27 de abril 2005 - 00:00

A los 85, Max Berliner hace cine, teatro y TV

Max Berliner destaca que un 7 de mayo (día en que estrena su versión de lafamosa leyenda de la tradición judía sobre un ser creado para salvar a la humanidad),«terminó la Segunda Guerra Mundial, al menos en Europa».
Max Berliner destaca que un 7 de mayo (día en que estrena su versión de la famosa leyenda de la tradición judía sobre un ser creado para salvar a la humanidad), «terminó la Segunda Guerra Mundial, al menos en Europa».
El 7 de mayo el teatro de la Asociación Hebraica Argentina (SHA, Sarmiento 2233) reabrirá sus puertas con el estreno de «El Golem», una obra escrita y dirigida por Max Berliner e inspirada libremente en la famosa leyenda difundida por la tradición judía. Aunque se conocen diversas versiones, la anécdota más generalizada hace referencia a un religioso de Praga que recibe la misión de crear un ser viviente de arcilla con el objetivo de salvar a la humanidad de su destrucción. La figura del golem ha tenido un fuerte impacto en la literatura ya que es considerado el precursor de Frankenstein, de la Olympia de Hoffman y de otros autómatas y robots que pueblan la literatura universal. Berliner tomó, entre otras fuentes, a la novela «El golem» de Gustav Meyrink, la misma que sirvió de inspiración a Borges para escribir su famoso poema con el mismo título, publicado en 1958.

Periodista:
¿En qué otros relatos se basó para escribir esta obra?

Max Berliner: Trabajé con un material increíble que recibí en yiddish y después de varios años de investigación elaboré una historia a la que le sumé nuevos personajes. El mundo de hoy está muy convulsionado y yo sentí la necesidad de reactualizar el mensaje pacifista de la obra.


P.:
Es una leyenda muy ligada a la tradición judía.

M.B.: La palabra golem («sin forma, inacabado») aparece mencionada por primera vez en el Talmud y también en la Biblia, pero según se cree la leyenda nació en Praga. Allí el rabino Loew (que vivió entre 1512 y 1609) recibió la orden de Dios de crear un muñeco de barro para que impidiera las persecusiones y matanzas de los judíos y de los no judíos. Creo que el estreno de esta obra no podría ser más oportuno ya que un 7 de mayo finalizó la segunda guerra mundial, al menos en Europa, y este espectáculo pretende ser una advertencia y un canto de esperanza.


P.:
¿Cambió mucho la historia original?

M.B.: Tomé algunos ideas de la novelade Meyrink porque en la leyenda no aparecen conflictos. Entre otras cosas, el golem se enamora de la hija del rabino. A pesar de ser un autómata, y de no tener alma ni sangre, con el tiempo se va sensibilizando hasta experimentar el amor. El golem trae la paz a los hombres y predice el futuro. Prevé la destrucción de la AMIA y de las Torres Gemelas y anuncia otros hechos catastróficos que prefiero no anticipar, pero que son muy sorprendentes.


P.:
Usted ya cumplió 80 años de trayectoria actoral ¿Cómo logra mantenerse tan activo?

M.B.: Cuando cumplí 85 años de vida y 80 como actor, la AMIA me hizo un homenaje muy emotivo. En mi discurso de agradecimiento dije que ese acto se podría haber titulado «treinta mil», porque ése era el cálculo de las horas que llevaba caminadas hasta la fecha. Para mí el secreto está en ir caminando a todas partes. Como nunca recibí ningún premio de Aptra ni de nadie, salvo el premio Podestá a la trayectoria, siempre digo que mi gran premio es tener el bocho funcionando y no parar nunca de trabajar. Lo último que filmé fue «Seres queridos» junto a Norma Aleandro y sigo haciendo teatro y en televisión formo parte del elenco de «Doble vida», que se estrena dentro de poco por « América». ¿Qué más puedo pedir?

P.: Sus últimas actuaciones televisivas dieron mucho que hablar. En la miniserie «Tumberos» su personaje murió violado por un criminal y en «Disputas» compartió una escena de sexo con un travesti...

M.B.: Ah sí... y ahí se moría el travesti,porque no aguantaba hacer el amor durante tanto tiempo. Nos divertimos mucho. Después Mauro Viale me invitó a su programa, donde había varios políticos y mostró algunas escenas con toda la intención de hacer una cargada: «Ahora que las vio maestro Berliner ¿qué opina?». «Mire -le contesté- yo hice estas escenas como si fuera un personaje de Shakespeare». Fue casi una hora de mucho esfuerzo físico. Era ¡ corte! y otra vez repetir la escena.Yo no estaba jugando, puse verdad en lo que hacía. A los días me para un chico en la calle Canning: «Una pregunta señor ¿usted usó preservativo para esa escena?». Y ahí ví que la actuación había pasado por realidad. Para Viale todo era una joda, pero aquel chico supo apreciar la verdad de mi actuación.Yo siempre trabajo así y lo mismo exijo de mis actores.


Entrevista de P.E.

Dejá tu comentario

Te puede interesar