Rob Verf (1964) nació en Amersfoort (Holanda) y realizó estudios en la Escuela de Arte de Utrech. Expone regularmente en su país natal, Bélgica, España y Alemania y vive en la Argentina desde hace aproximadamente cinco años. En este congestionado mundo del arte que lleva a la saturación visual, su exposición actual en el espacio de Braga Menéndez Arte Contemporáneo (Humboldt 1574), es de las que no se olvidan fácilmente.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
La primera impresión es de encierro. Una secuencia de habitaciones con puertas cerradas, rejas, en las que se tiene la sensación de que algo está sucediendo, algo ominoso, perverso, oculto. El artista hace zapping entre lo que se considera arte alto, la filosofía o los Mangas, palabra japonesa para los comics, los superhéroes de Fantastic Four o artistas del submundo como Charles Burns. Un mundo artificial, de plástico, tanto los objetos como los robóticos seres de apariencia infantil, despojados de sus miembros o éstos reemplazados por delgados tubos de metal, líneas de construcción, penes y vaginas carentes de erotismo, también considerados como meros objetos.
El artista juega con opuestos, el espectro cromático del arco iris, un empleo del óleo impecable, nítido, liso, emparentado con los maestros flamencos pero llevado a la imagen fría , acerada de laboratorios cibernéticos. Y aunque en alguna ocasión sale al aire libre, por ejemplo la serie «Uruguay Girl» realizada en Colonia, Uruguay, entre 2003 y 2004, el muro de piedra que lo separa del río, una forma árbol a punto de desplazarse, la árida vegetación provoca la angustia del encierro. «Polvo» (2000), una visión callejera actual de cualquier ciudad del mundo, basura, baldosas rotas, la niña robótica comiendo de un cuenco, flotando en el espacio o «Consumo de polvo» (1998), que también tiene lugar en un jardín sin salida. Una escena de sumisión sexual inspirada en un hecho verdadero que conmovió a Holanda en la que los personajes desprovistos de toda carnadura la distancia de su carácter terrible, de la misma manera en la que por televisión se transmiten hechos semejantes para inmediatamente «pasar a otra noticia» banal. «Infierno» (2000) forma parte de un tríptico realizado en 2000 como homenaje a Hieronimus Bosch (circa 1450) inspirado en «El Jardín de las Delicias» donde el artista flamenco plasma las fuerzas subjetivas del pensamiento.
Vale la pena recordar las imágenes de los seres aprisionados en tambores, empalados en flautas y torturadas por bestiales demonios para comprender la visión de lo abyecto que Verf nos propone. Así como Hegel hablaba de profundidades que sólo la pintura puede expresar, Verf alcanza esas profundidades ya que es capaz de concebir un mundo con el que nos enlaza simbólicamente. Clausura el 4 de junio. *La 5ª Bienal de Artes Visuales del Mercosur fue lanzada internacionalmente en el marco de ArteBa 2005. Se realizará en Porto Alegre entre el 30 de septiembre y el 4 de diciembre de 2005, y bajo el tema central, «Historias del Arte y del Espacio», está dividida en varios vectores temáticos, además de un sector especial dedicado a homenajear al escultor mineiro Amílcar de Castro (1920-2002).
Participarán 150 artistas de Brasil y otros países cuya distribución, al contrario de ediciones anteriores, desobedece las fronteras políticas y geográficas. La curadora por nuestro país, Eva Grinstein, seleccionó a los siguientes artistas argentinos: Juan Tessi y Mariano Molina (Pintura), Marcelo Grosman y Alessandra Sanguinetti (Fotografía), Adriana Bustos y Silvia Rivas (Video), Román Vitali y Sandro Pereira (Instalación).
Dejá tu comentario