Las visitas del ministro de Cultura de Brasil, Gilberto Gil, son
las más esperadas por los funcionarios argentinos: nunca
deja de acompañar sus declaraciones de política cultural con
estupendos mini-recitales.
Ayer por la mañana, el ministro de Cultura Brasil, Gilberto Gil, llegó por segunda vez a la Argentina en el ejercicio de su gestión. El auditorio del Malba fue el lugar elegido por la embajada de su país para recibirlo y presentar en Buenos Aires la revista «DEP Diplomacia, Estrategia y Política», publicación brasileña cuyo primer ejemplar ostenta en la portada la pintura «Primeros pasos» de Antonio Berni.
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La flamante revista, que «persigue el objetivo de profundizar el conocimiento de países que no se conocen lo suficiente a la hora de estrechar relaciones», como señaló su editor, Carlos Henrique Cardim, y de «brindarle un cuerpo a nuestro diálogo», como observó Gil, se inicia con un artículo sobre la integración nacional del canciller Rafael Bielsa y prosigue con el de su par Celso Amorim, entre otros diplomáticos latinoamericanos.
Antes de ingresar al auditorio, Gil recorrió la muestra de Berni donde se encuentra «Primeros pasos», acompañado por el director del Malba, Eduardo Constantini. Luego de haber presentado una exposición del cineasta Glauber Rocha, Constantini se convirtió en un conocedor del Tropicalismo, movimiento artístico basado en el manifiesto «Antropofagia», del cual participa el ministro. Así aprovechó la oportunidad de mostrarle a Gil el cuadro de su colección que lleva ese mismo título, pintado por la brasileña Tarsila do Amaral, fiel metáfora de las ideas que inspiran sus canciones.
No es de extrañar que luego de la alegría que le produjo a Gil el encuentro con esa obra, y de las palabras protocolares del secretario de Cultura nacional, José Nun, que quiso hacer su aporte hermenéutico sobre la pintura de Berni (la madre sufrida junto a una niña que ensaya sus primeros pasos vestida de bailarina), estuviera bien predispuesto para tomar entre sus manos una guitarra que pareció haber caído del cielo.
Además, le preguntó al público qué canción prefería. La capacidad del auditorio (280 personas), estaba a medias colmada (ya que los argentinos sólo cursaron invitaciones a unos pocos artistas del espectáculo), pero entre todas las voces sobresalió la de Carolina Pelleriti pidiendo «Quiero falar con Deus». El deseo fue inmediatamente satisfecho por Gil, que con su voz de terciopelo, deslizándose ya sea suave o vertiginosamente de los matices graves a los agudos, hizo estallar el auditorio en una inacabable ola de aplausos. Como si fuera poco, después cantó «Cambalache», con el acento dulce y colorido de los brasileños, ante un público que se puso de pie para aplaudirlo.
Por supuesto, Gil también habló sobre la revista, y agregó que llevaba mucho tiempo esperando este encuentro con los funcionarios argentinos (en marzo había suspendido una reunión en Brasilia con Nun, su subsecretario Paolantonio y el director del Fondo de las Artes, Héctor Valle). «Es importante estar aquí para que nuestras relaciones sean personales y más estrechas, tanto en el área política y económica como cultural». Por supuesto, elogió el Malba, y subrayó que «esta obra tan significativa, con su extraordinaria colección latinoamericana, es una caja simbólica de nuestra confraternidad, que ata los lazos culturales de nuestros países». Para terminar, expresó que todos estos encuentros y este trabajo al que están abocados los funcionarios latinoamericanos «sólo adquiere sentido si desemboca en el bienestar de la gente, si repercute en la vida humana y la vida social».
Durante el cocktail, el embajador de Brasil, Mauro Vieira, y su agregada cultural, Claudia Bussi, conversaban con un miembro de la comitiva, Antonio Grassi, presidente de FUNARTE, la Fundación Nacional dedicada a las Artes brasileñas, quien maneja la estrategia y la economía de la cultura en su país con un presupuesto que oscila en alrededor de 30 millones de reales, y que varía de acuerdo a los convenios con las instituciones privadas.
«Ahora tenemos un proyecto de circulación de la música popular brasileña que contribuye a financiar Petrobrás», explicó. «Nuestra función es apoyar las artes escénicas, el teatro, danza, circo y ópera, la música tanto la popular clásica la clásica, todos los lenguajes de las artes visuales y también en el área editorial y documental». Consultado por este diario sobre la intención de Brasil de llevar a cabo proyectos conjuntos con Argentina, Grassi contestó que su intención es concretar en agosto el «Festival de las Tres Fronteras». Lo interesante de la posición de Grassi es que apunta a remontar la cultura del espectáculo que hoy prevalece en el mundo, y sobre este tópico dice: «El Festival será una oportunidad para profundizar sobre varios aspectos de la cultura en foros de pensamiento, para discutir su integración con las actividades económicas, sociales y educacionales.Ahora estamos desarrollando el programa 'Arte y Educación' porque tenemos en Brasil dos universos divorciados, que debemos reconciliar, queremos que los estudiantes y profesores tengan contacto con el arte, pues hoy se ha demostrado que este contacto beneficia el desempeño de áreas que incluso son ajenas del arte. El contacto con la producción artística propicia la creatividad y amplíael horizonte del pensamiento».
Al preguntarle sobre el interés especial de Brasil para realizar actividades conjuntas con Argentina, aseguró: «Hay una prioridad en las relaciones diplomáticas brasileñas con América del Sur y principalmente con ustedes, los argentinos. Debemos reunirnos para defender las industrias culturales, la producción y el desarrollo de las industrias creativas. Tenemos que hacer proyectos conjuntos para lograr cohesionar nuestros esfuerzos. Es inadmisible que no tengamos una circulación fluida en todas las áreas de la cultura. ¿Como puede ser que las producciones que vienen al teatro Colón no pasen por Brasil? Estamos desperdiciando recursos».
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