millones, cuya inauguración está prevista para diciembre y que tendrá una capacidad equivalente al consumo de 80.000 hogares.
En San Juan, además, adquirió el predio de la ex bodega Cinzano, donde proyecta desarrollar oficinas, locales comerciales y viviendas premium. Una parte renovada del predio ya funciona como sede de AISA Group y Minas Argentinas.
Tres años después de aquella adquisición de septiembre de 2023, el escenario de Gualcamayo es diferente al que encontró AISA. La mina que tenía presentado un plan de cierre continúa produciendo, redujo sus costos, incrementó sus inversiones y consiguió incorporar Carbonatos Profundos al RIGI.
“Hace tres años compramos una mina que tenía presentado su plan de cierre. No vinimos a administrar ese cierre: vinimos porque estábamos convencidos de que Gualcamayo tenía mucho más para dar. Hoy decidimos construir una nueva mina, explorar un distrito de casi 40.000 hectáreas e invertir pensando en las próximas décadas. Todavía queda muchísimo por hacer, pero tres años después Gualcamayo ya no discute cuándo termina. Discute hasta dónde puede crecer”, sintetizó Retamero.







